Lo que Clara quiso decir…
"Lo que Clara quiso decir…", escribe Salvador García Soto en #SerpientesyEscaleras
Envuelta en la polémica por haber sugerido que la percepción de inseguridad de los habitantes de la Ciudad de México (6 de cada 10 capitalinos se sienten inseguros) era culpa de los medios de comunicación que difundían demasiada "nota roja", la Jefa del Gobierno capitalino, Clara Brugada, se metió en un berenjenal del que ahora intenta salir dando explicaciones no pedidas y negando que haya solicitado un "pacto de silencio" a los medios masivos para que no difundieran tantas noticias sobre inseguridad, violencia y hechos delictivos en la capital del país.
"Y sería muy bueno, un gran acuerdo con todos los medios de comunicación, que le bajáramos a la nota roja ¿no?, porque la nota roja sabemos que es lo que atrae a los medios, porque la gente pues ve la nota roja y es también una estrategia de los medios de comunicación para que la gente los vea ¿no?, entonces creo que entre todos debemos de contribuir a mejorar la percepción", dijo Brugada el pasado martes en su conferencia de prensa, tras mostrar resultados oficiales que indican un descenso en la mayoría de los delitos y cuestionar que la gente siga percibiendo mayor inseguridad en la mayoría de las alcaldías capitalinas.
Y aunque ayer, tratando de componer lo que ella misma declaró y de salir a decir que no dijo lo que claramente dijo, la Jefa de Gobierno insistía en que nunca propuso un "pacto de silencio" a los medios ni mucho menos intentó censurarlos, sus dichos quedaron registrados en video y le merecieron fuertes críticas, burlas y hasta cuestionamientos por sugerir que los habitantes de la CDMX no se sienten inseguros porque la ciudad y sus alcaldías, colonias y barrios sean inseguros, sino por las noticias que ven en la televisión, en las redes sociales o escuchan en la radio.
"Ni pacto de silencio, ni censura y son mentiras las informaciones que han generado algunos medios de comunicación, que han dicho que expresé y que pedí un pacto de silencio, ante el tema que estuvimos ayer discutiendo…si necesitamos un diálogo abierto sobre los medios de comunicación, sobre la ética periodística y sobre la relación entre los medios y el gobierno", trató de corregir la señora Brugada, que otra vez volvió a culpar a los medios de sus propias palabras y sus extraños y torpes razonamientos sobre la inseguridad en la ciudad que gobierna.
Por todo eso, porque claramente Clara se tropieza con su propia lengua y con su afán de culpar a otros de lo que es su responsabilidad primaria, como es garantizar y mejorar la seguridad de la CDMX y la percepción que de ella tienen los capitalinos, nos vemos en la necesidad de interpretar y explicar lo que la Jefa de Gobierno quiso decir, muy al estilo de aquel vocero del expresidente Fox, Rubén Aguilar, que ante las torpezas y yerros declarativos de su jefe, se auto adjudicó la tarea de traducir a los mexicanos "lo que el Presidente quiso decir".
Y está muy claro, como su propio nombre, que lo que Clarita quiso decir no fue que todo era culpa de los malditos medios de comunicación que por andar cumpliendo con su labor y difundiendo noticias sobre la violencia e inseguridad que aqueja a los capitalinos, hacen que la gente se sienta más insegura.
Por más que en su aclaración la Jefa volvió a decir que lo que se necesita no es mejorar su trabajo y el de su secretario de Seguridad, Pablo Vázquez, para lograr que mejore la percepción de la seguridad en la urbe, sino abrir un debate sobre los medios y la ética periodística, si realmente queremos entender "lo que la Jefa de Gobierno quiso decir", que no quedó nada claro en su explicación auto exculpatoria, entonces hay que decirlo con toda claridad:
Clara, lo que quiere es que ni los medios ni los capitalinos ni nadie más cuestione o pregunte qué fue lo que paso con la investigación sobre el asesinato de sus dos colaboradores de confianza ocurrido el 20 de mayo de 2025, cuando, a plena luz del día y en una operación perfectamente planeada por sicarios profesionales, ejecutaron de varios disparos a su secretaria particular, Ximena Guzmán y a su jefe de asesores, José Muñoz, cuyos cuerpos quedaron inertes en la vía pública aquella mañana de martes en la transitada Calzada de Tlalpan.
Cuando pidió que "los medios le bajen a la nota roja", lo que realmente quiso decir la gobernante capitalina es que nos olvidemos ya de aquella brutal ejecución que en su momento conmocionó a toda la ciudad y sacudió a las estructuras políticas de Morena y del oficialismo, porque dos de las personas más cercanas a la Jefa de Gobierno habían sido ejecutadas al más puro estilo del narco o de una venganza criminal, sin que hasta la fecha las investigaciones expliquen quién y por qué ordenaron este asesinato político de alto impacto que tocaba directamente a Brugada.
Y es que ocho meses después de aquella ejecución, los capitalinos seguimos sin saber por qué le mataron a la Jefa de Gobierno a dos personas tan cercanas a ella; si fue una venganza, un ajuste de cuentas o fue simplemente que vivimos en una ciudad tan violenta que hasta a los que tienen el poder los pueden matar impunemente y a la vista de todos.
No sabemos si el doble asesinato fue un aviso, un mensaje o un cobro de facturas para la Jefa de Gobierno, o si sus colaboradores de confianza, que venían con ella desde que gobernó seis años seguidos la alcaldía de Iztapalapa, estaban metidos en algún tema de corrupción o vínculos o tratos con la delincuencia organizada, algo que explicaría la forma tan artera y precisa en que los mataron a ambos.
Mucho menos sabemos quiénes fueron los autores intelectuales que contrataron a sicarios tan expertos que hasta la fecha las autoridades capitalinas ni federales no han podido ubicar ni atrapar, igual que ignoramos si no fue también una venganza política en su contra entre las tribus políticas de Morena. Pero de eso no debemos saber, ni mucho menos hablar los medios ni los capitalinos. Shhhhh, que calladitos nos vemos más bonitos.
Eso es lo que realmente quiso decir la Jefa de Gobierno. Todo lo demás fueron tropiezos verbales, razonamientos absurdos, justificaciones y una expresión muy desafortunada que confirma que, con apenas un año en el cargo, a la señora Brugada ya se le nubló el buen juicio, el sentido común y que ya empezó a sufrir los efectos negativos que tiene la silla del Palacio del Ayuntamiento que hechiza, encanta y marea a los que se sientan en ella, a tal grado que muchos de los que ahí despachan empiezan a sentirse presidenciables. ¿Será que Clara ya vio con claridad que el Palacio Nacional está a una calle de distancia y ya se cree presidenciable?... Se detienen los dados. Escalera Doble. Mejora el tiro.











