Más de 700 negocios en Sonora viven alrededor de la muerte. En el caso más austero, despedir a un ser querido supera los 50 mil pesos; en las funerarias privadas más concurridas de Hermosillo puede rebasar el medio millón. Este reportaje recorre, partida por partida, lo que cuesta el último adiós.
Por Alberto Duarte · 24 de octubre de 2025
negocios relacionados directamente con la muerte en Sonora.
personas trabajadoras están en la economía informal, según el INEGI.
es el mínimo en el caso más austero, el de los servicios públicos.
puede costar en las funerarias privadas más concurridas de Hermosillo.
La muerte de un ser humano expresa el final de una serie de situaciones de diversos géneros. Se habla del fin de la conciencia, del fin de la reproducción de las células y de muchos otros términos.
Hay innumerables artículos científicos y literarios sobre el tema: solo en la Revista de la Universidad de México, la más antigua del continente americano, existen 455 textos cuyo tema central es la muerte como tal, o la muerte de una época, de un personaje o sobre las implicaciones éticas, legales y morales del fin de la vida.
En lo cotidiano la situación no es más sencilla: en el primer renglón de la existencia, especialmente aquel en el que las personas enfrentan problemas económicos como llegar a fin de mes, o logísticos, como llegar de un punto a otro en la ciudad o en el campo, la muerte de un ser querido desencadena un halo de angustia sobre quienes lo sobreviven.
Dicha angustia se suspende para entrar en un ciclo económico que estira las implicaciones del último adiós, mismo en el que, en el caso de Sonora, se encuentran inmersos más de 700 negocios relacionados directamente con la muerte.
La mayoría son pequeños, de corte familiar, aunque la cifra no cuenta a quienes participan en una amplia economía informal que incluye, prácticamente, a 4 de cada 10 personas trabajadoras, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía.
Todo un entramado que en los hechos significa para las familias desembolsar cifras que superan, en el más austero de los casos, el de los servicios públicos, los 50 mil pesos. Aunque la cifra varía, las funerarias privadas más concurridas de Hermosillo pueden elevar el costo por arriba del medio millón de pesos.
Se trata de una cantidad considerable junto al salario promedio de la clase trabajadora del estado; prestación que, de acuerdo con la Secretaría de Economía federal, ronda los 84 mil pesos anuales.
Para elaborar este reportaje hablamos con personas dedicadas a la música, la albañilería, las flores, al comercio, a la marmolería, a la fotografía y a los servicios funerarios, en general. Quisimos estimar cuántas personas dedican sus energías para que los difuntos puedan yacer con dignidad y sus familias lleguen más rápido hacia la paz.
Este reportaje responde, en última instancia, a la pregunta: ¿Cuánto cuesta morir?
Lo que gana en promedio, al año, una persona trabajadora de Sonora, frente a lo que puede costar despedir a un ser querido.
Montos en pesos mexicanos. Barras a escala: 500 mil pesos equivalen al 100 %.
La primera decisión que debe tomar una familia que perdió a un ser querido tiene que ver con las obligaciones de ley: en caso de que se trate de una muerte natural, es el momento de contactar a prestadores de servicios funerarios; si fue una muerte con violencia, un choque, por ejemplo, es obligación dar aviso al 911 para que realicen las diligencias necesarias y liberar el cuerpo.
En todos los casos, terminar esta primera etapa significa haber tramitado un certificado médico que constate el deceso y el acta de defunción, dos oficios que son requeridos por cualquier prestador de servicios funerarios, sea público o privado. Después toca el papeleo para la inhumación o la cremación.
¿Cuánto cuesta esto para las familias? La mayor parte de los primeros trámites son totalmente gratuitos, aunque pueden existir pagos de honorarios, como al médico que emita el certificado de defunción en caso de que haya tenido que hacer una visita domiciliaria. Inmediatamente después, viene el vendaval.
Al considerar los servicios que presta el Instituto Mexicano del Seguro Social, por ser un rasero aplicable a toda persona trabajadora del país, se habla de un pago mínimo de 11 mil 451 pesos. Este monto implica, únicamente, tres servicios: el embalsamamiento, la velación y el traslado dentro de un perímetro de 100 kilómetros a la redonda.
El costo no incluye la fosa o el nicho, cuyos costos más accesibles, en el Ayuntamiento de Hermosillo, se encuentran entre los 2 mil 600 pesos y poco más de 6 mil, respectivamente. Tampoco se incluye el aspecto humano de la primera despedida: las flores.
Para funerales ahorita es más los pompones, las rosas, gerberas, lilys… Todo lo que la gente cataloga como para los muertos, pero hay de todo. (…) Para funeraria son más arreglos, coronas, medallones, cubrecajas. Casi no piden flores sueltas porque la funeraria no tiene dónde ponerlas. Muchas veces los familiares compran jarrones, pero es muy poco lo que se vende en flores sueltas, son más arreglos.
