¿De quién es ahora la 'injerencia'?

"¿De quién es ahora la 'injerencia'?", escribe Carlos Marín en #ElAsaltoalaRazón

En su informe anual al Congreso sobre los países que más producen y trafican drogas, Donald Trump reconoce los esfuerzos del gobierno de Claudia Sheinbaum para combatir el crimen, pero demanda “hacer mucho más: desenmascarar, arrestar y enjuiciar a muchos de los funcionarios públicos corruptos que han asistido e instigado a los cárteles, y traicionado la seguridad y soberanía de su propio país…”.

La referencia es lógica y hasta comedida: admite que se vienen dando encomiables resultados y esto es porque la mandataria sepultó la política de “abrazos, no balazos” de Andrés Manuel López Obrador y porque gracias a su disposición de tener una relación de colaboración mutua con EU se han producido copiosos aseguramientos de estupefacientes y armas, millares de detenciones de delincuentes y cuantiosas destrucciones de narcolaboratorios.

Sin embargo, desde abril, cuando el Departamento de Justicia solicitó la captura con fines de extradición de Rubén Rocha Moya y nueve de sus funcionarios y exfuncionarios por presuntas complicidades con la facción de Los Chapitos en el dividido Cártel de Sinaloa, México no ha accedido y abundan señalamientos contra otros políticos y gobernantes de probables ligas con el crimen.

Por eso, Trump insta a “hacer mucho más”.

El informe de marras se ocupa igualmente de Afganistán, Bahamas, Belice, Bolivia, Myanmar, China, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, India, Jamaica, Laos, Nicaragua, Paquistán, Panamá, Perú y Venezuela, pero las alusiones a México provocaron en Sheinbaun una inapropiada y airada reacción.

-Hay un tema asociado con lo que usted ha hablado acerca de la defensa de la soberanía: el reporte del Gobierno de Estados Unidos sobre el combate a las drogas en todo el mundo. En el capítulo que se refiere a México hace algunas observaciones muy severas (…) y un llamado a que se haga un trabajo de mayor envergadura contra políticos involucrados presuntamente con el crimen organizado -le plantearon el viernes en su mañanera.

Elusiva y a la defensiva, la Presidenta soltó:

-Me gustaría escuchar o ver un reporte de lo que hace el Gobierno de Estados Unidos en Estados Unidos. ¿Dónde está el trabajo que se hace para detener a todos los cárteles o distribuidores de droga en Estados Unidos? ¿Qué pasa con el lavado de dinero en Estados Unidos? Nosotros no necesitamos que nos juzguen desde afuera. Sabemos cuáles son los problemas de México y actuamos todos los días, y lo informamos (…). Nosotros rendimos cuentas todos los días y estamos sujetos al escrutinio público todos los días, y todos los días damos resultados. ¿Pero qué pasa allá? Me gustaría ver un reporte del propio gobierno de los resultados allá y qué se está haciendo.

¿Eso no es “intromisión”?

Bien pudo patear el balón a la Fiscalía General de la República en vez de exigirle cuentas a EU.

Así no se distiende la relación con el redivivo imperialismo yanqui, y la Presidenta es quien queda como “injerencista…”.


Carlos Marín

cmarin@milenio.com