En plena crisis interna, Milei apuesta por Israel

"En plena crisis interna, Milei apuesta por Israel", escribe Irene Selser en #Entrevías

En medio de un nivel de tensión geopolítica comparable a la Crisis de los Misiles en Cuba o a la Guerra de Irak, y con un rechazo a su gobierno superior a 60%, el presidente argentino Javier Milei viajó por tercera vez a Israel desde que asumió en 2023, invitado por su amigo y aliado, el primer ministro Benjamín Netanyahu.

Criticado casi unánimemente por la prensa local por ausentarse en medio de escándalos de corrupción y un creciente malestar social por la situación económica, Milei -de formación católica- asistió al 78º aniversario de la Independencia de Israel, celebrado del 21 al 22 de abril, que conmemora la declaración del 14 de mayo de 1948, cuando David Ben-Gurión proclamó la independencia en Tel Aviv. La fecha coincide con el fin del Mandato británico de Palestina y marca, a la vez, el inicio de la irresuelta crisis israelí-palestina, vinculada en el último medio siglo a la confrontación con Irán.

“Me siento orgulloso de ser el presidente más sionista del mundo”, declaró Milei tras ser recibido efusivamente por Netanyahu y visitar en Jerusalén el Muro de los Lamentos -donde oró y lloró-, el sitio más sagrado del judaísmo, ubicado junto a la Explanada de las Mezquitas, tercer lugar santo del islam después de La Meca y Medina.

En su gira de tres días, que culminó este martes, Milei refrendó su alineamiento político y estratégico con Israel, anunció un vuelo directo Buenos Aires-Tel Aviv a partir de noviembre y reiteró su decisión de trasladar la embajada argentina a Jerusalén, que toca al núcleo del conflicto con los palestinos, quienes reclaman Jerusalén Este como capital de su futuro Estado, mientras Israel considera a toda la ciudad su capital “indivisible”.

Sobre su afirmación de ser “el presidente más sionista”, Milei repitió lo dicho a comienzos de marzo en la Universidad Yeshiva, de Nueva York, donde reivindicó su filiación judaica, aunque sus creencias son más una mezcla “católica evangélica noájida” (que observa los siete preceptos universales dados a Noé).

Milei había participado el 7 de marzo en la reunión de presidentes de América Latina y el Caribe convocada por su aliado Donald Trump en Miami, donde se lanzó el “Escudo de las Américas”, y de ahí viajó a Nueva York para asistir a la Universidad Yeshiva y al evento “Argentina Week”, donde se reunió con funcionarios del FMI. Argentina es el mayor deudor del organismo, con una deuda de 57 mil 100 millones de dólares, que creció 36% en el último año para intentar garantizar la estabilidad económica y la “desinflación”.

Sin embargo, según encuestas (Zuban-Córdoba), el rechazo a una eventual reelección de Milei alcanza 60.7%, frente a un 29.4% de apoyo. En octubre habrá elecciones intermedias en Argentina y los datos confirman un deterioro de su base electoral; una situación similar a la de Trump de cara a las legislativas de noviembre, con 63% de rechazo, principalmente por la inflación y la guerra.

A fines de octubre también habrá comicios en Israel, y según los sondeos la coalición de ultraderecha de Netanyahu podría perder la mayoría parlamentaria en una sociedad polarizada y bajo estado de emergencia, aunque el primer ministro sigue siendo un actor central frente a la debilidad de la oposición.

Milei cerró su gira participando en la Ceremonia de las Antorchas en el Monte Herzl, donde portó una antorcha en representación de las doce tribus de Israel. Luego, desde el escenario, entonó con su estilo casi a gritos la canción “Libre” de Nino Bravo junto a dos artistas israelíes (con quienes ya había ensayado) y “bailó con un rabino de ultraderecha acusado de racismo”, según la crónica de la Elizabetta Piqué, corresponsal del diario argentino La Nación.

Milei, quien recibió de manos de su par israelí, Isaac Hersog, la Medalla Presidencial de Honor, la máxima condecoración civil de Israel, dictó el lunes una clase magistral en la Universidad Bar-Ilan, que le entregó un doctorado Honoris Causa.

La misma corresponsal Piqué que cubrió el evento no perdonó a Milei, un crítico de La Nación, uno de los principales diarios del país, de línea conservadora y liberal. Comenta Piqué (20-04) que, según uno de los asistentes, “entre los exalumnos de la Universidad Bar-Ilan estuvo Yigal Amir, el extremista de derecha que mató al expremier israelí Yitzack Rabin el 4 de noviembre de 1995, cuando en Israel aún había tenues esperanzas de paz” con los palestinos.

Como es habitual, Milei usó el podio para criticar a la prensa: “Gran parte del periodismo juega para las fuerzas del mal. En la charla con el queridísimo Bibi [Benjamín Netanyahu] hablamos de cómo debemos soportar calumnias e injurias del periodismo de manera violenta”.

Recientemente, Milei calificó a periodistas de La Nación de “basura inmunda” y “delincuentes” por criticar su plan económico, siguiendo el mismo patrón de Donald Trump de insultar y cuestionar la legitimidad de los medios en un intento por redefinir quién tiene autoridad para “decir la verdad”.

Milei y Netanyahu también firmaron los Acuerdos de Isaac, un marco destinado a reforzar la cooperación entre Argentina, Israel y socios afines en América Latina. La comunidad judía en Argentina -la quinta más grande de la diáspora judía en el mundo con unos 8.6 millones de personas- asciende a unos 200 mil ciudadanos, la tercera de América después de Estados Unidos y Canadá.

En 1992 y 1994, Argentina sufrió dos atentados con coches bomba: el primero contra la embajada de Israel en Buenos Aires (22 muertos) y el segundo contra la mutual judía AMIA (85 muertos y 300 heridos). A la fecha no hay condenados ni detenidos en el marco de investigaciones plagadas de irregularidades, pero se acusa a Hezbollah de los ataques con apoyo de Irán.

Milei validó su apoyo a la guerra que Israel y Estados Unidos libran contra Teherán. “Con determinadas culturas no vamos a poder convivir, porque si nosotros respetamos el derecho a la vida no podemos convivir con quienes nos quieren matar”, dijo, y legitimó la guerra como “justa, necesaria y moral”.