La sombra del general y el objetivo de Trump

"La sombra del general y el objetivo de Trump", escribe Salvador García Soto en #SerpientesyEscaleras

Como en varias de las tramas de corrupción en el sexenio lopezobradorista, el nombre del general tabasqueño Audomaro Martínez Zapata aparece ahora mencionado en el caso de los extraditables de Sinaloa. Quien propuso y promovió al también general Gerardo Mérida Sánchez para que llegara como secretario de Seguridad de Sinaloa, en el gobierno de Rubén Rocha Moya, fue el general Audomaro, quien tenía el control sobre la mayoría de los temas de seguridad en el país, a través de su Cisen reinventado como CNI.

Fuentes de la administración rochista en Sinaloa aseguran que cuando el hoy gobernador con licencia estaba integrando su gabinete, el director de la Comisión Nacional de Inteligencia llamó personalmente al mandatario electo para sugerirle el nombre del militar retirado Mérida Sánchez, para que lo colocara como secretario de Seguridad Pública de Sinaloa, recomendándolo como persona de su confianza, algo que Rocha aceptó y lo integró a su equipo.

Lo que hizo Audomaro en Sinaloa es lo mismo que hacía en todos los estados gobernados por Morena, donde él recomendaba y los gobernadores contrataban a los recomendados como titulares de sus áreas de seguridad. Sólo que, en el caso sinaloense, el recomendado del general ahora está acusado por el Gobierno de Estados Unidos de "conspiración para importar narcóticos, posesión de ametralladoras y artefactos explosivos y conspiración para poseer armas y dispositivos destructivos", además de asociarse y colaborar con “Los Chapitos”.

Aunque la gobernadora interina de Sinaloa, Yeraldine Bonilla, salió a tratar de deslindar al general Mérida Sánchez del gobernador Rocha Moya, y afirmó que fue la Secretaría de la Defensa Nacional la que recomendó al militar retirado para que ocupara la Secretaría de Seguridad estatal, fuentes de la Sedena niegan haber sido ellos quienes mandaron al general retirado con Rocha Moya, y apuntan también hacia su compañero general Audomaro Martínez como el autor de dicha recomendación, mencionando que el director del CNI, por decisión del presidente López Obrador, era quien recomendaba a los secretarios de seguridad en los estados.

Por eso es que la sombra del general Zapata -no el morelense sino el tabasqueño- aparece también en las investigaciones sobre la narcopolítica morenista que tiene el Departamento de Estado y que ya empezó a judicializar y a solicitar en extradición al Gobierno de México, el Departamento de Justicia.

A estas alturas, para nadie es secreto que la maquinaria legal, de investigación y hasta el sistema judicial estadounidense ya se echó a andar por órdenes del presidente Trump para convertir el combate a los narcos mexicanos y también a los políticos que los protegen y se asociaron con ellos, en una jugosa y rentable bandera electoral para la campaña del trumpismo en las próximas elecciones parlamentarias de noviembre de este año. Y el objetivo detrás del discurso de seguridad y protección para los estadounidenses es también dañar y debilitar al partido Morena y al régimen que encabezan, por ser de las últimas fuerzas de izquierda, sino es que la última, que se le resisten y desafían la ideología ultraderechista que Trump está imponiendo a todo el continente y particularmente a los países de Latinoamérica.

Y debilitar a Morena, para los intereses de Washington, pasa por hacerlo también con su líder y fundador, Andrés Manuel López Obrador, que ya salió de su ostracismo en Palenque para iniciar lo que él llama "la defensa de la soberanía", con la presidenta Sheinbaum como su aliada incondicional.

Por eso no es equivocado decir y advertir que, en estos momentos, eso que llaman el "American Establishment", y que conforman todas las agencias de seguridad que tiene bajo su mando el Departamento de Estado, la DEA, la CIA, el FBI, ICE, CBP, Homeland Security, la OFAC, entre otras instituciones estadounidenses, todas coordinadas por el todopoderoso secretario Marco Rubio, está enfocado en un solo objetivo: acabar con Morena como la fuerza política dominante en México.

Lo de fondo es que Trump no quiere a la izquierda gobernando en ningún país de Latinoamérica y menos en lo que él considera su "backyard" o Patio Trasero, y es un hecho evidente que, desde la Casa Blanca, el presidente estadounidense está combatiendo a las izquierdas latinoamericanas, y en el caso de Morena, lo hace con una muy dura y grave bandera, que es la acusación de narcoterrorismo contra el partido gobernante en México.

Eso explica por qué la respuesta de la presidenta Sheinbaum, después de la ruda y breve llamada que tuvo con el presidente Donald Trump el viernes pasado, llegó el fin de semana en una frase nueva en el discurso soberanista y defensivo que maneja la mandataria mexicana: "Nadie le va a arrebatar la transformación al pueblo de México, le pertenece al pueblo. Ningún gobierno extranjero la va a arrebatar. Los corruptos de antes no le van a robar la transformación al pueblo de México", dijo la Presidenta el sábado pasado desde Yucatán, donde inauguró una universidad Rosario Castellanos.

¿Sabe la Presidenta que Donald Trump quiere destruir a su partido y a su supuesta "transformación"? y por eso el mensaje un día después de su llamada con el inquilino de la Casa Blanca. Por supuesto que sabe que ese es el objetivo final de la embestida trumpista y también sabe que la oposición en México es aliada de Washington en ese objetivo.

Y lo que ese mensaje de la Presidenta también deja claro es que, si alguna vez tuvo un dilema como muchos suponen, en los hechos y por su enfrentamiento abierto a Washington, la doctora ya se definió claramente y no tiene dudas en si debe ser jefa de Estado o jefa de partido. Y si a su defensa genérica de la soberanía nacional, con la que ha respondido y contenido los afanes injerencistas de Trump, ya le añadió la palabra y el concepto ideológico con el que López Obrador bautizó a su movimiento y al régimen que ha engendrado, está más que claro que Sheinbaum va a defender la "transformación" y a todos sus protegidos y no necesariamente los intereses del país… Se batieron los dados. Nos cayó la Serpiente.