‘Enemigo externo’ para consumo interno

"‘Enemigo externo’ para consumo interno", escribe Carlos Marín en #ElAsaltoalaRazón

Donald Trump ha dicho y repetido que la presidenta Claudia Sheinbaum “tiene miedo” de los cárteles de la droga, que por eso se ha negado a permitir tropas estadounidenses en México para combatirlos, y asegura que las bandas criminales “gobiernan México”.

La aludida viene rechazando tales aseveraciones con una postura diplomática… pero insincera:

El domingo, como nunca antes (y al parecer sin proponérselo), denunció implícitamente que las actuales “presiones” a su gestión son del gobierno de Trump.

“Cuando se busca presionar a nuestras instituciones desde fuera (…), ya no estamos hablando de cooperación, estamos hablando de injerencia (…). Es legítimo dudar del verdadero interés en los juicios de extradición (…) porque vienen por unos, luego por otros, hasta que oficinas del Departamento de Justicia se vuelven el principal elector de México”, afirmó.

Falso: ninguna desdeñable “oficina” pretendería ser “el principal elector de México”… pero sí el Departamento de Justicia, dependencia clave del gobierno estadounidense.

El embajador de ese país, Ronald Johnson, acusó recibo en las redes:

“La lucha contra los carteles debe unirnos, no dividirnos. Las personas en ambos lados de nuestra frontera desean vivir con seguridad y en paz. Merecen vivir libres de la intimidación, la corrupción y el miedo que generan los cárteles. Cada momento que dedicamos a convertir este desafío compartido de seguridad en una discusión política, es una oportunidad perdida para fortalecer nuestra cooperación y proteger a las personas a las que servimos”.

Por ello quizá la Presidenta exculpó al intromisor:

“Hay mucho diálogo con el Gobierno de Estados Unidos. De hecho, les confieso que yo no creo que sea el presidente Trump quien ha encabezado esta ofensiva en distintos temas, no lo creo”, expuso. “Como lo dije ayer, yo creo que son sectores de la ultraderecha de Estados Unidos que quieren que no haya buena relación, que haya mala relación con México, que no están de acuerdo con el gobierno que encabezamos, por razones ideológicas principalmente, y que no quieren que haya una buena relación…”.

En su lógica, pues, Trump ha de ser “de izquierda” y “está de acuerdo” con el gobierno que Sheinbaum preside.

Vaya terreno resbaladizo y movedizo en que se metió la mandataria invocando un recurso -habitual por cierto de las tiranías: el enemigo externo, para eliminar libertades y frenar el descontento interno-, sin animarse a ponerle nombre y apellido.

Antier, con preguntas de respuestas inducidas, arengó en su mitin:

-¿Quién decide en México: las agencias extranjeras (alusión obvia a las del gobierno de Trump) o el pueblo?

-¡El pueblooo! -coreó la muchedumbre.

-¿Quién decide en México: los grandes intereses económicos o el pueblo?

-¡El pueblooo!

-¿Vamos a defender la soberanía y la independencia de México?

-¡Sííí!!!

(Pues ni modo que nooo)

-¡Se ve, se siente/ Claudia está presente!/ ¡Se ve, se siente/ Claudia está presente!... -coreó la enfervorecida, azuzada y “patriótica” multitud...


Carlos Marín

cmarin@milenio.com