Súbito frente interno de confrontación
"Súbito frente interno de confrontación", escribe Carlos Marín en #ElAsaltoalaRazón
Si no bastara el pleitazo contra el FBI, a la presidenta Sheinbaum le estalló el viernes una crisis aún más incómoda con la puñalada trapera a todos los involucrados en la patraña, pero sobre todo al obradorato, que asestó la ferviente devota de la 4t Rosario Piedra Ibarra.
Al frente de la CNDH sin atributo alguno, la señora dinamitó uno de los principales dogmas del lopezobradorismo al sostener que la desaparición y asesinato de los normalistas de Ayotzinapa no fue un crimen de Estado.
Por cierta que sea tal obviedad, Piedra hizo añicos la narrativa que AMLO convirtió en bandera política y moral.
El golpe no proviene de un adversario, de la oposición o algún organismo internacional, sino de una institución del Estado que se ha degradado cada vez más bajo el mando de una fanática de la 4t.
Lo que resolvió en su recomendación patito no sustituye constitucionalmente a la recomendación de la propia CNDH de noviembre de 2018. Políticamente, sin embargo, el daño es enorme porque obliga al oficialismo a explicar por qué una de las suyas termina desmontando la versión que sostuvo López Obrador y por qué hace suya la versión de la extinta PGR y la anterior CNDH, en el sentido de que el Ejército nada tuvo que ver con esa matazón y, por lo tanto, es una mentira contumaz que se haya tratado de un “crimen de Estado”.
Sheinbaum ha quedado entre dos fuegos: hacia afuera en su hueco enfrentamiento diplomático con EU, basado en interpretaciones y no en hechos comprobados.
Y hacia adentro con la demolición de una de las principales banderas del obradorato.
Quien acusa tiene la carga de la prueba y nadie ha demostrado que agentes del FBI hubieran operado la “extracción” del “Mayo” Zambada en territorio mexicano. Lo verificable es que sus agentes recibieron y detuvieron al capo en Estados Unidos y todo indica que la negociación del secuestro se hizo con Ovidio, preso entonces en Washington, porque era frente a su hermano Joaquín el de mayor prominencia en el Cártel de Sinaloa. Es fácil deducir que bien pudo organizar la trampa y el traslado del “Mayo” utilizando un avión colombiano tripulado por un piloto mexicano que jefaturaba la flota aérea de Los Chapitos, mismo que el Gobierno de México devolvió a EU sin saber que entregó la pieza clave del caso.
El alarde con el FBI le ha servido a Sheinbaum para desviar la atención de Los Diez de Sinaloa y el exgobernador Rubén Rocha Moya, a quienes EU quiere se les capture con fines de extradición pero a los que injustificada y sistemáticamente los cobija el gobierno.
Sheinbaum, pues, abrió un frente innecesario con Estados Unidos y en eso estaba cuando Piedra le dio un tiro de gracia al estéril embate contra la “verdad histórica” de Jesús Murillo Karam.
El problema entonces ya no es sólo el pleito con el FBI, sino que el gobierno del segundo piso del obradorato ha perdido el control de su narrativa interna que pretendió fabricar una distinta “verdad” frente a la única que en casi 12 años nadie ha podido desmentir…
Carlos Marín
cmarin@milenio.com












