Alejandro Sugich busca posicionar a Sonora como potencia cinematográfica
Desde Canacine Sonora, el cineasta trabaja para fortalecer la industria audiovisual local y atraer nuevas producciones a la entidad.
Alejandro Sugich aprendió que en el cine los sueños necesitan paciencia, insistencia y muchas historias que contar. Dos décadas después de dejar atrás su profesión como economista, el sonorense dirige una productora con presencia internacional, llega nuevamente a Cannes y apuesta por convertir a Sonora en un punto de encuentro para la industria audiovisual.
El camino para llegar hasta ahí no ha sido sencillo. Detrás de cada producción, festival y proyecto internacional existe una carrera construida con perseverancia, en una industria donde los rechazos forman parte del proceso y donde mantenerse vigente representa uno de los mayores desafíos.
"Son demasiados 'no' a los que te enfrentas. De esas trece películas, yo creo que hay unos 150 'no'. Es difícil mantenerte y ahí es cuando te das cuenta que estás en lo que te gusta", aseguró en entrevista para e Media.
Sonora como destino cinematográfico
Sugich ha enfocado parte de su trabajo en fortalecer las condiciones para que Sonora tenga mayor presencia dentro de la industria audiovisual. Hace más de un año asumió la representación de Canacine en Sonora, desde donde impulsa acciones para atraer nuevas producciones y generar un puente entre la industria nacional y las oportunidades que existen en la entidad.
"Mi gestión en Canacine Sonora busca ser el puente entre Ciudad de México y Sonora", señaló.
Para el productor, Sonora cuenta con una riqueza natural y geográfica que durante años ha llamado la atención de realizadores nacionales e internacionales.
"Sonora era un secreto muy bien escondido del cine de Hollywood. Se hicieron muchas películas aquí", afirmó.
Actualmente, Canacine Sonora trabaja en la creación de reglamentos que permitan mayor certeza para las producciones interesadas en filmar en el estado.
"Se necesitan reglamentos muy claros de cuánto valdría la renta de hacer una filmación, los permisos y todo eso. Hay que primero formalizar esa parte", puntualizó.
Sugich destacó que una filmación representa una derrama económica importante para distintos sectores, desde hoteles y restaurantes hasta servicios de transporte y proveedores locales.
Como ejemplo recordó Casi 30, película que fue rodada en Ciudad Obregón y San Carlos.
"La derrama económica fue alrededor de unos 13 o 14 millones de pesos", indicó.
Nuevas historias por contar
Mientras impulsa el crecimiento de la industria audiovisual en Sonora, Alejandro Sugich continúa desarrollando proyectos internacionales desde Sula Films.
Uno de los más ambiciosos es Las sirenas no tienen el pelo lacio, una película animada basada en un cuento infantil mexicano y desarrollada como una coproducción entre México, España y República Checa.
"Tenemos dos años en ella. Yo creo que para finales de 2027 estaríamos ya en cines", adelantó.
Además, prepara nuevas producciones que serán filmadas en Argentina y España, así como una serie para HBO rodada en Sonora, Sinaloa, Jalisco y Tamaulipas, cuyo estreno está contemplado para noviembre.
Después de más de dos décadas dentro de la industria, Sugich asegura que su mayor satisfacción no se encuentra únicamente en premios o reconocimientos, sino en conservar la motivación que lo llevó a comenzar.
"Lo que me gustaría es poder seguir haciendo lo que me gusta, seguir teniendo esa motivación desde el día uno", sostuvo.
Desde Hermosillo hasta Cannes, Alejandro Sugich continúa construyendo un puente entre Sonora y el mundo cinematográfico, con la intención de que más historias nacidas en el estado puedan encontrar un lugar en las pantallas internacionales.
De Hermosillo a Cannes
Uno de los momentos más importantes para Sula Films llegó este año con su participación en el Festival de Cannes, donde presentó una producción completamente hablada en francés.
"Llegamos a Cannes este año; es nuestro segundo Cannes. En 2023 llegamos con una película mexicana, pero este año es la primera película que hacemos en Sula Films que es 100 por ciento en francés", destacó.
La película Red Rocks, dirigida por el cineasta francés Bruno Dumont, forma parte de la visión internacional que Sugich ha impulsado para la compañía. Para el productor, el idioma no representa una barrera cuando existe una historia capaz de conectar con el público.
"Una parte del modelo de negocio que traemos, de la visión del cine que queremos hacer, es internacionalizarnos y para nosotros el idioma es una característica más de la historia. No porque esté en francés o esté en otro idioma va a haber un bloqueo del contenido", explicó.
La cinta cuenta la historia de unos niños que pasan sus vacaciones en una zona costera del Mediterráneo francés. Aunque la trama ocurre lejos de México, el proyecto encontró una conexión personal con Sugich por los recuerdos de su infancia en Sonora.
"Me conecta porque yo pasaba los veranos en San Carlos y era un poco eso", recordó.
El trabajo junto a Bruno Dumont también representó una experiencia especial para el productor, quien señaló que colaborar con un director al que admiraba desde joven fue uno de los aspectos más significativos del proyecto.
"Trabajar con alguien que tú admiras también fue algo muy especial", expresó.
Un sueño que nació en Sonora
Antes de convertirse en productor cinematográfico, Alejandro Sugich siguió una ruta distinta. Estudió Economía en la Universidad de Sonora y durante algunos años trabajó en esa área, hasta que decidió cambiar de rumbo para perseguir una vocación que había mantenido presente desde joven.
"Yo soy economista. Estudié Economía aquí en la Unison y trabajé tres o cuatro años como economista. Un día renuncié a mi trabajo y me aventé a hacer cine, que era algo que venía arrastrando, ese sueño de qué quería hacer", recordó.
Después de estudiar en Los Ángeles, decidió regresar a México para desarrollar historias propias y construir una carrera desde su país.
"Tomé la decisión, una vez graduado en Estados Unidos, de venirme a México. Al final, las historias que yo quería contar eran mexicanas y me sentía más cómodo hacerlo acá", explicó.
Los primeros años estuvieron marcados por los retos de una industria compleja. Su primera película, Casi 30, representó un aprendizaje importante al enfrentarse a la falta de distribución y a las dificultades para colocar una producción independiente.
"Mi primera película, Casi 30, de pronto me encontré con no tener un distribuidor. Estuvo un poco rudo", reconoció.
Con el paso del tiempo, esa perseverancia permitió que Sula Films creciera hasta convertirse en una productora con presencia internacional. La empresa nació en Hermosillo en 2009 y actualmente mantiene operaciones entre México y España, con la intención de crear puentes entre distintas industrias cinematográficas.













