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Miles de trabajadores agrícolas, muchos migrantes, llegan al valle para la siembra intensiva.

sigue el Valle de Guaymas – Empalme
Miedo por las consecuencias del huracán Polo, inundan ahora a los habitantes del Valle de Guaymas – Empalme. La falta de trabajo y de escuelas comienzan a tomar protagonismo.
Terrenos anegados, caminos cortados y gente que sigue en pie. Cada imagen abre la galería completa.
El miedo se elevó junto con el nivel del agua que bajaba del norte para arrastrar sus pocas pertenencias, y junto a los vientos de cientos de kilómetros por hora que amagaban con arrancar techos y paredes, llevó a Adelina Parra Esparza a “pedirle a Dios que pare todo”.
Fueron las primeras horas de los efectos del huracán Polo en el Valle de Guaymas – Empalme, mismo que tocó tierra el 29 de septiembre y dejó heridas tan grandes que a dos semanas algunas ya parecen irreversibles.

“Estuvo bien feo, yo estaba asustada pidiéndole a Dios a cada rato, rezando lo que uno sabe y pidiéndole que no pasara a más”.
Adelina Parra Esparza

Adelina Parra es comerciante. Vive en la región y cada semana monta un tianguis ambulante para abastecer de comida, indumentaria y otros enseres a los miles de trabajadores agrícolas, muchos de ellos migrantes, que arriban al valle para trabajar en la siembra intensiva de cultivos como calabaza, melón y sandía.
De allí salió el abanico que le obsequió a un albañil que perdió todo.
Un señor que es albañil dijo que si no hubiera sido por un portón que tenía enfrente se lo lleva el agua también. Le carcomió y le llevó muebles, la cama, los colchones, el abanico. Por eso nosotros le dimos un abaniquito ahí más o menos. Estuvo feo para muchas personas que perdieron todo. Una señora que nos vende nopales le dije oiga ¿por qué no nos ha llevado nopales? Y me dijo ¿cómo le voy a llevar mija? Se me metió el agua y perdimos todo. Todo se llevó.
Adelina Parra Esparza · a eMediaSus ventas y su negocio dependen del flujo de trabajadores y este depende de los ciclos agrícolas. Además de inversiones millonarias y de una logística que abarca gran parte del país, dado que muchos de los trabajadores viajan desde estados como Chiapas, Veracruz y Oaxaca, todo depende finalmente de las condiciones climáticas.
Miles de trabajadores agrícolas, muchos migrantes, llegan al valle para la siembra intensiva.
Calabaza, melón y sandía sostienen un ciclo con inversiones millonarias y logística nacional.
Desde Chiapas, Veracruz y Oaxaca hasta Sonora, todo depende finalmente de las condiciones climáticas.
Cuando el equipo de eMedia recorrió el camino a Bringas, que nace del entronque con la carretera Providencia – Ortiz, fue posible constatar el impasse en el que se encuentra todo. La mayoría de los ejidos y campos agrícolas han mantenido sus actividades suspendidas y el largo camino, otras veces transitado por múltiples vehículos y trabajadores, se encuentra prácticamente vacío.



Los torrentes de agua que durante la mañana del 29 de septiembre causaron terror entre la gente, arrancaron pedazos de carretera y puentes que eran la entrada a los campos agrícolas. En algunos casos las reparaciones se hicieron de manera improvisada y en otros no se han realizado. El destino de la gente no es del todo certero, pero muchos se marcharon.
“Las calles parecían ríos y estaba la gente poniendo costales de arena y todo eso. Fueron pérdidas muy grandes y al otro lado de la carretera hasta se llevó parte de las casas. Se llevó muebles, árboles, todo pues. Estuvo muy feo, mucha ruina y mucha gente se salió”.
Adelina Parra Esparza
La comerciante volvió a instalar su tianguis apenas el domingo 11 de octubre, pues a mitad de esa semana algunos campos agrícolas comenzaron a retomar algunas de sus actividades, con lo que potenciales clientes regresaron. Los trabajos, sin embargo, siguen lejos de los surcos y enfocados a la reparación de los daños que a la producción.

