Nepotismo en el Senado: papi Yunes y su hijo ausente

"Nepotismo en el Senado: papi Yunes y su hijo ausente", escribe Salvador García Soto en #SerpientesyEscaleras

En contra del discurso y la reforma antinepotista de Morena y de la presidenta Sheinbaum, en el Senado de la República y en un hecho inédito, padre e hijo comparten un escaño y se lo pasan cada que conviene a sus intereses y a los de la bancada morenista, como si se tratara de ropa interior. Miguel Ángel Yunes Márquez, senador titular que llegó a ese cargo por el PAN pero que brincó a Morena para darles el voto decisivo a favor de la cuestionada reforma judicial, comparte la senaduría con su padre, Miguel Ángel Yunes Linares, quien va y viene de la posición senatorial cada vez que su hijo decide ausentarse por motivos políticos o personales.

Y aunque no hay ni en la Constitución ni en la Ley Orgánica del Senado de la República una prohibición expresa de que dos familiares directos por consanguineidad ocupen un escaño senatorial como titular y suplente, la realidad es que nunca en la historia de la llamada Cámara Alta se había visto a un hijo y un padre compartir una senaduría, y esto ocurre auspiciado y tolerado por la mayoría de Morena desde que el excoordinador morenista, Adán Augusto López, pactó con los Yunes para darles protección y eliminarles expedientes judiciales, a cambio de su voto para la mencionada reforma judicial de septiembre de 2024.

Ayer mismo en medio de la tensa discusión sobre el Plan B electoral de la Presidenta, y como ha ocurrido ya en varias ocasiones, se informó de la extraña "licencia temporal" de Miguel Ángel Yunes Márquez, senador titular, que se ausentará "por varios días" de su encargo, por lo que su padre, Yunes Linares, asumió ayer la titularidad de la senaduría para ser él quien vote por la cuestionada reforma electoral y no tenga que hacerlo su hijo.

El cálculo de los Yunes parece ser evitar que Yunes Márquez no tenga que votar por reformas como el Plan B que han resultado polémicas ni tampoco que su ausencia influya en la votación, así que su papá entra al rescate bajo la lógica de que si hay un costo político por ciertas votaciones o ausencias, no lo tenga que pagar su hijo, a quien el patriarca cuida en su futuro político, porque los Yunes no quitan el dedo del renglón de que su junior se postule para la gubernatura de Veracruz en 2030.

La ausencia del senador Yunes Márquez, que se suma a otra que acababa de pedir la semana pasada para irse a París a una reunión interparlamentaria, no es la única que se presentó justo cuando está por votarse el Plan B. La senadora del PT, Yeidckol Polenvsky, exdirigente nacional de Morena, también presentó una licencia temporal por varios días, con lo que claramente aceptó ausentarse para favorecer numéricamente a la mayoría calificada que no tiene el oficialismo para aprobar dicha reforma.

Y es que a Morena le faltan exactamente seis votos para alcanzar dicha mayoría calificada, en caso de que asistieran a la sesión donde se vote el Plan B los 128 senadores. De ahí que las "ausencias" de algunos senadores por licencias temporales reducen automáticamente el número mágico para la mayoría calificada, pues entre menos senadores asistan, a Morena le alcanzaría con tres o cuatro ausencias para que sus 80 votos que hoy tiene seguros (67 de senadores morenistas y 13 del PVEM, porque el senador verde Luis Armando Melgar ya anunció su voto en contra) le alcancen para aprobar la reforma constitucional.

Ayer por la noche se perfilaba la votación a favor de sólo una parte del Plan B, el relativo al artículo 115 que establece el número de regidores que podrá tener cada municipio del país, y el tope presupuestal a los congresos de los estados que no podrá ser mayor a 0.7% del presupuesto de la entidad federativa, además de la reducción de sueldos a los consejeros del INE y la eliminación de bonos y seguros de gastos médicos. Lo que se refiere a la revocación de mandato, su cambio de fecha para hacerlo concurrente con las elecciones federales de 2027 y la posibilidad de que la Presidenta hable del tema y pueda hacer campaña que claramente beneficiará a su partido, se acordó reservarlo para que cada fracción de los aliados, en este caso el PT, lo votara como decidiera.

Así que, si no sucede otra cosa hasta el cierre de esta columna, entre nepotismos, licencias y otras mañas, la bancada oficialista se aprestaba a votar y a aprobar el cuestionado Plan B presidencial; la apuesta de Morena -que tuvo que llamar de nuevo al cesado Adán Augusto López, a quien se vio operando de nuevo con la oposición y los aliados- era convencer a un par de senadores de la oposición para que se ausentaran o votaran a favor, en cualquier caso, pues sumados a otros morenistas que se ausenten, podrían ayudar a que la reforma constitucional para modificar los tiempos y condiciones de la consulta de revocación, alcanzara, aunque fuera arañando, la mayoría calificada.

Veremos cómo termina esta discusión y de qué trucos, trampas y cooptaciones se vale ahora Morena y sus bancadas para intentar sacar completo el Plan B, como las que anoche ya denunciaba el dirigente del PRI, "Alito" Moreno, quien aseguró que los operadores del oficialismo andaban "ofreciendo cañonazos y otras cosas" a cambio de votos de los senadores de oposición.

Porque es un hecho que, si el plan presidencial fracasa y no alcanzan mayoría, habrá varios damnificados políticos del que sería el segundo fracaso de la Presidenta en su necedad de aparecer a como dé lugar en las campañas federales de 2027. ¿Qué de plano la Presidenta no confía en la fuerza de su partido o será que sus encuestas internas les están pintando un panorama difícil para lograr la mayoría en el Congreso y ganar las gubernaturas en disputa?… Se batieron los dados. Escalera.