La logística del amor
"La logística del amor", escribe Pbro. José Martínez Colín en #VivirenCristiano
1) Para saber
En la última homilía de su viaje apostólico a África, en Guinea Ecuatorial, el Papa León XIV se refirió al pasaje en que el pueblo judío, en su travesía por el desierto al ser liberados de su esclavitud en Egipto por Moisés le piden alimento. Dios hace caer del cielo una especie de pan, que le llaman “maná”: es una prueba de la Providencia divina. Dios no abandona. Pero Jesús recuerda que no fue Moisés quien los alimentó, sino su Padre celestial. Y ahora, en su Providencia, ha enviado otro pan, el Pan de vida, a Jesucristo, la Eucaristía que nos libera de otra esclavitud, la del pecado. Si los que comieron el maná "murieron", ahora "el que coma de este pan vivirá eternamente" (Jn 6, 49s), porque Cristo está vivo: “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”. ¡Él es el Resucitado y continúa dando su vida por nosotros!, señaló el Papa.
2) Para pensar
En el Congo por décadas ha habido una crisis humanitaria, pero en el último año se ha agravado por la guerra. La crisis ha multiplicado por ocho el nivel de hambre. El Papa León XIV quiso visitar este país y mostrar su solidaridad con los que sufren. Valentina Alazraki, periodista mexicana, ha acompañado a cinco papas y ahora no fue la excepción. Contaba que los medios no transmiten lo que sucede después de los encuentros. Por ejemplo, después de haber escuchado la situación de penuria de tantos, “he visto al Papa León llorar en silencio después de apagar las luces de su cabina tras el encuentro con las víctimas en el Congo. Y no llora por cansancio físico, llora porque el dolor que carga es humano”: el Papa sufre con los que sufren. Los jóvenes africanos no buscaban en León XIV a un “influencer”, sino a un padre que les dijera que su vida vale. Por eso intentaba saludar a cada uno. “Lo que no se ve en los noticieros es la logística del amor”, comentaba Valentina.
Otro ejemplo lo relata una escritora, Luz Tlāltikpakayotl: fue en Camerún, con un calor asfixiante de casi 42°C. El Papa León, visiblemente agotado, se salió del protocolo y se detuvo frente a una mujer que sostenía a un niño con malnutrición severa. No hubo discurso. El Papa simplemente puso su frente contra la de la madre y se quedó ahí, en silencio, durante tres minutos que parecieron una eternidad. Un camarógrafo dijo: “Fue el momento más potente del viaje”. El Papa sufría ante la injusticia de no alimentar a ese niño. Dice Luz que este tipo de gestos son los que sustentan la autoridad moral de León XIV. El Papa mira a los ojos, no a través de una pantalla. En un mundo hiperconectado, ¿dónde está nuestra mirada?
3) Para vivir
El Papa invitaba a dar gracias y alabar al Señor porque quiso hacerse Pan para nosotros en la Eucaristía, y así tengamos una vida eterna. Por ello podemos exclamar con alegría: “¡Cristo lo es todo para nosotros!”. En Él encontramos plenitud de vida y de sentido. Con la compañía del Señor, nuestros problemas no desaparecen, pero son iluminados. Y recordó a San Ambrosio: "Si estás oprimido por la injusticia, Él es la justicia; si tienes necesidad de ayuda, Él es la fuerza; si tienes miedo de la muerte, Él es la vida; si deseas el Cielo, Él es el camino; si estás en las tinieblas, Él es la luz".
Pbro. José Martínez Colín
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