Hectáreas perdidas. Muchas del sector social, según el presidente de la AOANS.
Valor de la sandía fresca que Sonora exportó a Estados Unidos en 2024.
Exportaciones anuales cercanas a esa cifra genera el Valle de Guaymas – Empalme solo al considerar la sandía.
Esto último tiene que ver con un mensaje enviado en días recientes por Carlos Gaspar Iberri Tapia, quien funge como presidente de la Asociación de Organismos Agrícolas del Norte de Sonora (AOANS) y cuya jurisdicción abarca la zona afectada por Polo.
El dirigente aseguró que se perdió la cosecha de mil 300 hectáreas, muchas del sector social, y que las tierras no se podrán trabajar de nueva cuenta hasta el próximo ciclo de Primavera – Verano, lo que representa pérdidas millonarias si se considera que durante el año 2024 Sonora exportó a los Estados Unidos un tonelaje de sandía fresca con valor de 229 millones de dólares.
Aunque el principal origen es Hermosillo, del Valle de Guaymas – Empalme salieron cerca de 19 millones, cifra que se eleva considerablemente al sumar cultivos como el melón o la calabacita.



La crisis ya se refleja en distintos niveles, aunque la gente que se quedó en la región, a un costado de la carretera, porque no tuvo más opción, se ha llevado la peor parte. Poco antes de llegar al ejido San Enrique, yendo al este por la carretera a Bringas, se encuentra una pequeña comunidad que se las arregló frente a la tormenta, pero siguen allí y el problema no ha terminado.

Allí, en edificios abandonados y techos improvisados, viven tres mujeres, Luz Mireya, Anayeli y Feliciana, con sus hijos e hijas, la mayoría en edad escolar. Las tres dependen del ingreso que obtienen diariamente, a destajo, en los campos aledaños.
No nos movimos, vimos que empezó a subir el agua y empezamos a pedir a dios, pero no nos podíamos ir porque no teníamos para donde salir.
Luz Mireya · cría a 5 hijosLas láminas (que cumplen la función de techo) ya tienen años y con el aire se empezaron a levantar. Esos vientos a veces no te respetan ni los cuartos así que estábamos preocupados por los niños.
FelicianaDespués se fue la luz y duró así como dos días. Una noche sí pudimos dormir, aunque estábamos con la veladora y nos picaron muchos zancudos.
Anayeli“Metro y medio más o menos subió el agua que se metió a las casas. El agua se venía de La Atravezada para acá”.
Luz Mireya
Una de las razones por las que las tres familias no tuvieron ninguna opción para irse, además de la incomunicación propia del desastre carretero que ocasionaron los torrentes, es que se instalaron allí y no tienen a dónde ir. Sus hijos nacieron allí, dijeron como referencia para expresar su arraigo.


Los que se encuentran en edad escolar dejaron de asistir a clases, tanto porque la escuela sufrió daños por las inundaciones, como porque los profesores no han podido retomar sus actividades con normalidad.
Las tres mujeres cuentan que les alivia saber que el gobierno ha proporcionado apoyos a gente que fue más afectada, como la de La Atravezada, donde se encuentran algunos de los campos agrícolas más productivos y donde hubo casas que arrastró la corriente. Pero a ellas no les ha llegado ningún apoyo, así que dependen por completo de las cosechas que, según el líder gremial de la AOANS, se perdieron de manera definitiva.
“Gracias a Dios que compusieron la carretera porque que tal que uno se enferma, ¿cómo va al médico?”.
Anayeli
Las tierras no se podrán trabajar hasta el próximo ciclo de Primavera – Verano; mientras tanto, quienes se quedaron dependen de cosechas que, según la AOANS, se perdieron de manera definitiva.
Expreso · Huracán Polo
Después del reportaje, el recorrido continúa en video con imágenes del valle y de quienes lo habitan.
Bajo las profundidades sigue el Valle de Guaymas – Empalme
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