Eiza González comparte su experiencia con trastornos alimenticios
La actriz mexicana compartió el proceso personal que ha enfrentado con su relación con la comida, la presión pública y la aceptación de su cuerpo.
La actriz mexicana Eiza González habló abiertamente sobre su compleja relación con su cuerpo y los años de inseguridad que enfrentó, en el marco de la Semana de Concientización sobre los Trastornos Alimentarios, respaldada por la National Eating Disorders Association.
La protagonista de ‘Ambulance’ reveló que su conflicto comenzó en la adolescencia, tras la repentina muerte de su padre, cuando enfrentó la depresión recurriendo a la comida compulsiva como una forma de sobrellevar el duelo.
“Al comenzar una nueva aventura con mi cuerpo por motivos laborales, siento que es un momento importante para reconocer lo inestable que puede ser sentirse inseguro consigo mismo. Durante la mayor parte de mi vida, mi relación con mi cuerpo ha sido complicada”, escribió en redes sociales.
La actriz contó que a los 13 años subió 13 kilos en un periodo muy corto mientras atravesaba la pubertad y un fuerte duelo emocional. Dos años más tarde, al ingresar al mundo del espectáculo y quedar expuesta al escrutinio público, comenzó a sufrir dismorfia corporal.
“Cada imagen era analizada, cada detalle criticado, y todos parecían tener una opinión sobre mi cuerpo, quién era y quién debería ser”, expresó.
González confesó que llegó a pesarse constantemente y a cuestionarse si perder más peso la haría más aceptada o si lograría gustarse a sí misma. Sin embargo, esa validación nunca llegó y, por el contrario, aseguró que ceder a la presión la hizo sentirse más vacía.
Con el paso del tiempo, afirmó, comprendió el poder de la mente y la necesidad de redirigir esa energía hacia metas más saludables.
“La misma energía que inviertes en encogerte puede usarse para construir lo que realmente sueñas ser”, señaló.
Actualmente, dijo, ha decidido elegirse a sí misma y tratar a su cuerpo con respeto, cuidado y amor, consciente de que sanar patrones antiguos es un proceso continuo.
“Estoy orgullosa de dónde estoy y del arduo trabajo que me ha costado romper viejos patrones. No me gusta fingir que el viaje ha terminado; es difícil y complejo. Pero nunca es demasiado tarde”, concluyó.













