Del Grammy al Super Bowl: Bad Bunny y el orgullo latino
"Del Grammy al Super Bowl: Bad Bunny y el orgullo latino", escribe Irene Selser en #Entrevías
Música, identidad latina y crítica a las redadas antiinmigrantes en Estados Unidos fueron la tónica en la 68ª edición de los Premios Grammy, una de las más explícitamente políticas y politizadas de los últimos años.
A diferencia de ediciones anteriores -en las que artistas y presentadores también hicieron comentarios sobre derechos civiles, en defensa del cambio climático o contra figuras del establishment, entre otros-, en la gala del pasado domingo en el Crypto.com Arena de Los Ángeles, California, fue claro y prominente el uso que varios artistas le dieron al evento para expresar sus posiciones.
Fue el caso del cantante puertorriqueño Bad Bunny, de 31 años, que usó su discurso de agradecimiento para ensalzar a la comunidad latina: “No somos salvajes, no somos animales, no somos extraterrestres. Somos humanos y somos estadounidenses”, tras ganar el premio a álbum del año por “Debí Tirar Más Fotos”, un homenaje nostálgico a Puerto Rico; por cierto, el primer álbum en español en ganar en esta categoría desde que comenzaron a entregarse los Grammy hace 68 años.
“¡Fuera ICE!”, exclamó el reguetonero en el palco, en alusión al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas y a sus operativos en varias ciudades del país. Estas acciones han implicado el arresto de miles de personas y han sido criticadas por el uso letal de la fuerza, como ocurrió en Mineápolis, con el homicidio de dos civiles estadounidenses: la observadora vecinal y poeta Renée Nicole Good y el enfermero Alex Pretti (ambos de 37 años), baleados por agentes federales con tres disparos en el rostro, en el caso de Good, y diez disparos en la espalda, en el caso de Pretti.
El Conejo Malo, quien también ganó otra estatuilla a mejor interpretación de música global, volverá a hacer historia este domingo 8 en California, cuando participe -cantando en español- como artista principal del espectáculo de medio tiempo del Super Bowl 2026, en el Levi’s Stadium, en Santa Clara.
La liga de futbol americano NFL explicó el porqué de su elección para el espectáculo musical que acompaña la gran final del campeonato profesional de Estados Unidos, pese a las críticas de Donald Trump y su entorno.
Según el comisionado de la NFL, Roger Goodell, la decisión de escoger al puertorriqueño Benito Antonio Martínez Ocasio -el primer artista latino e hispanohablante en encabezar el halftime show como solista- responde a su liderazgo musical global, su enorme popularidad, su capacidad de conectar con audiencias diversas y a la idea de que un artista de su talla puede unir a las personas a través de la música, en una cita que, además de deportiva, es un espectáculo con enorme alcance internacional.
Esa misma inclusión cultural en uno de los eventos televisivos más vistos del mundo es la que defendió Bad Bunny en la gala de los Grammy, calificando sus premios como una victoria para la cultura latina y su presencia en la industria musical global.
Ante las críticas de algunos a la NFL porque un artista que canta principalmente en español fuera la estrella del Super Bowl, el reguetonero -quien además ha fusionado otros sonidos como pop, rock, hip-hop y salsa- respondió en forma juguetona en el programa Saturday Night Live, diciendo que quienes no entendieran el español tenían “cuatro meses” para aprenderlo.
Más allá del sarcasmo, Bad Bunny mostró con ello un gesto de orgullo cultural al hablar previamente, en el programa, de la importancia de la comunidad latina y su contribución en Estados Unidos.
Donald Trump ya adelantó que no asistirá al Super Bowl y calificó la elección de Bad Bunny como “una locura” y algo “absolutamente ridículo”, si bien dijo no conocer su música. “Todo lo que hacen es sembrar odio”, añadió el mandatario, refiriéndose tanto a Bad Bunny como a Green Day, la banda californiana de punk rock y pop punk -muy famosa desde los años 90- cuyos integrantes han sido críticos de sus políticas. El grupo será el encargado de la ceremonia de apertura.
La cantautora Billie Eilish (California, 24), quien con su hermano Finneas obtuvo el premio a la canción del año por su tema amoroso “Wildflower”, también aprovechó el momento para criticar las agresivas redadas del ICE en Mineápolis y otros estados de la Unión Americana.
“Nadie es ilegal en tierra robada”, expresó Eilish, en referencia a la historia colonial de su país. “Que se joda el ICE: es lo único que quiero decir”, agregó. Pese a su juventud, Eilish ya puede considerarse un ícono del pop contemporáneo, no sólo por su éxito comercial, sino por su impacto cultural al cambiar el sonido y la estética del pop con su apuesta oscura y minimalista.
“Ahora mismo es muy difícil saber qué decir y qué hacer. Pero me siento muy esperanzada en este lugar. Tenemos que seguir luchando, alzando la voz y protestando, porque nuestras voces de verdad importan. Las personas importan”, añadió Eilish en uno de los momentos más emotivos de los Grammy.
El lunes, Trump desató su furia contra los premios (“¡Son lo PEOR!”, “prácticamente imposibles de ver”, escribió en su red) y amenazó con demandar al presentador Trevor Noah, luego de que el comediante bromeara sobre el presidente y la isla caribeña de Jeffrey Epstein, delincuente sexual convicto, devenido tras su muerte en símbolo de corrupción sexual y de impunidad de las élites, incluyendo a monarcas europeos.
Hay expectativa sobre cuál será su reacción tras el Super Bowl, cuando se espera que Bad Bunny incluya en su presentación de 12 a 15 minutos éxitos globales -y muy sensuales- como “Dákiti” o “Baile Inolvidable”; “Yo perreo sola”, sobre el derecho de las mujeres a bailar y disfrutar sin ser acosada; o la abiertamente antirracista y contra la violencia policial, “Compositor del Año”, con versos como: “2020 y el racismo es peor que el Covid / Un negro con pistola, ya eso e’ un criminal / Ser blanco es lo que te hace letal / y ser negro es lo que hace que un blanco te dispare fácilmente”.











