Amenaza el gobierno al PT y Verde por reforma electoral

"Amenaza el gobierno al PT y Verde por reforma electoral", escribe Salvador García Soto en #SerpientesyEscaleras

Dirigentes y diputados del PVEM y el PT están recibiendo "fuertes amenazas políticas, personales y jurídicas" para que aprueben el proyecto de reforma electoral de la presidenta Sheinbaum que continúa trabado y sin acuerdos en el Congreso. Fuentes que saben de las negociaciones acusan que, a pesar de su disposición al diálogo y de que han hecho propuestas para negociar, todas les han sido rechazadas, primero por Pablo Gómez y luego por la Secretaría de Gobernación, y que los negociadores del Gobierno federal han endurecido su tono y presionan con amenazas y represalias de todo tipo a los partidos aliados y a sus dirigentes.

A Pablo Gómez, por ejemplo, los petistas y los verdes le presentaron varios planteamientos para destrabar los temas que no aceptan, como la reducción de plurinominales y el recorte a los recursos públicos a los partidos, pero todas y cada una de las cosas que le presentaron al titular de la Comisión Presidencial, nos dicen, les fueron rechazadas con total "cerrazón y soberbia". Lo mismo pasó con la Secretaría de Gobernación donde reconocen que hubo más apertura para escuchar sus planteamientos, pero al final la respuesta fue la misma: no se negocia la propuesta de la Presidenta.

El endurecimiento del gobierno y de Morena hacia sus aliados, a los que no quieren cederles nada significativo, ha hecho que varios de los dirigentes y coordinadores del PT y el PVEM estén preocupados ante las presiones y amenazas directas que les han hecho los "negociadores" de la Presidenta. Desde temas personales que han salido a relucir en tono amenazante, hasta sanciones políticas y denuncias jurídicas y penales en su contra, según nos confirman las fuentes consultadas.

Las amenazas están llevando al límite a los aliados de Morena que esta semana tendrán que definir si ceden sus votos en la Cámara de Diputados y en el Senado, para que Morena pueda alcanzar la mayoría calificada, o si de plano entran en choque con el gobierno y su partido lo que tendría para varios de ellos consecuencias hasta penales. Por eso la semana que comienza es clave para destrabar la iniciativa de Sheinbaum a la que ella, sus funcionarios y su partido se niegan a cambiarle "ni una coma".

Y es que, por más que la doctora y sus colaboradores la quieran vender como una "reforma democrática y que disminuirá el costo de las elecciones", la realidad es que la iniciativa de Sheinbaum está hecha desde el poder y para el poder. A cambio de ahorrar algunos miles de millones de pesos que le quitarán al INE y a los partidos (y que seguramente los usarán para seguir pagando "ayudas sociales" y comprando votos y conciencias de la población beneficiada) lo que proponen es una reforma que fortalece claramente al partido hegemónico que ya es Morena, mientras debilitan aún más a la oposición, a las minorías y al árbitro electoral al que le cercenan su estructura profesional y los recursos para garantizar elecciones limpias y confiables.

Reducir el presupuesto a los partidos políticos 25% sin duda es una propuesta popular y que muchos mexicanos avalan, pero lo que no dicen es que esa reducción al final beneficia a Morena, porque quitarle un cuarto de los casi dos mil 700 millones de pesos que recibe este año el partido gobernante, lo dejaría todavía con la friolera de dos mil 55 millones de pesos de presupuesto público, mientras que para el resto de los partidos de oposición la reducción de 25% resulta más significativa en relación a lo que reciben.

Eso sin contar que la verdadera fuerza de Morena y de su maquinaria electoral y clientelar no está en el dinero que reciben como prerrogativas, sino en el casi un billón de pesos que este año se destinan a los "programas del bienestar" que le reparten a más de 32 millones de personas, que se los dan con una credencial guinda y se los entregan jóvenes con chalecos guinda y con un discurso claramente encaminado a generar una identificación y gratitud de los beneficiarios de esas ayudas con el partido gobernante.

