Irineo Álvarez vuelve a Sonora para celebrar 31 años de Güevos Rancheros
Para el actor sonorense, la permanencia de ‘Güevos Rancheros’ durante más de tres décadas no es únicamente un logro teatral, sino también una muestra del vínculo que la obra ha construido con varias generaciones de espectadores.
Irineo Álvarez regresa a Sonora para celebrar los 31 años de Güevos Rancheros, puesta en escena que considera parte fundamental de su trayectoria y de la identidad cultural del estado. Para el actor sonorense, mantener una obra teatral durante más de tres décadas representa un logro poco común, especialmente en un medio donde las temporadas suelen ser más breves. Álvarez comparte créditos en la producción con Sergio Galindo, quien ha permanecido en la obra desde su estreno y es también responsable de su escritura y montaje.
"Es muy placentero para mí, gozoso, venir. Los actores allá en México me preguntan: ¿qué es eso que estás poniendo? Les parece increíble llegar a 31 años con una obra de teatro", expresó Álvarez, quien destacó la relación que la puesta en escena ha construido con el público sonorense.
El actor señaló que Güevos Rancheros se ha incorporado a la identidad cultural de Sonora y comparó su permanencia con elementos representativos del estado. "Es como hablar de Sonora y decir la carne asada, las coyotas, en gastronomía, en deportes, y hablar de cultura y hablar de teatro es obligatorio hablar de Güevos Rancheros", afirmó.
Álvarez atribuyó parte de la vigencia de la obra a la manera en que Sergio Galindo aborda comportamientos que permanecen presentes entre distintas generaciones. Explicó que, aunque han pasado 31 años desde su estreno, situaciones como la flojera o la dependencia de los padres continúan siendo reconocibles para el público.
"Es la forma en que Sergio le da vigencia al texto y es la frescura que también se le imprime, porque no sería lo mismo verlo en un video que en el teatro, que pasa en vivo", comentó. A esto se suma la adaptación de algunos chistes y personajes para incorporar referencias relacionadas con la actualidad.
Uno de los retos para Álvarez en esta temporada consiste en recuperar el tono sonorense de su personaje, debido a que durante los últimos años ha trabajado en producciones donde utiliza otras formas de hablar. El actor explicó que debe modificar nuevamente su manera de pronunciar las palabras para mantener las características del habla de la región.
"En las primeras funciones me regañan porque vengo aguachadito. Entonces dicen: no, no, no. Usted es de aquí y usted tiene que hablar como es", relató entre risas.
Estrenada en 1995, Güevos Rancheros es una farsa norteña con elementos musicales escrita y dirigida por Sergio Galindo. La historia gira alrededor de Mundo, un hombre que pasa sus días en una poltrona mientras su madre, Doña Jesusita, se encarga de las labores del hogar. La llegada de Vanesa, una joven que busca conectar con la naturaleza, cambia la dinámica familiar al enamorarse de Mundo. Los personajes Kico Cruz Buenavista y Monchi Chaparro Prieto acompañan la historia con humor, canciones y referencias a acontecimientos políticos de Sonora y México.
La obra tendrá funciones los días 28 y 29 de agosto, así como el 3, 4 y 5 de septiembre, a las 19:00 y 21:00 horas, en El Mentidero. Los boletos están disponibles en elmentidero.mx.
De Sonora a Macondo
La trayectoria reciente de Irineo Álvarez también lo llevó a una producción internacional. El actor interpretó al general Cortés Vargas en la segunda temporada de la adaptación de Cien años de soledad, serie de Netflix basada en la novela de Gabriel García Márquez.
El personaje representó un desafío particular debido a que se trata de una figura histórica vinculada con la Masacre de las Bananeras de 1928, acontecimiento que García Márquez incorporó a la novela como parte de su representación de la injusticia social. Álvarez explicó que la producción buscaba que su origen mexicano no fuera evidente para los espectadores.
"El reto para la producción era que pudieran ver el material y no notarse que soy un actor mexicano", señaló.
Para construir al general Cortés Vargas, el actor también recurrió a elementos relacionados con su origen sonorense y a la presencia física que requería el personaje. Explicó que, al tratarse de una persona que existió realmente, el trabajo implicaba estudiar referencias históricas y cuidar la interpretación para evitar alejarse de la figura.
"Cuando buscábamos material entre la producción y yo, no existe; lo borraron de la historia colombiana por lo vergonzoso del evento", relató sobre la investigación relacionada con el contexto histórico del personaje.
Álvarez recordó que participar en Cien años de soledad significó también formar parte de una producción de gran escala. Para la serie, Netflix construyó un pueblo que representaba Macondo en territorio colombiano, con escenarios y elementos diseñados para recrear el universo de la novela.
El actor viajó en tres ocasiones a Colombia durante el proceso de producción. La primera fue para reunirse con la directora y establecer una relación de trabajo; posteriormente regresó para realizar escenas en distintas locaciones.
"Cuando entré al pueblo, era como caminar entre los personajes. Los extras me cruzaban, pero cada extra era como lo escribía García Márquez. Entonces era maravilloso, era como entrar en algo virtual que tú has soñado", recordó.
La participación en la serie se suma a otros proyectos de Álvarez dentro del catálogo de Netflix relacionados con literatura mexicana, entre ellos Pedro Páramo y Las Muertas. Para el actor, la exposición internacional de ‘Cien años de soledad’ representa una oportunidad para que su trabajo llegue a espectadores de distintos países.
Reconocen su trayectoria
Además de regresar a Hermosillo para celebrar los 31 años de Güevos Rancheros, Irineo acudió la tarde de ayer a la Universidad de Sonora para recibir un reconocimiento por su trayectoria y por su participación en un proyecto relacionado con la identidad sonorense.
El actor explicó que su vínculo con la universidad tiene un significado especial, pues fue en esta institución donde realizó su carrera profesional. Por ello, destacó la importancia de regresar ahora para recibir un reconocimiento de la que considera su alma mater.
"Quiero agradecer a la rectora, la doctora Dena María Camarena, y a todo el equipo de lo que es nuestra alma mater. Aquí me formé", expresó Álvarez.
El reconocimiento también está relacionado con su participación en Así sabe el río de Sonora, proyecto al que prestó su voz para acompañar materiales audiovisuales dedicados a la identidad y las tradiciones de la entidad. Álvarez relató que recibió la invitación hace aproximadamente dos años, cuando se encontraba en Ciudad de México. En un inicio no conocía los detalles del proyecto, pero al comenzar a leer los textos descubrió que abordaban aspectos de Ures y su gastronomía.
"Era de exaltar lo que es Ures y su gastronomía, por ejemplo, entonces dije yo: no hombre, yo ahí como viborita. Era de pueblos del río, hablar de Sonora, le daba voz desde el corazón", recordó.
Para el actor, regresar a Sonora no solo representa una oportunidad para reencontrarse con el público a través de Güevos Rancheros, sino también para volver al espacio donde recibió parte de su formación profesional y participar en un proyecto que busca destacar elementos de la identidad sonorense.













