¿Sin rencor por su canallesco traslado?
¿Sin rencor por su canallesco traslado?, escribe Carlos Marín en El Asalto a la Razón
La presidenta Sheinbaum afirmó ayer que en su reunión tempranera sobre Seguridad se le informó que el humillante traslado por carretera de Ernesto Ruffo Appel desde el Altiplano mexiquense hasta Ensenada, Baja California, fue porque así lo dispuso el juez:
“Pregunté por qué se le trasladó por tierra si era tan largo el recorrido y me dijeron que se siguió la orden del juez. Esa fue la contestación que me dieron. Es un procedimiento que se ha hecho en otras ocasiones porque sí, es un trayecto muy largo, pero dicen que es el procedimiento que normalmente determina el juez. La Fiscalía pudiera informar, pero la información que yo tengo es que fue una determinación del juez y estuvo de acuerdo su defensa. Es lo que me dijeron, no tengo la certeza de que así fue”.
Se antoja sincera su explicación, pero el extenuante traslado fue sin duda vejatorio y apestó a deliberado.
El viaje duró casi lo mismo que dos vuelos de ida y vuelta a España: 40 horas.
De haber sido transportado en avión, como cuando se le llevó de Ensenada a la prisión de máxima seguridad en el Estado de México, el viaje habría durado poco más de tres horas.
Lo extraño es que el primer Gobernador de oposición en el priato, sin el menor dejo de rencor, describió su traqueteada experiencia “como si fuera la estafeta de los corredores olímpicos, porque a través de cada estado había diferentes grupos de la Guardia Nacional y me pasaban de un vehículo a otro” (en cada cruce de entidades le cambiaban las esposas).
- ¿Fue el juez quien ordenó que te trasladaran por carretera?, le preguntó Joaquín López-Dóriga en Radio Fórmula.
“Es un protocolo que tiene establecido la Guardia Nacional. Antes lo podían hacer por avión, dependiendo de la distancia, pero el protocolo que tiene hoy el juez a disposición es regresarte a través de la Guardia Nacional”.
¿Le consta? ¿De veras algo así lo determina un juez?
No creo porque tal responsabilidad corresponde a la Secretaría Seguridad y Protección Ciudadana (aunque tal vez hay un acuerdo flexible entre corporaciones ante cierto tipo de órdenes).
Al cruzar cada frontera estatal, explicó, diferentes grupos de la Guardia Nacional lo subían a los vehículos con que contaban (comenzó en un rino táctico, pero “me tocaron camionetas, automóviles, jeeps, de todo, según lo que tenían en cada lugar”).
Su testimonio importa mucho porque la Guardia Nacional está subordinada a la Secretaría de la Defensa Nacional, y me parece impensable que esta dependencia hubiera decidido no solo “castigar” a Ruffo porque podrá sortear su proceso en prisión domiciliaria, sino mentirle a la comandanta suprema de las Fuerzas Armadas.
- ¿Te trataron bien? ––inquirió Joaquín.
“Debo reconocer que los vi profesionales, los vi responsables, así que se los agradezco y los felicito. Ellos cumplieron su trabajo como se debe hacer”.
Y sobre si se considera “preso político”, capoteó:
“Eso dice la opinión pública…”.
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