Ya ni caso alegar lo de la 'soberanía'

"Ya ni caso alegar lo de la 'soberanía'", escribe Carlos Marín en #ElAsaltoalaRazón

Excelente la entrevista de Ángel Hernández en las plataformas de Milenio que presentó el lunes Alejandro Domínguez en televisión con el abogado de Ismael “Mayo” Zambada.

Se refuerzan los indicios para resolver la incógnita: con su padre condenado de por vida y con Ovidio, su hermano, pretendiendo una pena menor, Joaquín Guzmán López quiso entregarse y al FBI le bastó prometerle un trato conveniente si además de rendirse daba una sólida muestra de su disposición.

Lo que permanecerá en el misterio es a través de quién o quiénes la agencia estuvo en contacto con el ingrato y temerario chapito durante las negociaciones previas, pero con lo que se sabe ya es difícil aventurar que los estadounidenses hubieran intervenido inclusive en el violento secuestro del capo.

Por la inmovible versión del exembajador Ken Salazar y las categóricas declaraciones del FBI negando una injerencia directa, llegué a suponer que todo se planeó con Ovidio, pero el investigador Eduardo Guerrero me dijo la semana pasada (en El asalto… de Milenio televisión) que el armado se hizo únicamente con Joaquín y sin pensar en Zambada. “En el FBI se sorprendieron al saber que el ahijado llegaría a Estados Unidos con su célebre padrino…”.

Antier, Keegan Hamilton, periodista de Los Angeles Times, citando fuentes que asegura conocen el trasfondo del caso, publicó que la agencia le planteó a Joaquín que podría obtener un mejor trato judicial si aportaba pruebas relevantes y facilitaba la captura de otros integrantes del Cartel de Sinaloa.

De acuerdo con sus informantes, el FBI tuvo el cuidado de no dirigir directamente las acciones, pero le transmitió al chapito qué tipo de cooperación podría considerarse favorable dentro de un eventual acuerdo. Días antes del secuestro -narra el periodista-, Guzmán López notificó a su contacto de la agencia que su llegada a EU era inminente y les “traería algo grande”, sugiriendo que llegaría con otra persona.

Los agentes del FBI supusieron que quizá se refería a otro de sus hermanos (Iván Archivaldo, o Jesús Alfredo Guzmán Salazar, hijos de María Alejandrina Salazar Hernández. La madre de Ovidio y Joaquín es Griselda López Pérez), pero ni de lejos que se tratara del “Mayo”.

Zambada y su abogado dicen que fue convocado a una reunión en la finca de Joaquín, en Huertos del Pedregal, para dizque mediar en una disputa política entre sus amigos exrectores de la Universidad Autónoma de Sinaloa (el gobernador Rubén Rocha Moya y el exalcalde de Culiacán y diputado electo Héctor Melesio Cuén), pero que al llegar de inmediato fue golpeado, atado y subido al avión privado (conducido por el “Jando”) que lo trasladó a Nuevo México, donde fue capturado por los federales estadounidenses.

Creíble o no, todo indica que así de simples fueron las cosas.

Por lo mismo, la presidenta Sheinbaum y sus tramposos comités preelectorales de “defensa de la transformación y la soberanía” debieran cambiar de la trillada, inútil y patriotera arenga…


Carlos Marín

cmarin@milenio.com