Davos: Trump, la IA y el futuro del orden global

"Davos: Trump, la IA y el futuro del orden global", escribe Irene Selser en #Entrevías

Cinco temas clave se debaten esta semana (19-23 de enero) en la 56ª Reunión Anual del Foro Económico Mundial, en Davos (Suiza), con la asistencia de más de tres mil participantes de 130 países, 64 jefes de Estado -entre ellos Donald Trump, quien hablará este miércoles- y 850 directivos de las principales empresas globales.

El Foro se desarrolla en un contexto de alta tensión, marcado por un nuevo reparto de las zonas de influencia entre las grandes potencias, sin precedentes desde el fin de la Segunda Guerra Mundial; por la incertidumbre económica y por el boicot al multilateralismo, socavado desde Washington a fin de instaurar “un mundo sin reglas”, como señaló este martes el presidente francés, Emmanuel Macron, al participar en Davos y abogar por el diálogo y la cooperación. “Preferimos el respeto a la animalidad, la ciencia a las teorías conspirativas y el Estado de derecho a la brutalidad”, aseguró.

Bajo el lema “A Spirit of Dialogue” (“Un espíritu de diálogo”), la agenda incluye precisamente: 1) Cooperación global en un mundo más dividido y fragmentado; 2) Gobernanza, ética y regulación de la Inteligencia Artificial (IA); 3) El futuro del trabajo y la transformación de habilidades; 4) Innovación responsable y crecimiento económico sin agravar las desigualdades; 5) Prosperidad con énfasis en los retos ambientales; 6) Salud global y preparación ante crisis (futuras pandemias, resiliencia de los sistemas de salud) y 7) Comercio internacional y nuevas tensiones económicas (aranceles, futuro del comercio global, entre otros).

Según la prensa estadounidense, Trump llega a Davos con una combinación de agenda económica interna y presión geopolítica, particularmente en torno a Groenlandia, luego de amenazar con imponer aranceles a varios países europeos que rechazan la anexión de la isla autónoma bajo soberanía de Dinamarca, en medio de la pugna de Washington por el control del Ártico con Rusia y China.

Además, Trump busca formalizar su Consejo de Paz (Peace Council), una iniciativa que él mismo impulsa para gestionar conflictos internacionales, como la reconstrucción y la supuesta pacificación de Gaza -que ha desaparecido de los radares de la prensa internacional, aunque la crisis continúa-. Existe el peligro real de que este órgano se convierta en otra vía para erosionar el sistema multilateral y funcione como un instrumento de poder unilateral o de “coaliciones selectivas” que deslegitimen a la ONU. Trump ha reclamado para Estados Unidos una “posición central” en dicho consejo, al que ha invitado a participar a diversos países, entre ellos la Argentina de su condiscípulo Javier Milei.

Como parte de su ofensiva por Groenlandia -que rechaza categóricamente la idea de ser anexada o “comprada” por Estados Unidos-, Trump publicó este martes en su cuenta oficial de Truth Social dos imágenes generadas con IA, que simulan escenarios irreales. Una muestra un mapa en el que Groenlandia, Canadá y Venezuela aparecen como territorios estadounidenses, junto a líderes europeos en el Despacho Oval, y la otra lo muestra plantando la bandera estadounidense en Groenlandia, acompañado de dos altos funcionarios, con un letrero que dice: “Greenland - US Territory Est. 2026”.

El periódico chino Global Times, de línea oficialista, calificó las imágenes de “provocación simbólica” y de “ataque contra el orden basado en reglas”, y advirtió que podrían complicar las relaciones con los aliados europeos.

No es la primera vez que Trump y su administración recurren a la IA para generar retratos, videos y memes que amplifican y viralizan su mensaje político. Esta práctica forma parte de una estrategia de difusión en la que la inteligencia artificial ocupa un lugar central, incluso en términos de desinformación. Institutos no partidistas especializados en derecho y política, como el Brennan Center for Justice de Estados Unidos, han advertido que los contenidos generados con IA representan un riesgo para la democracia, ya que facilitan la creación y difusión masiva de información falsa.

La regulación de la IA es uno de los ejes centrales de Davos 2026 y de los eventos y paneles paralelos al Foro referidos a la seguridad global, el impacto económico y la gobernanza tecnológica.

En este sentido destaca la firma, el 16 de enero, de una declaración conjunta sobre la IA entre los gobiernos de Estados Unidos e Israel, un mes después de que la administración del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, se uniera a la iniciativa Pax Silica, lanzada por Trump en diciembre pasado, la cual reúne hasta ahora a otros ocho países -Australia, Corea del Sur, Emiratos Árabes, Japón, Países Bajos, Qatar, Reino Unido y Singapur-. Pax Silica es un juego de palabras entre el latín y el inglés sobre un nuevo imperio tecnológico basado en el silicio, incluido los chips y la IA generativa.

Cuando Donald Trump anunció oficialmente la iniciativa desde la Oficina Oval, la definió como una acción estratégica para competir en la carrera tecnológica global y evitar que Estados Unidos pierda ventajas frente a China, líder mundial en tecnologías avanzadas y en la producción de minerales críticos, un término que abarca recursos estratégicos, entre ellos las tierras raras, ámbito en el que Rusia y Groenlandia también cuentan con un alto potencial.

El gobierno de Pekín ha criticado la iniciativa, al considerarla una medida orientada a fragmentar las cadenas globales de suministro y a frenar su influencia en lo que se ha denominado la Nueva Guerra Fría, caracterizada no por la confrontación ideológica entre comunismo y capitalismo, sino por una renovada rivalidad geopolítica y por una intensa lucha tecnológica, económica, militar y de innovación.