Francis Halzen gana el Nobel de Física por descubrir los “mensajeros fantasma” del universo
El físico belga Francis Halzen, de 82 años, ganó el Nobel de Física 2026 por sus aportes al observatorio IceCube y al descubrimiento de neutrinos de alta energía.

La Real Academia de las Ciencias de Suecia otorgó este martes el Premio Nobel de Física 2026 al físico belga Francis Halzen, de 82 años, por sus contribuciones decisivas al Observatorio de Neutrinos IceCube y al descubrimiento de neutrinos de alta energía de origen astrofísico.
El reconocimiento destaca un trabajo que permitió abrir una nueva ventana para estudiar el universo mediante partículas subatómicas capaces de viajar enormes distancias sin desviarse ni perder energía.
Un observatorio enterrado en el hielo
Halzen, profesor de la Universidad de Wisconsin-Madison, planteó desde 1988 la posibilidad de construir un observatorio capaz de detectar neutrinos cósmicos.
La idea se convirtió en el IceCube, un enorme detector instalado a unos dos kilómetros bajo el hielo de la Antártida. La estructura abarca aproximadamente un kilómetro cúbico y cuenta con más de 5 mil sensores de luz.
Entre 2004 y 2010, los investigadores derritieron el hielo con agua caliente a presión para colocar los detectores en distintas profundidades.
"Este Premio Nobel tiene que ver con un cubo de hielo gigante situado en el Polo Sur de nuestro planeta. El cubo de hielo permite la detección de neutrinos"
Profesora Eva Olsson
integrante del Comité Nobel de Física
Los sensores permiten identificar pequeños destellos de luz producidos cuando los neutrinos atraviesan el hielo, un fenómeno conocido como radiación Cherenkov.
Detectaron neutrinos provenientes del espacio
La mayoría de los neutrinos que llegan a la Tierra son producidos por el Sol. Sin embargo, en 2013 el IceCube consiguió detectar 28 neutrinos de origen cósmico, procedentes de fuera del Sistema Solar.
El hallazgo permitió reconstruir sus trayectorias y estudiar los fenómenos que los producen, entre ellos ambientes extremos relacionados con agujeros negros supermasivos y otros eventos cósmicos.
"La visión y el liderazgo científico" de Halzen fueron fundamentales para el desarrollo del observatorio, destacó la Academia Sueca.
"Los neutrinos cósmicos con energías extremadamente altas son muy poco frecuentes, por lo que se necesita un volumen enorme de hielo para observar un número adecuado de colisiones", explicó el jurado.
A diferencia de otras partículas, los neutrinos pueden viajar grandes distancias sin cambiar significativamente su dirección o perder energía, por lo que funcionan como una especie de mensajeros de fenómenos ocurridos en regiones lejanas del universo.
Halzen no esperaba ganar el Nobel
El físico belga reconoció que el anuncio fue una sorpresa.
"Ha sido una gran sorpresa y, obviamente, no me lo esperaba", declaró durante la rueda de prensa posterior al anuncio.
"Pero es un gran placer saber que me han concedido este premio", agregó.
Halzen también destacó a los investigadores que confiaron en el proyecto cuando todavía existían dudas sobre si sería posible construir el observatorio.
"Lo que más me alegra a mí, además de ganar el Premio Nobel, es que espero que esto sirva para reconocer a las personas realmente valientes que se unieron a mí al inicio de este proyecto", afirmó.
El español Enrique Zas, quien trabajó con Halzen a finales de los años 80 en los cálculos para el diseño del detector, recordó que el proyecto representó una innovación frente a los primeros intentos de construir observatorios de neutrinos en el mar.
Otro de sus antiguos estudiantes, el investigador Juande Zornoza, señaló que el hallazgo "abrió una nueva ventana al universo" y permitió estudiar fenómenos como el colapso de estrellas y los agujeros negros supermasivos.
Un proyecto de cooperación internacional
El IceCube tuvo un costo aproximado de 279 millones de dólares y contó con participación internacional. Estados Unidos aportó una parte importante del financiamiento, mientras que Alemania, Bélgica y Suecia también contribuyeron al proyecto.
Actualmente, científicos de 14 países participan en la colaboración.
El observatorio continuará operando con respaldo financiero hasta 2031 y se contempla una nueva generación de detectores que será aproximadamente ocho veces más grande que el actual.
El proyecto también tiene desarrollos similares en otras partes del mundo. Entre ellos se encuentra KM3NET, un observatorio de neutrinos que se construye a unos 3 mil 500 metros de profundidad en el Mediterráneo.
Bélgica celebra el reconocimiento
El primer ministro de Bélgica, Bart De Wever, felicitó a Halzen y calificó el premio como un reconocimiento a una vida dedicada a estudiar los misterios del universo.
"Un reconocimiento impresionante a una vida dedicada a desentrañar los mayores secretos del cosmos a través de sus manifestaciones más minúsculas", escribió en X.
Durante la conferencia de prensa, Halzen también fue cuestionado sobre la posibilidad de que los neutrinos pudieran utilizarse para transmitir mensajes de civilizaciones extraterrestres.
"Se ha especulado con que (...) esta sería una forma ideal de comunicarse con extraterrestres", respondió. Sin embargo, agregó: "Creo que ya tenemos suficientes problemas reales con los que lidiar en este momento".
El Nobel de Física 2026 es el segundo premio anunciado esta semana, ayer lunes se otorgó el de Fisiología o Medicina a los científicos Karl Deisseroth, Peter Hegemann y Georg Nagel por sus descubrimientos sobre los canales iónicos activados por luz y el desarrollo de la optogenética. Cada galardón está dotado con 11 millones de coronas suecas, equivalentes a aproximadamente un millón de euros.


