Barack Obama moviliza el voto castigo contra Trump
"Barack Obama moviliza el voto castigo contra Trump", escribe Irene Selser en #Entrevías
Decididos a recuperar el control del Congreso y acotar el poder autocrático de Donald Trump, los demócratas han apostado para las elecciones de medio término este 3 de noviembre a la movilización de su base y a ampliar el respaldo entre independientes e indecisos, con ayuda de uno de sus principales activos políticos, el expresidente Barack Obama (2009-2017), quien sigue siendo una de sus figuras más reconocibles y populares.
Obama se centró en movilizar la participación juvenil y de afroamericanos, junto a minorías y sectores progresistas, enviando un mensaje claro: derrotar al trumpismo es posible y significa mucho más que un revés parlamentario. Es demostrar que el regreso de Trump a la Casa Blanca no equivale necesariamente a un cambio irreversible de la sociedad estadounidense y que sus pretensiones hegemonistas, que han alterado el orden geopolítico mundial, están sujetas a los límites de la democracia representativa, en momentos en que mandatario llega con un desgaste de casi el 61% de rechazo, según las encuestas.
Recuperar el siempre heterogéneo y estratégico voto latino ha sido otra de las metas de la campaña demócrata. Según el Pew Research Center, para estos comicios los demócratas aventajan a los republicanos por 51% frente a 24% entre los votantes latinos registrados. En 2024, Trump logró cerca de la mitad del voto latino (45%), aunque ahora el 70% de los latinos inscritos reconoce que las políticas de la administración Trump los han perjudicado, lo que anticipa un voto castigo. Apenas un 24% del electorado hispano lo apoyaría esta vez.
Las principales preocupaciones de los latinos son la economía y el ICE, siendo este el grupo étnico más afectado por la ofensiva migratoria de Trump. De acuerdo con el Migration Policy Institute (21-10), 980 mil personas fueron deportadas entre el 20 de enero de 2025 y el 31 de julio de 2026, de los cuales 213 mil 894 han sido inmigrantes mexicanos.
Con camisa blanca, las mangas remangadas y un estilo accesible, entre solemne y coloquial, Obama, de 65 años, arremetió en la recta final de la contienda contra la administración Trump en mítines en estados clave como Michigan, Ohio y Georgia donde recurrió al humor, la ironía y la burla para desacreditar su gestión, lo mismo que en una veintena de anuncios digitales y videos. El énfasis estuvo puesto en el encarecimiento del costo de la vida y el impacto de la inflación como consecuencia de la política de aranceles y la guerra contra Irán, así como la corrupción, los conflictos de interés del gobierno y el deterioro en el acceso a la atención médica por los recortes presupuestarios.
Tres fueron las promesas electorales de Trump en 2024 que favorecieron su segundo y último mandato: reducir los precios de los alimentos y los productos básicos, acabar con la inflación de Joe Biden y evitar nuevas guerras. Si bien algunos productos específicos bajaron de precio, la inflación general escaló del 3% al 3.7%, la guerra de Rusia contra Ucrania cumplirá cinco años en febrero próximo, y la confrontación armada en Oriente Medio que involucra a fuerzas estadounidenses y de Israel contra Irán acumula ya ocho meses de hostilidades directas. El escenario es que existe un riesgo considerable de que se reanuden los ataques conjuntos contra Teherán, intensificado por la incertidumbre sobre la continuación en el poder de la coalición de Benjamín Netanyahu tras los comicios parlamentarios del pasado 27 de octubre en Israel. Dos días antes, Trump reforzó su postura en Truth Social escribiendo: “Vota por Bibi Netanyahu para Primer Ministro, tenemos que terminar el trabajo que comenzamos!”, en alusión a la campaña militar contra Irán.
Obama también respaldó formalmente a una decena de candidatos demócratas a la Cámara baja y el Senado, incluyendo figuras como Sherrod Brown en Ohio, Jon Ossoff en Georgia y Charles Booker en Kentucky. En Detroit, encabezó un mitin masivo junto al epidemiólogo de origen egipcio Abdul El-Sayed (41), nominado al Senado en Michigan, un estado donde el voto afroamericano es particularmente relevante (11.5% del padrón). De resultar electo, El-Sayed haría historia como el primer senador musulmán de los Estados Unidos, siguiendo el rumbo del también demócrata Zohran Mamdani (35), quien en enero de este año asumió como el primer alcalde musulmán y de origen inmigrante en ocupar la alcaldía de Nueva York.
En estos comicios se juegan los 435 escaños de la Cámara de Representantes, de los cuales 218 están bajo control republicano y 214 bajo control demócrata, con dos vacantes. En el Senado se disputan 35 de los 100 escaños totales, una cámara donde actualmente los republicanos sostienen 53 bancas frente a las 47 del bloque demócratas. Asimismo, se disputa la gubernatura en 36 estados, y las autoridades ejecutivas en tres territorios: Guam, las Islas Vírgenes y las Islas Marianas del Norte. De las 36 gubernaturas, hay una paridad exacta: 18 están en manos del Partido Demócrata y 18 en manos del Partido Republicano.
En caso de lograr la mayoría en la Cámara baja, los demócratas podrán impedir la aprobación de leyes y abrir investigaciones en temas como la política migratoria, la gestión de la guerra contra Irán, el posible uso del poder presidencial en beneficio de aliados y empresarios, los negocios de Trump y su familia, y sus operaciones con criptomonedas. Según Forbes (15-09), la fortuna personal de Donald Trump creció dos mil 700 millones de dólares desde que ganó los comicios en noviembre de 2024.
En cuanto al Senado, una mayoría demócrata modificaría la relación de fuerzas con el Poder Ejecutivo, con capacidad para bloquear nombramientos judiciales, impedir nuevos nombramientos pro Trump en la Corte Suprema (dominada por los conservadores por una mayoría de 6 a 3) y tener una mayor supervisión en materia económica y de política exterior, incluidas las operaciones militares, como la guerra contra Irán, lanzada por Trump el 28 de febrero sin autorización del Congreso. A la fecha, según las últimas estimaciones del Pentágono (Reuters), Washington lleva gastados en ella unos 47 mil 100 millones de dólares del dinero público estadounidense, equivalentes al 0.15% del PIB, proyectado en 32.4 billones de dólares para el 2026.
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