Recuerdan la juventud de Carin León en la Secundaria 4 de Hermosillo
Óscar Armando Díaz de León Huez, conocido como Carin León, dejó huella en los pasillos de la Secundaria General 4 de Hermosillo. Maestros y excompañeros de la generación 2004 relatan anécdotas sobre su afición al deporte, su talento musical y su ausencia en la foto del anuario.
El alumno asignado con el número 14 en la lista del grupo 3F del turno matutino se ausentó de la fotografía oficial del anuario generacional antes del verano del año 2004.
Veintidós años después, Óscar Armando Díaz de León Huez, reconocido internacionalmente como Carin León, protagoniza los recuerdos de la comunidad escolar de la Secundaria General Número 4 de Hermosillo, donde excompañeros y personal docente relatan su paso por las aulas.

La personalidad del joven estudiante, apodado por sus conocidos como "Fito", quedó grabada en la memoria del personal administrativo de la institución educativa.
Argentina Rocha, exalumna del grupo 3H y actual secretaria de la secundaria, resguarda el anuario escolar original y describe el carácter del artista, justificando su inasistencia a la toma fotográfica debido a su constante actividad en las áreas físicas del plantel.

"Nada más que no sale en la foto, le encantaba estar ahí en las canchas jugando, siempre andaba sudado. Seguramente por eso no sale; así era él, medio despistado. Aquí le decíamos Fito", señala Rocha desde su escritorio.
El interés del cantante por las disciplinas deportivas prevaleció durante toda su formación básica. La profesora Silvia, quien encabeza la instrucción de educación física en el recinto desde hace más de dos décadas, corrobora la energía inagotable que el entonces alumno mostraba diariamente en las canchas de juego.
Amante de los deportes
"Todos los deportes jugaba; fútbol, voleibol, baloncesto y atletismo. Él participaba como cualquier alumno, aunque se juntaba ahí con gente más traviesa", recuerda la docente.
La faceta artística del hermosillense comenzó a desarrollarse en las maceteras de la escuela, específicamente frente a las aulas conocidas popularmente como "gallineros" debido al grosor de su enrejado. En estos espacios recreativos, sus compañeros atestiguaron sus primeras interpretaciones.
"Traía una guitarra y cantaba, me acuerdo de canciones románticas, las que estaban de moda. Nunca me hubiera imaginado que se iba a ir al regional", detalla la exalumna Argentina Rocha.
La convivencia diaria en los recesos moldeó la capacidad de interacción del joven. Abraham Sardín, integrante del grupo 3E de la misma generación, destaca el comportamiento afable que el músico mantenía con el resto de la comunidad estudiantil.
"Fue muy buen compañero, simpático, convivía con todos. Le gustaba andar ahí cantando y todo el cotorreo. Nos juntábamos todos en la cooperativa para comer molletes muy ricos de Doña Pini, seguro se ha de acordar", afirma el exestudiante.
La Secundaria General 4 mantiene vigente la promoción de las expresiones artísticas como herramienta formativa. El actual director de la escuela subraya que las asambleas de inicio de semana funcionan como una plataforma para vencer los temores escénicos del alumnado.

"La solemnidad de cuando pasa la bandera, la escolta, el Himno Nacional… eso son los honores. Les digo: al terminar, pongan algo. La niña que canta, que cante; la que baila, que baile; el que declama, que declame. Para que pierdan el pánico escénico. No cualquiera te agarra el micrófono frente a 600 chamacos", explica el directivo.













