Mucho estadio para tan poca selección

"Mucho estadio para tan poca selección", escribe Salvador García Soto en #SerpientesyEscaleras

La reinauguración del Estadio Azteca, ahora llamado "Banorte" para efectos comerciales, fue un ensayo y un fiel reflejo de cómo se encuentra el país rumbo al tercer Mundial de Futbol que tendrá lugar en suelo mexicano.

A escasos 73 días de que comience la justa mundialista nuestro país tiene listas las tres canchas donde se disputarán los pocos partidos que nos dejó Donald Trump y, en general son tres estadios dignos y modernos para el evento; pero también, según se vio el sábado en la Ciudad de México, tiene serios problemas y faltantes para terminar las obras aledañas a los estadios que garanticen accesibilidad completa y orden en los accesos y salidas de los partidos, además de que las estrategias de seguridad para garantizar tranquilidad, paz y la integridad de los que acudan a los juegos, tanto nacionales como extranjeros, aún no demostraron del todo su profesionalismo y eficacia.

Pero aún hay tiempo para que los gobiernos locales, empezando por el de la capital en donde Clara Brugada ha incumplido casi todo lo que se le encargó para modernizar y agilizar la movilidad y el mejoramiento urbano en los alrededores del Azteca, y los gobiernos emecistas de Jalisco y Nuevo León, de Pablo Lemus y Samuel García, demuestren que se resolvieron todas las indicaciones y compromisos que hicieron con el gobierno federal y con la FIFA para mejorar la accesibilidad, movilidad y equipamiento urbano en sus ciudades y en las sedes mundialistas, de tal modo que las condiciones físicas, urbanas y de movilidad se terminen al 100%.

Lo mismo pasa con la estrategia de seguridad llamada "Plan Kukulkán" que anunció el Gobierno federal y que aún tiene que afinarse, mejorarse y profesionalizarse, para lo cual se anunció la llegada al país de 35 militares de élite del Ejército de Estados Unidos que capacitarán, entre el 3 de abril y el 1 de mayo, a las corporaciones civiles y militares de México, como policías estatales y la Marina, para los operativos de seguridad que se implementarán durante la justa mundialista en las tres sedes mexicanas y en todo el país, a fin de garantizar que la violencia del narcotráfico, las protestas sociales o cualquier otra amenaza a la seguridad del público, incluidas las amenazas terroristas, no empañen el evento internacional en nuestro país.

Pero lo más difícil y preocupante que se observó en el ensayo que fue la anunciada reapertura del estadio Azteca, en donde se inaugurará el Mundial 2026 el próximo 11 de junio, es que México no tiene, a unas semanas de la justa deportiva de la que será sede, una selección de futbol capaz de emocionar y representar dignamente al único país en el mundo que será tres veces sede de un mundial de futbol.

De no haber sido por la nobleza de la afición mexicana y por el gigantesco y potente aparato de mercadotecnia que tiene la Federación Mexicana de Futbol, el evento del sábado pasado hubiera resultado un enorme fracaso. La gente llegó masivamente, a pesar de lo difícil y complicado que fue arribar a un estadio aún no terminado en su remodelación total y sin estacionamiento. Con precios exorbitantes en los boletos, la comida y bebida y sorteando todos los obstáculos, el apasionado público mexicano hizo su parte para llenar el llamado Coloso de Santa Úrsula en su nueva etapa, puso el ambiente, la emoción la pasión…y también, como siempre, la gente volvió a vivir la decepción.

Porque, más allá del burdo truco publicitario de vender boletos ofreciendo la presencia del jugador Cristiano Ronaldo, a sabiendas de que la estrella de la selección de Portugal no vendría y que éstos traerían a su selección "B", llena de suplentes y sin sus titulares principales, el público, esa masa fanatizada a la que los cronistas deportivos llaman "el jugador número 12", estuvo ahí, con la cara pintada, con sus playeras de marca de 2 mil pesos (una semana de salario mínimo), y con todo el entusiasmo para apoyar a su selección y disfrutar de la remodelación y mejoramiento del santuario futbolero.

Pero lejos de corresponder al apoyo, el entusiasmo y el enorme esfuerzo de los mexicanos que acudieron al partido inaugural del remozado estadio, la selección que dirige Javier Aguirre se mostró tibia, apática y sin recursos ni pasión para regalarle a sus aficionados, y a todo este país tan urgido de cosas buenas, un triunfo que les diera esperanza de que la tercera puede ser la vencida y que México como local puede hacer un papel digno en este mundial tripartita. Ni siquiera a un Portugal con suplentes pudieron ganarle los que serán anfitriones el próximo mes de junio y la gente salió del partido y del renovado estadio, como cada uno quiera llamarlo, decepcionada, gastada y desesperanzada.

No es gratuito que las encuestas que han estado realizando varias casas encuestadoras en los últimos meses, sobre el ánimo de los mexicanos rumbo al mundial, arrojen resultados preocupantes en los que si bien la gente muestra entusiasmo por ser sede mundialista, sabedores de los beneficios económicos, empleo y derrama que deja al país este evento, al mismo tiempo se digan escépticos y muestren bajo interés y expectativas sobre el papel que tendrá su seleccionado nacional en este evento.

Siete de cada 10 mexicanos, es decir el 70% de encuestados, dice tener "poco interés o de plano ningún interés" en el desempeño de la selección mexicana en el mundial. El pésimo desempeño de los últimos partidos de la selección y el que el entrenador Javier Aguirre no haya mostrado hasta ahora un estilo de juego atractivo y efectivo en el equipo verde, es parte de lo que reflejan las encuestas y que ya se manifestó en abucheos y rechazo en el partido que jugaron el sábado en el Azteca, y de todos los sectores de la población, según los sondeos, los jóvenes son los más desinteresados en el Mundial a partir de que no ven expectativas en el equipo nacional.

Casas acreditadas como Mitofsky, de Roy Campos, y Parametría, de Francisco Abundís, reportan en sus últimas encuestas sobre el Mundial, que la afición futbolera no es ya tan generalizada como se creía en México, pues sólo un 55% de los encuestados dijo que le gusta el futbol, mientras 45% dijo no gustar de este deporte, e incluso un 44% no estaba enterado, en diciembre de 2025, de que México sería sede del Mundial de Futbol, según la encuesta de Parametría.

Mientras tanto los datos de Mitofsky confirman las pocas o nulas expectativas y entusiasmo que despierta hoy la selección mexicana. Sólo 7.5% de los encuestados afirma tener "mucho" interés en el Mundial, mientras que 19.4% dice tener un interés "regular". En contraste, 27.5% señala tener poco interés y 42.7% declara no tener ninguno. En conjunto, el 70.2% de los mexicanos se ubica en el bloque de desinterés frente al torneo más importante del futbol internacional.

En conclusión, a la luz de lo que se vivió el domingo en el Azteca, y también esta semana en dos juegos de repechaje en Guadalajara y Monterrey, se puede afirmar que si bien México está avanzando y aún tiene tiempo para terminar de acondicionar sus estadios, garantizar movilidad y accesibilidad plena, y confirmar que la estrategia de seguridad "Kukulkán" funcionará para proteger a propios y turistas de amenazas de violencia o disturbios de cualquier tipo durante el evento, lo que no tiene nuestro país y le urge tener, es una selección competitiva, comprometida y digna que represente y corresponda al ánimo futbolero y al millonario gasto que realizarán los asistentes al Mundial.

Para decirlo claro, conciso y preciso: tenemos mucho estadio, pero para tan poca y pobre selección de futbol.

Los dados mandan Serpiente. La Semana Santa no se ve tan santificada.