El mundo lo que necesita es gente viva: César Lozano deja un mensaje a HMO

César Lozano presentó “Felizmente imperfecto” en Hermosillo, donde habló sobre felicidad, amor, relaciones y la importancia de aceptar las imperfecciones.

César Lozano acompañó a los hermosillenses la noche del 20 de agosto en el Auditorio INAM. Con un lleno total y entre ovaciones, el conferencista salió al escenario a las 20:20 horas para reencontrarse con el público de la capital sonorense, después de dos años de ausencia.

“Después de dos años de no haber venido, dije: ‘no soy requerido’… Ahora sí, qué bueno que soy requerido”, fueron sus primeras palabras, entre risas, antes de comenzar a interactuar con los asistentes.

La cercanía con el público marcó desde el inicio la conferencia. Lozano preguntó quién había sido llevado a la fuerza y, de inmediato, varios brazos se levantaron. Ante las risas, bromeó con que sus seguidores habían convencido a esas personas porque “se iban a reír mucho”, aunque no supieran de qué hablaba. También reconoció a sus fanáticos “de hueso colorado”, quienes respondieron a su llamado entre aplausos.

Con ese ambiente de confianza, Lozano llevó a los asistentes hacia uno de los temas principales de la noche: la aceptación personal. Les pidió repetir después de él “soy imperfecto” y explicó que reconocer las propias imperfecciones forma parte de una vida más plena.

Entre sus recomendaciones destacó: “Regálate el derecho de no querer agradarle a todo el mundo”. A partir de esta idea, señaló que muchas veces las personas buscan respuestas para situaciones que no las tienen, pues “no hay respuestas en este plano”.

Para reforzar su mensaje sobre la importancia de aceptar que nunca se deja de aprender, compartió una experiencia personal. “Nunca es tarde para aprender”, aconsejó, antes de recordar que, a pesar de su edad y de que sus hijos, mayores de 30 años, cuestionaron su decisión de estudiar un doctorado en psicoterapia.

Con orgullo relató que de los 15 alumnos de su generación, todos eran psicólogos y él fue el único médico cirujano. Además, destacó que se graduó con mención honorífica. La anécdota sirvió para insistir en que los límites personales no deben convertirse en obstáculos para cumplir nuevas metas.

Ese mismo mensaje apareció en otros de sus consejos, esta vez relacionados con el amor y las relaciones personales. Con su característico sentido del humor, compartió frases como: “Si en el amor te conformas con migajas, mañana no te quejes de andar hambreada”, y “si no te ama como tú mereces, ¿no será que mereces algo mejor?”.

La conversación sobre las decisiones personales dio paso a otra de sus historias familiares, una que, según dijo, ya había compartido durante su visita anterior a Hermosillo. Lozano preguntó a los asistentes si sus padres tenían hijos favoritos y un rotundo “sí” se escuchó en el auditorio.

El conferencista relató que su padre tenía hijos favoritos y él no formaba parte de ese grupo. Recordó que le pedía que “jalara” para comprar sus libros de medicina, mientras sus hermanos tenían carros del año. Sin embargo, entre risas, aseguró que agradece a su padre y a Dios no haber sido uno de los favoritos, pues de lo contrario no sería el hombre que es ahora.

La anécdota sirvió como entrada para hablar sobre la envidia, otro de los temas que abordó durante la noche. El también autor de más de 10 libros señaló que, en ocasiones, los “envidiosos” se encuentran dentro de la misma familia. Incluso compartió que algunas personas sienten envidia por sus 20 años en televisión dentro del programa de revista Hoy, que atraviesa su aniversario número 28 al aire.

De las relaciones familiares pasó a explicar su propia visión sobre la felicidad. Reveló que esta depende en 50% de la herencia de los padres, 10% de las circunstancias de la vida y 40% de las acciones deliberadas. Por ello, aconsejó que, desde el cariño y el respeto, cada persona devuelva las “herencias” que no le corresponden.

“Todo aquel que deliberadamente haga menos de lo que está destinado a hacer y le apasiona, será infeliz toda su vida”, mencionó. A esta reflexión sumó otra recomendación: “Hazle caso a la vida cuando te saque a empujones cuando no debes de estar”.

Las palabras también encontraron respuesta entre el público. Uno de los momentos más emotivos ocurrió cuando una fanática de 59 años se acercó para entregarle un presente para su hija, quien acaba de casarse. Como muestra de agradecimiento, Lozano le regaló uno de sus libros.

La mujer le contó que lo sigue desde hace años y que sus consejos le han ayudado mucho en su vida. Al conocer que recientemente había estudiado para brindar cuidados paliativos, Lozano la felicitó y retomó una de las ideas centrales de la noche: nunca es tarde para aprender ni para cumplir los sueños.

La interacción con sus seguidores continuó con otra fanática, quien llevó un cartel en el que hizo referencia a los días que habían pasado desde aquella conferencia de hace dos años en Hermosillo. Al final, le pidió un autógrafo, pero Lozano le propuso algo distinto: un beso. Ambos posaron para una fotografía ante las risas del público.

El ambiente volvió a subir de tono cuando Lozano recordó que venía de hacer un sold out en Los Mochis, Sinaloa, pues, según contó, el auditorio tenía años sin registrar un lleno. La referencia a los espectáculos y a las grandes figuras del estado provocó otra de las bromas de la noche.

“Cálmate, Julión”, dijo, lo que provocó las risas del público. Después preguntó quién era el “barbón” y todos respondieron: “¡Carín León!”. “Cálmate, Carín”, concluyó.

Entre bromas, el conferencista retomó el tema de las relaciones y aseguró que no existen parejas felices, sino personas felices que se hacen pareja. También habló sobre las razones por las cuales las personas se arrepienten antes de morir y destacó una de ellas: no haber sido feliz.

Con ese mensaje como antesala del cierre, Lozano anunció que había llegado el momento de despedirse. “Siempre me despido con un chiste o una reflexión, ¿con cuál me despido?”, preguntó. El público pidió ambas.

Primero llegó el humor con un chiste sobre tres mejores amigas, de quienes dijo: “Las tres son de Sonora”. También aprovechó para halagar a las mujeres y los hombres del estado, antes de recordar el programa de Miss México y su molestia porque las representantes de Sonora, Sinaloa y Tamaulipas siempre quedaban entre las finalistas.

“¿Y Nuevo León, para cuándo?”, remató entre risas.

Después de la última carcajada, Lozano dio paso a su reflexión final: “Vive de tal manera que cuando te vayas de este mundo, hasta el de la funeraria te llore… El mundo lo que necesita es gente viva”.

Antes de despedirse, expresó su cariño por la ciudad: “Amo venir a Hermosillo”, y agradeció la asistencia del público.

Lozano terminó la noche entre aplausos y besos para los asistentes. Como último detalle, mostró un video que sus hijos prepararon para él, con imágenes de algunos de sus logros y una canción motivadora que invitó a no tener miedo de hacer las cosas.