Valeria Torres · florera de 29 años, con más de una década en el oficio
Valeria trabaja en la Florería Paraíso, una de las 472 florerías registradas en Sonora, de las cuales 449 son trabajadas por un máximo de 5 personas, según el Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas. Recibe a unas 7 familias por día, quienes invierten cerca de mil 500 pesos cada una.
Los arreglos, por lo general, se encuentran sobre el cajón o a un costado, donde suele encontrarse una fotografía ampliada de la persona que se despide. Una foto que, en Hermosillo, cuesta alrededor de mil pesos si se considera la impresión de un par de decenas de esquelas.
Las primeras horas terminan así: se resumen en un paseo institucional que implica, por la suave, un gasto cercano a 16 mil 551 pesos, pero la historia no termina aquí.
Las primeras horas tras la pérdida son de un ritmo tal que al elaborar este reportaje quedó la sensación de estar ante un cuello de botella, en dos sentidos.
El primero es que el torrente de emociones se empareja con una logística que involucra no solo la disposición del cuerpo del ser querido, sino que incluye, en no pocas ocasiones, la coordinación entre familiares que acuden desde diferentes puntos para rendir sus homenajes. Son momentos de estrés y asuntos por atender que se agolpan detrás de la puerta.
El segundo de los sentidos tiene que ver con lo económico: los pagos por los servicios funerarios representan montos que pueden ser tan abultados, respecto a los ingresos de las familias que sufren la pérdida, que de inicio quedó la sensación de que una vez cubierto eso, había terminado el periodo de mayor presión para los bolsillos.
Pero al salir de la funeraria, o del recinto donde se haya llevado a cabo la despedida formal del difunto, se observa que el tema no termina allí. El aire corre y la pesadumbre, aunque no se va, comienza a dispersarse en una serie de rituales que, como gasto hormiga, mantienen al ras la economía familiar.
Vienen a comprar flor, llevan la docena, la que más llevan es la gladiola, pero mucha gente no viene al panteón, es poca. Tienen como unos tres años que es así, poca gente. Ya no es como antes.
Isabel Fuentes · vendedora de flores en el panteón «de las manitas», 31 años
La inflación ha limitado la compraventa de flores en el panteón, los precios se duplicaron en poco tiempo, de modo que ahora suma, cada docena de gladiola, 150 pesos al presupuesto, mientras que hace 3 años se ofertaba en 70.
Pero la costumbre indica que antes de llegar al panteón, se lleva al ser querido a dar la última vuelta, a recorrer por última vez los sitios que caminó en vida, ahora a bordo de una carroza, o de una batanga.
En ese momento, los arreglos florales montados durante la velación encabezan la caravana, momento para el que las familias suelen contratar música en vivo: grupos norteños, mariachis o «taka takas» son lo común. Esto dijo Octavio Moreno, responsable del bajo quinto en el grupo Taka Takas VIP:
Bastantes veces nos ha tocado estar tanto en los domicilios, seguir la caravana, estar en el panteón, despedir. Sí es algo para nosotros… adecuarnos a ese tipo de situaciones. Porque siento que al momento de amenizar en esos eventos, sirve también como digestión emocional para los clientes. El escuchar canciones, letras, que acompañaban a la persona que falleció.
Octavio Moreno · bajo quinto, Taka Takas VIP
La clave, lo que se obtiene cuando las familias pagan unos 2 mil pesos por hora, según factores como el equipo de sonido o la distancia, es la digestión emocional. La agrupación la completan Judas Grijalva en el tololoche, quien relaciona sus servicios con la alegría del ser que se fue, y Alan Monge, en el acordeón, quien encuentra marcadas coincidencias entre la gente que los contrata.
Son varias, como la que tocamos, «La tumba será el final», «La cruz de madera», también «Amor eterno». Son varias canciones y lo que es bonito es que aquí en Hermosillo casi el 90 % nos piden esas canciones. A nosotros nos gusta mucho tocarlas porque tienen un mensaje emocional que muchas veces las personas no tienen palabras para decirlas, pero con la música se expresa, se proyecta, y hace sentir bonito.
Alan Monge · acordeón, Taka Takas VIP
Para este punto, luego de abandonar la funeraria o la casa donde se llevó a cabo la velación, de recorrer los últimos pasos junto al difunto, acompañado de su música y de flores y seguido por una caravana que acompaña a la familia, la despedida suma otros 2 mil 500 pesos, aproximadamente, sin contar bebidas, comidas y otros menesteres.
La despedida, luego de la digestión musical, se acerca cada vez más a la calma; mientras, la tarde se asemeja a las características del último adiós, expresado en el mármol frío de las lápidas que ya se alistan y en lo cálido de la comida hogareña que se sirve durante los nueve días de devoción que se avecinan en el caso de la tradición católica, o en la última velación practicada en otros contextos de la cristiandad. Todo esto es parte de la última entrega de este reportaje documental.
