Vaticano en tensión: el primer año de León XIV

"Vaticano en tensión: el primer año de León XIV", escribe Irene Selser en #Entrevías

León XIV no es el primer Papa que cumple su primer año en medio de guerras y conflictos bélicos, sordos a su prédica en favor de una “paz desarmada”, el eje de su visión pastoral desde que asumió el pontificado el 8 de mayo de 2025.

Otros papas han encabezado la Iglesia católica en contextos marcados por la guerra. Benedicto XV asumió en pleno estallido de la Primera Guerra Mundial; Pío XII fue cuestionado durante la Segunda Guerra Mundial y el inicio de la Guerra Fría por su neutralidad y su silencio frente a los horrores del Holocausto, si bien se le atribuye haber salvado a miles de judíos y otros perseguidos por el nazismo mediante redes de iglesias y conventos; y Juan XXIII desplegó una diplomacia activa durante la Crisis de los Misiles en Cuba, en 1962, uno de los momentos más críticos entre Estados Unidos y la entonces Unión Soviética. Aquella crisis dio lugar a su célebre encíclica “Pacem in Terris”, contra la guerra nuclear y a favor del desarme.

A su vez, Juan Pablo II se involucró en la pugna Este-Oeste, contribuyendo a partir de su natal Polonia al debilitamiento del bloque socialista hasta el derrumbe de la URSS y el fin de medio siglo de Guerra Fría, hoy considerada por muchos como reactivada, con la incorporación de China al tablero geopolítico.

La guerra en Ucrania y la crisis en Oriente Medio, que desafían el pontificado de León XIV, ya estaban presentes durante el papado de su predecesor, Francisco, junto con tensiones migratorias, desigualdad global y múltiples conflictos en África, otra de las prioridades del nuevo Papa.

Tras visitar en diciembre Turquía y Líbano -con el triple objetivo de llevar un mensaje de paz a una región siempre convulsa, promover el diálogo interreligioso con el islam y la ortodoxia cristiana, y respaldar a las comunidades cristianas locales-, León XIV realizó en abril una gira de 11 días por cuatro países africanos, definiendo un interés estratégico pendiente: “deseuropeizar” la Iglesia de Roma y acercarla a las periferias.

En África no sólo conviven cristianismo e islam como las dos religiones mayoritarias (unos 270 millones de católicos y más de 600 millones de musulmanes), sino que la Iglesia católica registra allí un crecimiento promedio anual de 3%, el más alto del mundo, impulsado, entre otros factores, por su fuerte inversión en educación, salud y asistencia social.

Con un estilo de comunicación discreto y prudente, “dispuesto a escuchar y dialogar”, en palabras del teólogo brasileño Leonardo Boff, uno de los fundadores de la Teología de la Liberación y pionero de la ecoteología, el Papa estadounidense-peruano, de nombre secular Robert Francis Prevost, adhiere también a la ecología misionera inaugurada por Francisco de Asís: integrar la defensa de los ecosistemas en la evangelización, entendiendo la Tierra como la “Casa Común” y obra de Dios, a la que no hay que explotar sino cuidar.

Como misionero agustino en la selva peruana, el entonces padre Prevost promovió una Iglesia comunitaria cercana a la gente, enfoque que ha impulsado en África, incorporando la ecoteología. León XIV denunció el neocolonialismo extractivista y la explotación de los recursos naturales; subrayó que el cambio climático provoca desplazamientos masivos; sembró árboles para promover la reforestación como responsabilidad moral hacia la creación e insistió en la necesidad de una “conversión ecológica”. Asimismo, respaldó la agenda de la Unión Africana hacia 2026, destacando el acceso al agua potable y al saneamiento como derechos humanos fundamentales, según informó Vatican News.

Para expertos en la historia del papado como Jörg Ernesti, teólogo y sacerdote católico alemán, aún no está clara la orientación eclesiástica que León XIV imprimirá a su mandato. Es probable, dice, que su cautela responda a una estrategia deliberada. De ahí que “queda abierto hacia dónde se dirige teológicamente el camino de este Papa”, según declaró a Deutsche Welle (4-05).

La impronta militarista que Donald Trump ha dado a Washington ha sido motivo de fricción con León XIV. El mandatario estadounidense, en un hecho inédito, atacó personalmente al Papa, calificándolo de “políticamente muy de izquierdas” y “débil” en política exterior, luego de que el pontífice censurara su amenaza de acabar “con toda una civilización” en el marco de la guerra contra Irán.

“Nadie ha hecho comentarios tan despectivos sobre la persona de un Papa. Hitler no hizo eso, ni Mussolini, ni Napoleón”, afirmó Ernesti, quien calificó de “completamente absurdo” deteriorar las relaciones con una autoridad moral como el Papa. León XIV, por su parte, reaccionó con calma, reforzando la dimensión y misión ética de su cargo y asegurando que no temía a la administración Trump.

En este contexto, el Papa recibirá el jueves al secretario de Estado estadounidense, el católico Marco Rubio, en lo que la prensa romana interpreta como un intento de la Casa Blanca de “descongelar” las relaciones. Rubio se reunirá, además, con el ministro italiano de Defensa, Guido Crosetto y una agenda centrada en seguridad y cooperación militar, en un contexto en el que el enfrentamiento de Trump con el Papa ha afectado los vínculos con el gobierno de su aliada Giorgia Meloni.

Tras la polémica con Trump, León XIV nombró como obispos en Wheeling-Charleston (Virginia Occidental) y Laredo (Texas) a dos prelados latinoamericanos migrantes: Evelio Menjívar (El Salvador), obispo auxiliar en Washington, y Juan Gómez (Colombia), vicario general en Tyler.

Y aunque León XIV aún no ha publicado encíclicas o documentos doctrinales de gran alcance, la Orden de San Agustín acaba de editar su libro “Libres bajo la gracia. En la escuela de San Agustín frente a los desafíos de la historia” (Libreria Editrice Vaticana), que reúne discursos, homilías y mensajes de su etapa como prior general. La obra está en proceso de traducción en 30 países.