No una: diez veces lo prometió…

"No una: diez veces lo prometió…", escribe Carlos Marín en #ElAsaltoalaRazón

Experto en el modus operandi de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y doctorado en este preciso tema, Marco Fernández -profesor de la Escuela de Gobierno del Instituto Tecnológico de Monterrey, investigador asociado de México Evalúa especializado en la enseñanza pública- me dijo ayer en El asalto… de Milenio Televisión que el problema padecido por la capital en las recientes semanas y la suspensión de clases (en perjuicio de 1.4 millones de niños de preescolar, primaria y secundaria) se deben a que la presidenta Claudia Sheinbaum no se ha disculpado sin reservas de haberle prometido, en al menos 10 ocasiones como candidata, que echaría abajo la Ley del Issste (lo que de hacerse -como ahora se reconoce- colapsaría las finanzas públicas).

“¿Por qué hizo una promesa tan irresponsable cuando electoralmente ni siquiera lo necesitaba?”, se pregunta, y se responde: “Si prometes algo que no vas a cumplir, ¿tienes el valor civil de decir ‘me equivoqué al presentar una propuesta de esta naturaleza, ofrezco una disculpa’? ¡Acepta, ni modo!, y también acepta una reunión con la Coordinadora”, sugiere.

“La CNTE le hará reclamos fuertes, pero tiene que hacerlo, aguantarse y aceptar que se equivocó, pero esto no ocurre. Peor: a sus agremiados los descalifica diciendo que son ‘de la derecha’ y que Ricardo Salinas Pliego los financia. ¡Por Dios!, hacer afirmaciones mentirosas es una ligereza”.

Optimista, sin embargo, Fernández confía en que la CNTE levantará su paro a más tardar hoy jueves y cesarán sus agresivas movilizaciones después de lo que haya sacado en la reunión que se tuvo en la Secretaría de Gobernación.

“La verdad -supone- es que poco se avanza y por eso le sacan más al gobierno, por no tener sensibilidad para aceptar los errores que se cometieron prometiendo en campaña lo que no se podía cumplir…”.

Recuerda que la CNTE tuvo un origen (en Chiapas) “muy positivo” contra la falta de democracia en el Sindicato Nacional, pero pronto adoptó las mismas prácticas de corrupción institucional con la compra-venta y herencia de plazas, el asalto de cargos administrativos y chantajes a los gobiernos estatales y federal.

“Aprendió muy pronto las mañas de sus compañeros del SNTE, porque el sistema educativo, en su corazón, arrastra un problema muy serio de corrupción”.

Desde 1992 vino cobrando más fuerza, particularmente en Oaxaca, cuando se descentralizó parcialmente la educación con reformas impulsadas por Manuel Bartlett y consolidadas por Ernesto Zedillo desde la Secretaría de Educación.

“Y se le restituyó la administración de los servicios de enseñanza básica y de las normales a los estados, aunque el grueso de la lana sigue viniendo del Gobierno federal, abriendo una ventana donde tanto la Coordinadora como el Sindicato Nacional aprendieron que el uso de marchas, las huelgas, la toma de casetas, el bloqueo de trenes y la toma de aeropuertos era una forma rentable para sacar dinero”.

Como esta vez para desistir del sabotaje…


Carlos Marín

cmarin@milenio.com