Lo que le puedo recomendar yo, es que primero tienen que dejar que la tierra (se compacte), tiene que limpiarse y dejar pasar una semana o 15 días para que la tierra que está dentro se apriete, y para que le haga el firme arriba y que no se quiebre.
Leonardo Rocha · ganadero de 60 años, originario de Yécora
Así lo dijo Leonardo Rocha, a quien entrevistamos en el panteón Norte de Hermosillo mientras desempeñaba otro de los trabajos que hace con frecuencia: construir el acabado de tumbas.
Si no se hace se va hundiendo la tierra y a medida que se va hundiendo, pues si le echa muy pronto la base de arriba, el firme, pues tiende a quebrarse porque la tierra se baja. Necesita esperar unos 15 días y ya entonces sí ya puede echarlo, que es el firme arriba, y darle el acabado que la persona quiera.
Leonardo Rocha
Leonardo estima que el costo de la plancha de cemento que va sobre la tierra compactada en una tumba común ronda los mil pesos al considerar el cemento, la grava, la arena y la mano de obra. La estructura posterior, aquella que ya incluye azulejo o algún tipo de acabado similar, suma a la construcción unos 2 mil 500 pesos, aproximadamente, con lo que la cuenta total generada tras la pérdida de un ser querido se ensancha aún más.
Pero entre el momento del entierro y los 15 días para terminar de construir la tumba, la liturgia continúa: como novenario o como una última velación, lo que depende de la tradición familiar y, por lo común, religiosa. Esto implica ofrecer café, pan o galletas y, usualmente, un plato de menudo, lo que puede sumar unos 2 mil pesos más a la cuenta, según Guadalupe Arzaca, quien atiende una carnicería al interior del Mercado Municipal de Hermosillo.
El menudo, usted sabe que en estas fechas decembrinas y de velaciones empieza a subir el precio por la demanda. Ahorita lo tenemos a 130 y a 110 el kilo de menudo, depende de lo que usted lleve. Por 5 kilos ya sale para una velación, aunque depende de las personas que vayan. Si va a ser en grande son ya más de 10 kilos. Es nada más el menudo, la panza y la pata, usted va a comprar lo que es el nixtamal y la verdura.
Guadalupe Arzaca · carnicería, Mercado Municipal de Hermosillo
Queda, para cerrar los primeros días del duelo, uno de los elementos más importantes de la tradición mexicana frente a la muerte, y también uno de los más caros: la construcción e instalación de las lápidas y otros ornamentos hechos con piedras como el granito o el mármol. Su costo parte de los 17 mil pesos, pero puede superar, con facilidad, los 100 mil, cuenta Jesús Antonio Arrona Corella, marmolero de tercera generación.
Trabajamos el mármol y el granito en lápidas y en muchas otras cosas. Aprendí de mi apá, una persona ya de 78 años, y de él aprendí. Mis hijos aquí andan, ya son la cuarta generación. Yo tengo 40 años en este negocio, desde los 9 años ya andaba dando lata en la colonia Palo Verde.
Jesús Antonio Arrona Corella · marmolero
El tiempo de fabricación de cada pieza varía, pero Jesús Antonio asegura que si le dedica tiempo, en 25 días saca «casi cualquier trabajo».
Me ha tocado gente que viene muy reciente, pero aquí le damos el servicio, de lo que es el trabajo. Le damos la invitación como se debe, les decimos los materiales, los pro y los contras que pudiera haber de unos materiales a otros. El cliente a veces viene con un diseño que sacan de internet, nos lo muestran y lo hacemos lo más parecido posible.
Jesús Antonio Arrona Corella
En su taller, ubicado casi en la esquina de la calle Lázaro Mercado con la de los Yaquis, al poniente de Hermosillo, se observan figuras religiosas, pero también cascos de beisbol hechas de piedra, lo mismo que botas vaqueras y otras más personalizadas.
Se trata de esculturas hechas con materiales traídos desde Brasil o Puebla, según el tipo, y cuyo costo termina por cerrar la cuenta de los primeros días posteriores a la pérdida de un ser querido.
Se trata, sin embargo, del comienzo, pues terminada esta etapa se inaugura la siguiente, que con frecuencia perdura por generaciones: visitar la tumba o el nicho el Día de Muertos, en Navidad o en el cumpleaños de la persona que, luego de tanto esfuerzo, al menos desde el punto de vista de sus seres queridos, por fin descansa en paz.
Todas las partidas que documentó el reportaje, en un solo recibo.
¿Cuánto cuesta morir? Un reportaje documental sobre la economía del último adiós en Sonora.
Abrir en YouTubeDetrás de cada despedida hay música, flores, mármol, albañilería y manos que trabajan para que los difuntos yazcan con dignidad y sus familias lleguen más rápido hacia la paz.