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Con Cerimedo preso, Lula triunfa en las redes

"Con Cerimedo preso, Lula triunfa en las redes", escribe Irene Selser en #Entrevías

Publicado: 27 de octubre de 2026 · 6 min lectura

Dijimos en este espacio que sólo un milagro político podría revertir la derrota electoral en primera vuelta del candidato Luiz Inácio Lula da Silva, que este martes celebró su cumpleaños 81, electo para un cuarto mandato como el 39.o presidente de Brasil para el periodo 2027-2031. El mismo Lula habló el domingo de “milagro” al imponerse con el 51.79% de los votos (64.2 millones de apoyos) frente al 48.21% de su rival, el senador de ultraderecha Flávio Bolsonaro, revirtiendo el marcador anterior por una ventaja de cuatro millones de votos.

Desde el regreso de la democracia en Brasil, en 1985, tras dos décadas de dictadura militar, ningún candidato que quedó segundo en la primera vuelta había logrado dominar en el balotaje. La clave estuvo en el cambio radical de estrategia ante las críticas del propio Partido de los Trabajadores (PT) de Lula por la falta de dinamismo de la campaña.

La contraofensiva para conquistar a 33 millones de votantes indecisos (más del 20% del padrón), y a los sectores menos favorecidos, se centró en dos ejes: la batalla digital y el anuncio de medidas de choque económico como la condonación de deudas a millones de trabajadores autónomos, incentivos para los sectores juveniles y la aprobación en el Senado de la jornada laboral reducida (de 44 a 40 horas).

En cuanto a la pelea digital, el contragolpe estuvo a cargo del diputado federal petista André Janones, quien se sirvió de Meta para crear un canal masivo de WhatsApp, denominado “El ejército de Lula”, desde el que logró neutralizar la narrativa anti-Estado del bolsonarismo, convirtiendo a los teléfonos celulares en la principal herramienta para combatir la apatía y promover la toma de las calles, con marchas multitudinarias en las principales ciudades.

Ya Lula da Silva había acusado a Meta ante Tribunal Supremo Electoral de manipular sus algoritmos y limitar el alcance de su campaña, obligando a la multinacional de Mark Zuckerberg a rendir cuentas por su manejo.

El mérito de Janones, de 45 años, fue aplicar su filosofía mediática, contenida en su libro “Janonismo Cultural: El uso de las redes sociales y la batalla por la democracia en Brasil” (2023), la cual consiste en combatir la desinformación y las narrativas de la oposición echando mano de sus mismas herramientas: lenguaje directo, titulares llamativos y fuerte carga emocional.

Así, entre la primera y la segunda vuelta, del 4 al 25 de octubre, “El ejército de Lula” pasó de 60 mil a más de 10 millones de seguidores -la misma cantidad de votos adicionales obtenidos en el balotaje-, demostrando el “general Janones”, como lo llamó Lula, que la izquierda también es capaz de vencer en las redes sociales, motivando y coordinando a millones de usuarios reales, en lugar de responder a los ataques con la vieja retórica, alejada de la realidad.

Janones se ha manifestado en contra de la manipulación de los algoritmos y las granjas de bots automatizados, como las atribuidas al estratega digital argentino Fernando Cerimedo, preso en Bolivia desde agosto, acusado de intento de feminicidio y enriquecimiento ilícito.

Y si precisamente en Brasil, Lula da Silva marcó en 2003 el inicio del “giro a la izquierda” en América Latina, fue también en ese país donde, en 2018, Cerimedo comenzó a proyectarse como estratega electoral de las derechas de la mano del clan Bolsonaro. Este lo vincularía con el argentino Javier Milei, a quien catapultó a la presidencia en 2023 con su “método Cerimedo” de capitalización del descontento, que luego replicaría en otros procesos electorales como los de Chile, Honduras y Bolivia.

“La remontada del progresismo global acaba de comenzar”, afirmó el presidente español, Pedro Sánchez, quien felicitó a Lula da Silva por su victoria y se mostró confiado de que en las elecciones del 29 de noviembre en España “pasará lo mismo que en Brasil”, a pesar de que las encuestas favorecen a la derecha y la ultraderecha de los partidos PP y Vox.

Con un Congreso que le será abiertamente hostil y la mitad del país en contra, Lula da Silva ha prometido cambiar su forma de gobernar en su cuarta y última reelección, ampliando la participación ciudadana y situando a la tecnología, la educación y la salud en el centro de su nuevo mandato, junto a la regulación de las grandes empresas tecnológicas, acusadas de injerencistas.

A nivel regional, los resultados de las urnas en el gigante sudamericano envían un mensaje de resistencia y contrapeso al hegemonismo de Donald Trump, a la vez que representan un freno a la racha derechista que venía consolidándose en el área, en una coalición de intereses ideológicos, militares y de seguridad con la política exterior de Israel, de la mano de las iglesias evangélicas conservadoras y neoconservadoras en Estados Unidos y América Latina.

Analistas y medios de prensa en Israel coinciden en que el triunfo de Lula es un “duro golpe” para el gobierno de Benjamín Netanyahu, respaldado por Bolsonaro y criticado severamente por Lula, quien en 2024 fue declarado persona non grata por Israel, al tildar de “genocidio” las operaciones militares en Gaza.

Netanyahu, con más de 17 años en el poder, también se enfrentaba este martes a comicios parlamentarios cruciales para su futuro político. El “bloque del cambio”, liderado por el exjefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot, de centroderecha, se situaba por delante de la coalición del primer ministro, aunque ninguno de los dos bloques lograba los 61 escaños que dan la mayoría en el Parlamento (Knesset), de 120 diputados. Un hijo reservista de 25 años y dos sobrinos de Eisenkot murieron durante la guerra en Gaza.

De perder, Netanyahu tiene pendiente un macrojuicio penal por corrupción, en suspenso desde 2020, así como una eventual investigación judicial para determinar su responsabilidad, por falta de previsión u omisión, en los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, que desencadenaron una guerra a gran escala y significaron el día más mortífero para Israel desde el Holocausto, con al menos mil 200 muertos, en su mayoría civiles, y cerca de 251 personas tomadas como rehenes.

Las opiniones expresadas en esta columna corresponden a su autor y no representan necesariamente la postura editorial de Expreso.

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Sobre la firma

Irene Selser

Equipo editorial que analiza los hechos, decisiones y conversaciones que inciden en la vida pública de Sonora.