El otro tema popular y atractivo que venden la Presidenta y su partido es la eliminación de las diputaciones y senadurías de representación proporcional. Curiosamente la doctora Sheinbaum dice despreciar las pluris e incluso narra -igual que en su momento lo hizo López Obrador- que a ella le ofrecieron ser diputada plurinominal y la rechazó, aunque no explica por qué la dirigente de su partido, Luisa María Alcalde o el propio Pablo Gómez, sólo han sido diputados por la vía plurinominal, o como es que su flamante asesor en esta "reforma democrática", el magistrado Arturo Zaldívar intentó reelegirse como presidente de la Corte en 2021 con una chicanada legal con la que buscaba extender por dos años más su presidencia.

Por lo demás la fórmula que diseñaron los morenistas que hicieron esta reforma para sustituir a los diputados plurinominales es otro engaño. Elegir a los diputados por listas regionales se parece más a los "acordeones" que se utilizaron en la cuestionada elección judicial de 2025 que a un método democrático.

Porque los supuestos candidatos a diputados tendrían que hacer campaña para que los votaran, pero difícilmente podrán hacerla en los casi mil municipios que abarcan la mayoría de las Circunscripciones electorales en las que se presentarán las "listas" de representación proporcional; es decir, que al final esos diputados terminarán ganando por las estructuras partidistas que los respalden, tal y como ocurrió con los "acordeones" judiciales y ya se sabe cuál es hoy la mayor estructura electoral y clientelar, la de Morena.

Y de lo más preocupante y peligroso de la reforma de Sheinbaum, sin duda el debilitamiento del árbitro electoral, con el atractivo mensaje de la reducción de presupuesto. Porque desaparecer el Servicio Electoral profesional y de carrera que hoy tiene el INE, para sustituirlo por personal eventual que se contratará para cada elección, claramente no apunta a querer un árbitro fuerte y sólido, sino a contar con un instituto más manejable para los intereses del poder.

La desaparición del PREP es otra cosa que huele muy mal en la reforma claudista: si hay un elemento que en los últimos 30 años (desde la reforma electoral de 1996) le dio certeza y certidumbre a los resultados electorales, fue el programa de resultados preliminares, con el que los mexicanos veíamos en tiempo real cómo se iban moviendo la votación de partidos y candidatos. Eliminar ese sistema que alejó los fantasmas del fraude y las dudas que históricamente rondaron a las elecciones mexicanas es claramente apostarle a la opacidad y al control de los resultados.

Al final el elemento más claro para desconfiar y temerle a la reforma electoral de Claudia Sheinbaum es su soberbia y cerrazón para no dialogar ni negociar con nadie los términos de su propuesta. Siempre en México, en todas las reformas electorales que hemos tenido a lo largo de la historia democrática reciente, se busca tener el consenso de todas las fuerzas y los actores políticos que participan en el sistema electoral y de partido, y en esta propuesta no se dialogó con nadie, ni siquiera con sus aliados a los que ahora amenazas y extorsionan para que den su voto.

El llamado público que hizo el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, a quien la Presidenta ha dicho que respeta y reconoce, fue bastante claro al pedir que se abriera la reforma al diálogo y a un ejercicio de Parlamento abierto para despejar cualquier duda o preocupación. Lo que más le convendría a la doctora es abrir un espacio de diálogo y negociación con todas las fuerzas políticas del Congreso para que su reforma no se vea como una imposición hecha sólo por morenistas militantes y que claramente buscaron favorecer a su partido y no al sistema democrático.

A la doctora se le llena la boca todas las mañanas repitiendo que su gobierno no es autoritario, que respeta las libertades y el derecho a disentir. Pues bien, si eso es verdad, este es el momento de demostrarlo: si la Presidenta quiere una reforma legítima y no por la fuerza, tendría que escuchar a Cárdenas; si lo que quiere es imponer su voluntad y beneficiar a su partido para que se eternice en el poder, entonces doblará con amenazas y presiones a sus aliados y logrará una reforma electoral espuria… Se avientan los dados. Escalera doble para arrancar la semana y el mes de marzo. Cosas buenas para los amables lectores.