Ceuta: ¿De nuevo las redes sociales moviendo multitudes?
"Ceuta: ¿De nuevo las redes sociales moviendo multitudes?", escribe Irene Selser en #Entrevías
Hace dieciséis años, la llamada Primavera Árabe (2010-2012) fue el primer gran episodio histórico en el que las redes sociales pusieron de manifiesto, a escala global, su capacidad para influir en la movilización política.
Con aquella oleada de manifestaciones populares y levantamientos masivos en casi una veintena de países árabes y del norte de África a favor de la democracia, iniciada en Túnez con la inmolación del joven vendedor ambulante Mohamed Bouazizi, harto de los abusos policiales y la corrupción del régimen, las redes demostraron su gran poder de convocatoria. Desafiaron la censura oficial al difundir información que los medios estatales ocultaban, compartieron videos que mostraban la represión, provocando así la indignación dentro y fuera de cada país, y conectaron a activistas y periodistas de distintas partes del mundo casi en tiempo real.
Y aunque los gobiernos han aprendido a recurrir a esas mismas plataformas para vigilar y perseguir a los ciudadanos, además de difundir desinformación y manipular a la opinión pública, lo cierto es que, desde la Primavera Árabe, pasando por las protestas del Parque Gezi (Turquía, 2013); Euromaidán (Ucrania, 2013-2014); Rusia (2017-2021); Nicaragua (2018); Hong Kong (2019-2020); Chile (2019); Cuba y Colombia (2021); Irán (2022-2023), y los casos más recientes del futbolista neozelandés Tim Paine o la campaña anti-Argentina durante el Mundial de Futbol, las redes han dejado de ser simples herramientas de comunicación para convertirse en un actor político insoslayable.
Tal podría ser también el caso de la avalancha migratoria de unos 50 mil marroquíes, casi todos jóvenes, ocurrida el 30 y 31 de julio sobre la ciudad autónoma española de Ceuta, situada en la orilla africana del estrecho de Gibraltar, que dejó entre 77 y 88 muertos, en su mayoría ahogados en el mar.
Las propias redes sociales, las ONG, la prensa internacional y los gobiernos se preguntan quién fue el responsable de esa irrupción masiva sin precedentes: si se trató de una maniobra política de Marruecos y su aliado, Israel, contra el gobierno español de Pedro Sánchez por su acercamiento a Argelia -enemiga de los dos primeros por la cuestión del Sahara Occidental y la causa palestina- o del resultado de una dinámica mucho más compleja.
Así lo considera el investigador especializado en migración Jochen Oltmer, de la Universidad de Osnabrück, quien sostiene que deben tenerse en cuenta la situación de Ceuta como enclave español en territorio africano, los movimientos migratorios desde hace décadas, el rol de las redes sociales y la esperanza de muchas personas de encontrar una vida mejor (DW, 4-08).
Sin embargo, Oltmer afirma que “un cruce fronterizo de este tipo nunca habría podido tener lugar si la parte marroquí no hubiera, como mínimo, mirado para otro lado de forma activa”.
La frontera terrestre entre Ceuta y Marruecos mide unos 8.2 kilómetros, está sometida a la vigilancia electrónica y cuenta con un sistema de doble vallado con grandes puertas metálicas que las autoridades de ambos lados abren y cierran de manera controlada, como ocurre en cualquier paso fronterizo internacional.
Para Oltmer, no existen “indicios fiables” de que otros Estados estuvieran detrás de los sucesos, más allá de la intención de algunos gobiernos de manipular los hechos en beneficio de sus propios intereses, como hizo el presidente Donald Trump, quien comparó la crisis de Ceuta con lo que podría ocurrir en Estados Unidos si los demócratas regresan al poder y vuelven a aplicar políticas de “fronteras abiertas”; habiendo sido precisamente la inmigración ilegal uno de los temas determinantes que facilitaron su regreso al poder en 2025.
Ante las acusaciones españolas, el gobierno de Marruecos rechazó haber provocado deliberadamente la crisis. Según el vocero del Ministerio del Interior marroquí, Rachid Khaldi, citado por The Jerusalem Post (4-08), existió una campaña en línea que se prolongó varias semanas a través de TikTok, WhatsApp, Facebook e Instagram y que, presuntamente, ayudó a movilizar a miles de personas hacia Ceuta por tierra y por mar -de las cuales 48 mil ya habían regresado a Marruecos el fin de semana, en una operación conjunta entre Madrid y Rabat.
Khalfi mencionó “la explotación excesiva de las plataformas digitales, la difusión de información engañosa, el papel de las redes de trata de personas y las interpretaciones incorrectas de la información legal y administrativa”.
Añadió que esos factores fueron utilizados para crear la “falsa impresión” de que era posible y fácil llegar fácilmente a territorio europeo sin consecuencias legales y de que la frontera estaba abierta.
A una conclusión similar llegó el Observatorio Internacional de Seguridad, con sede en Madrid, que el domingo presentó un informe de 70 páginas con una reconstrucción exhaustiva de los sucesos que desembocaron en la incursión.
Según el Observatorio, citado también por el Post, la campaña comenzó a inicios de julio en las redes sociales desde perfiles ubicados en Argelia, Túnez y Francia, aunque también se detectó actividad desde Estados Unidos.
La primera fase se inició el 8 de julio, cuando el Tribunal Supremo español dictó una sentencia sobre la devolución de los migrantes interceptados en el mar con destino a Ceuta y Melilla. En los días posteriores comenzaron a circular “interpretaciones simplificadas y descontextualizadas” que presentaban el dictamen como una supuesta garantía de residencia permanente en territorio español (de forma semejante a lo que representó en su momento la política estadounidense de “pies secos, pies mojados” para los migrantes cubanos).
El informe detalla cómo la campaña continuó intensificándose hasta alcanzar su máxima actividad los días 29 y 30 de julio, con mensajes que incluían instrucciones específicas sobre horarios, puntos de encuentro, equipo recomendado y condiciones del trayecto.
Finalmente, durante la noche del 30 al 31 de julio se produjo el episodio de mayor impacto operativo, cuando miles de personas ingresaron masivamente en territorio español a través de la zona de Ceuta.












