'Dios Mio, Hazme Viuda Por Favor' desata carcajadas en Hermosillo

Las funciones en Hermosillo recibieron una respuesta positiva del público, que se identificó con las historias y situaciones presentadas.

Entre complicidad y carcajadas que se fueron encadenando desde el arranque, Dios mío, hazme viuda por favor desplegó una comedia ácida que convierte el amor, el matrimonio y la frustración en un mismo territorio emocional, donde las vivencias de cinco mujeres se cruzan para revelar, con humor directo, lo absurdo y lo cotidiano de las relaciones humanas, provocando una respuesta inmediata del público que terminó por reconocerse en cada escena.

La puesta en escena y su premisa

Antes de que las actrices tomaran el escenario, una breve introducción delineó el tono de la puesta: “Ellas representan la metáfora de las mujeres en nuestro tiempo y todas quieren ser viudas… sí, todas le rezan a Dios para que las convierta en viudas, pero antes de pensar nada, primero escúchenlas, ábranles el corazón…”. Con esa premisa, la obra dejó claro que el humor sería la vía para explorar temas sensibles.

La puesta en escena, dirigida por Abril Mayett y producida por Rubén Lara, reúne a cinco mujeres de distintas generaciones que, entre confesiones, anécdotas y momentos de comedia, exponen su visión del amor, el matrimonio y la vida cotidiana, siempre desde un enfoque que oscila entre la sátira y la reflexión.

Personajes y sus historias

Begoña (Margarita Gralia) es la mayor del grupo, una mujer que vive la viudez tras haber soportado durante más de 40 años las infidelidades de su esposo Roberto. Su historia se convierte en un retrato de resistencia y desgaste emocional acumulado con el paso del tiempo.

Lila (Azela Robinson), por su parte, es una mujer divorciada en dos ocasiones, adicta a las compras y con una postura firme: no está dispuesta a tolerar engaños ni volver a pasar por relaciones que la limiten o la lastimen.

Margarita (Anette Michel) representa el ideal de vida estructurado, la mujer que ha construido un “plan perfecto” y busca al hombre ideal. Sin embargo, su personaje también transita entre la inseguridad y la duda, cuestionándose si debe divorciarse o incluso cambiar su rumbo de vida para recuperar la estabilidad emocional.

Violeta (Gaby Mellado) encarna a una mujer joven, obsesionada con el ejercicio y con una vida marcada por múltiples relaciones amorosas, en las que el compromiso parece siempre esquivo.

Finalmente, Silene (Nicole Vale), la más joven del elenco, vive en medio de una familia disfuncional con padres divorciados que han estado ausentes emocionalmente. Esta situación la ha llevado a una vida inestable, sin claridad sobre el amor ni sobre su propia identidad.

A lo largo de la obra, cada personaje aporta una visión distinta del amor y sus contradicciones, generando un mosaico de experiencias femeninas que, entre exageraciones cómicas y momentos de honestidad brutal, sostienen el ritmo de la puesta en escena.

Las dos funciones presentadas en Hermosillo destacaron por la respuesta del público, que reaccionó con risas constantes ante los diálogos, situaciones y confesiones de las protagonistas. La comedia logró conectar de forma inmediata, convirtiendo la experiencia en una especie de espejo colectivo donde las historias personales se vuelven universales.