Unidad en la familia
"Unidad en la familia", escribe Pbro. José Martínez Colín en #VivirenCristiano
1) Para saber
“El fútbol también nos ayuda a recordar algo muy importante: que la vida no es una carrera para vivir en una forma solitaria, es algo que se juega en equipo y hay que aprender a correr juntos”, reflexionó el Papa León XIV en España. Con miras al Mundial de fútbol, el Papa nos invita a vivir la fraternidad, empezando en la misma familia. Presentamos el diálogo del Papa con una joven, en Barcelona, acerca de su drama familiar.
2) Para pensar
Desiré, una joven de 20 años, quiso preguntarle al Papa, pero antes le relató su dramático testimonio: de niña su padre intentó matar a su madre, pero la salvó un joven que se interpuso, costándole la vida. Su padre fue llevado a prisión y su madre se refugió en las drogas. Ella fue llevada a un centro para menores, donde sufrió mucho porque se refugió en sí misma poniendo un muro que no dejaba entrar a nadie. A los diez años de edad le hablaron de Jesús y entonces se bautizó. La adoptó una familia, donde conoció el amor. De adolescente se rebeló contra Dios, pero la invitaron a un retiro espiritual y se despertaron los deseos de perdonar a su padre. Todavía le cuesta perdonarlo, preguntándose dónde estaba Dios cuando era niña. Su pregunta al Papa fue: “¿Cómo puedo perdonar a mi padre? ¿Cómo puedo reconciliarme de verdad con Dios?”.
El Papa comenzó por agradecerle su valiente testimonio. Es la cuestión sobre la presencia de Dios en el sufrimiento. Desgraciadamente en muchas familias sigue habiendo opresión y violencia y, en particular, contra la mujer. Todos estamos llamados a abordar este problema, dice el Papa. No podemos atribuir a Dios lo que ha sido confiado a nuestra responsabilidad. Él nos ha dado inteligencia y voluntad, una conciencia, nos ha revestido de dignidad y de libertad y, sobre todo, ha venido a nuestro encuentro para indicarnos en su Hijo Jesucristo el camino a seguir para que nuestra vida sea plenamente humana y en nuestra sociedad reinen la justicia, la paz y la fraternidad; nos ha dado su mismo Espíritu precisamente para que el amor sea la clave de todas nuestras relaciones humanas. Si existe la violencia, si triunfa el egoísmo, si incluso el amor entre familiares se transforma en odio, debemos preguntar a los culpables, a nosotros mismos, a la cultura del individualismo, cómo ha podido llegar a ello, pero no a Dios.
3) Para vivir
Sobre el perdón le respondió: Hemos de aprender a mirar el perdón como una poderosa medicina contra el mal que sana nuestras heridas interiores. Si pensamos que el Evangelio sólo son deberes y que hemos de perdonar, aunque eso es cierto, nos quedamos cortos y nos puede causar desánimo y frustración al creernos incapaces. Pero el perdón debemos pedirlo al Señor. Pedirle que amplíe en nosotros el espacio del amor, precisamente allí donde hemos sido heridos, que nos ayude a reconciliarnos con nosotros mismos y con esa parte de nuestra historia marcada por el sufrimiento. Que transforme el resentimiento en misericordia y compasión. Es un proceso largo y requiere paciencia. Es necesario no desanimarse. Ayudará a perdonar saber que no significa volver a la situación anterior o tener que vivir una relación plena con quien nos hirió. No, basta con rechazar el odio y la venganza, y reparar la relación en la medida de lo posible, además de rezar por esas personas.
Pbro. José Martínez Colín
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