México frente al espejo: la corrupción
"México frente al espejo: la corrupción", escribe Marco A. Paz Pellat en #ElPoderdelasIdeas
La nueva Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (Encig) 2025 de la INEGI confirma que el principal desafío de México no es únicamente la violencia o el crecimiento económico insuficiente. Es el deterioro gradual de la relación entre ciudadanía e instituciones.
Los datos son contundentes. La prevalencia de corrupción aumentó a 15 mil 642 víctimas por cada 100 mil habitantes, rompiendo la tendencia de reducción observada desde 2019. Más preocupante aún: el contacto con autoridades de seguridad pública registró el mayor porcentaje de incidentes de corrupción, con 63.5%.
El mensaje es profundo. En México, la corrupción ya no es percibida únicamente como un problema político; se ha convertido en una experiencia cotidiana vinculada directamente con seguridad, justicia y acceso a servicios públicos.
La encuesta revela además un fenómeno estructural: el desgaste operativo del Estado. Durante 2025 se realizaron más de 472 millones de trámites, pagos y solicitudes de servicios, la cifra más alta registrada por la Encig. Sin embargo, 39.1% de los usuarios enfrentó algún problema al realizarlos: largas filas, requisitos excesivos, costos elevados o mala información.
La consecuencia natural es la erosión de confianza institucional.
Las policías encabezan la percepción de corrupción entre las instituciones públicas, con 86.5%, seguidas por partidos políticos y ministerios públicos. Paralelamente, apenas 34.7% de la población manifestó confianza en las policías y 34.1% en las fiscalías estatales.
Este deterioro tiene efectos concretos. Cuando las personas desconfían de las autoridades, disminuye la denuncia, aumenta la informalidad y se debilita la capacidad del Estado para construir gobernabilidad. La corrupción deja entonces de ser únicamente un problema ético y se convierte en un factor que reduce competitividad, productividad y cohesión social.
El impacto económico también es significativo. La corrupción generó un costo estimado de 17 mil 707 millones de pesos para los hogares mexicanos en 2025, más del doble que en 2021. Sólo los trámites ante ministerios públicos y fiscalías representaron costos superiores a 5 mil millones de pesos.
No todo es negativo. La digitalización gubernamental avanzó: 51.5% de la población utilizó medios electrónicos para interactuar con el gobierno, una mejora respecto a 2023.
Sin embargo, el problema de fondo permanece: la tecnología puede agilizar procesos, pero no sustituye confianza.
La conclusión central de la Encig 2025 es incómoda, pero inevitable: México enfrenta una crisis silenciosa de legitimidad institucional. Y ningún país puede aspirar a seguridad sostenible, crecimiento económico o estabilidad democrática cuando la ciudadanía percibe corrupción en quienes deberían garantizar justicia y orden.












