Álamos le canta 'Las Mañanitas' a Erik Rubín

El público del Festival Alfonso Ortiz Tirado rindió homenaje a Erik Rubín con Las Mañanitas en su cumpleaños 55, en un concierto lleno de música y cercanía familiar.

El público del Festival Alfonso Ortiz Tirado sorprendió a Erik Rubín al cantarle Las Mañanitas por su cumpleaños número 55, en una emotivo concierto que culminó la penúltima noche del encuentro cultural.

Celebración y complicidad familiar en el escenario

La Plaza de Armas de la Ciudad de los Portales se llenó de aplausos y vítores mientras el cantante recibía el cariño de los asistentes, acompañado de su hija Mía Rubín, con quien compartió miradas cómplices y momentos de cercanía que marcaron el tono del concierto. La escena combinó celebración personal y espectáculo musical, convirtiéndose en uno de los momentos más memorables de la jornada.

Erik Rubín apareció en el escenario a las 21:43 horas con un atuendo de inspiración western, integrado por camiseta sin mangas, pantalón vaquero, botas y sombrero, para iniciar el concierto con No para de llover. Desde el arranque, la respuesta del público fue constante, generando un ambiente de cercanía que se mantuvo a lo largo de la noche.

Más adelante, con el tema Cada beso, se integró Mía, quien apareció con un vestido blanco y se sumó al repertorio junto a su padre. La participación de ambos evidenció la complicidad que mantienen sobre el escenario, uno de los elementos que definieron la presentación ante el público sonorense.

Reacciones y momentos destacados del concierto

Uno de los momentos más significativos de la noche ocurrió cuando los asistentes entonaron Las Mañanitas para Erik Rubín. "Gracias, gente bonita. Para mí es un regalazo estar aquí con ustedes, efectivamente es mi cumpleaños", expresó el cantante. Mía también tomó la palabra para agradecer la respuesta del público: "Estoy muy feliz de estar aquí para cantar con ustedes".

El concierto continuó con temas como Cuando mueres, Vuela conmigo, Tu voz y Mírame, que formaron parte del repertorio compartido. La presentación también sirvió como espacio para que Mía Rubín mostrara parte de su trabajo como cantautora, integrando canciones propias dentro del programa musical de la noche.

Previo a interpretar La mala, Erik Rubín interactuó nuevamente con el público y lanzó una pregunta que fue recibida con entusiasmo: "Yo les quiero preguntar algo, ¿les gustaría escuchar una canción de Mía, de su autoría, con todo cariño para ustedes, o quieren que ya no sigamos con lo demás?". La reacción de los asistentes confirmó el interés por escuchar el material de la joven intérprete.

A lo largo del concierto, las miradas y gestos entre padre e hija reflejaron la dinámica cercana que mantuvieron durante la presentación, elemento que fue constante durante la penúltima jornada del festival y que acompañó cada uno de los momentos musicales.

La celebración se reforzó cuando Mía invitó nuevamente al público a cantar Las Mañanitas, mientras un integrante del equipo subía al escenario con un pastel para Erik Rubín. “Qué bonito cantan, qué lindos, muchas gracias”, expresó el cantante al recibir la sorpresa.

La velada avanzó con temas como Dame amor, No sé si es amor, Princesa tibetana, Si no es ahora y Ámame.

Rumbo al cierre del concierto, Besos de ceniza y Muriendo Lento, la última canción de la noche, se escucharon por los callejones del Pueblo Mágico, dejando una estela de emoción entre los asistentes. "Gracias por hacer de este un cumpleaños especial", dijo Erik Rubín al despedirse, mientras Mía sumó: "Los amamos, Sonora". Ambos abandonaron el escenario a las 23:00 horas, poniendo fin a una velada llena de música, complicidad familiar y celebración compartida con el público.