Los apuros de Andy y su clan

"Los apuros de Andy y su clan", escribe Salvador García Soto en #SerpientesyEscaleras

Con su amigo y socio de negocios, Amilcar Olán, bajo la mira del Gobierno de Estados Unidos y él sujeto a espionaje permanente por áreas de inteligencia no identificadas, las cosas para el hijo del expresidente López Obrador, Andrés Manuel López Beltrán, parecen complicarse cada vez más. Incluso la presidenta Claudia Sheinbaum ayer confirmó en la mañanera que su gobierno y la Fiscalía General de la República también investigan a las empresas de Olán y los contratos millonarios que obtuvo de la administración federal.

Los apuros de Andy parecen haberse agudizado luego de que él mismo hiciera pública la cancelación de su visa estadounidense y le dirigiera una carta furibunda al presidente Donald Trump en la que se quejaba amargamente del secretario de Estado, Marco Rubio y del subsecretario Christoper Landau, lo que le mereció una respuesta irónica y burlona del exembajador estadounidense que adelantó que venían aún más anuncios en contra de López Beltrán.

A partir de ahí al junior del expresidente se le percibe nervioso, alejado ya de su campaña anticipada para diputado que estaba haciendo en Tabasco, y encabezando reuniones con sus amigos y socios de negocios para tratar de anticiparse con un control de daños a lo que pueda venir en su contra. Ese parece haber sido el caso del cónclave privado y secreto que fue grabado por espías no identificados en un restaurante de la Colonia Condesa, de la CDMX y cuyos videos fueron publicados por el periodista Héctor de Mauleón.

Y es que hasta ahora nadie sabe quién filmó los videos en los que grabaron a Andy junto con su hermano Gonzalo López Beltrán y los empresarios Juan Domingo Beckmann, dueño de la tequilera José Cuervo y Mauricio Garduño, quienes tienen relaciones de negocios con los hermanos López Beltrán y convivían con ellos en eventos como los partidos de beisbol de los Gigantes de San Francisco, según consta en fotografías difundidas por el sitio Latinus, que también documentó una edición de cajas de regalo que contenían botellas de tequila Cuervo reserva especial junto a chocolates Rocío, la empresa fundada por los hijos de López Obrador.

Además, ayer El Universal publicó que Beckmann y Garduño también aparecen como socios en la empresa JDBL dedicada a la inversión en puertos y al suministro de combustibles, constituida en 2020 durante el gobierno de López Obrador. Y por su parte, Mauricio Garduño aparece también como socio de Sixsigma Networks, empresa de tecnología e informática que acumula 198 contratos con el Gobierno federal por un total de 33 mil millones de pesos, y que incluyen los gobiernos de Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto y el de Andrés Manuel López Obrador.

Una versión sobre esa reunión, que circula en los altos círculos de la 4T, afirma que en ese encuentro de más de cinco horas en el que se observa a Andy, a su hermano y a los empresarios degustar tequilas y vinos caros, uno de los temas que se trataron tienen que ver con los impuestos especiales que la Secretaría de Hacienda prepara para las bebidas alcohólicas en la Miscelánea Fiscal 2027 que entregará la próxima semana al Congreso. La versión dice que los empresarios habrían acudido a los López Beltrán para pedirles que intercedieran ante el Gobierno federal para que no les cargaran la mano con las nuevas imposiciones.

En el caso de Amilcar Olán, que ya ha sido requerido por la justicia de Estados Unidos y al que incluso le han ofrecido un trato especial a cambio de información de los negocios que tenía con los hijos del expresidente, las investigaciones en México, tanto del SAT como de Anticorrupción, podrían ser una medida de presión para que el amigo y compadre de Andy no hable de más ante la justicia estadounidense. Y es que según Mexicanos contra la Corrupción, el integrante del llamado "Clan" habría abierto en Texas una empresa llamada "Stone Basáltico LLC" que aparece registrada el pasado mes de junio y en la que Amilcar Olán es el único socio y su tía, Teresa de Jesús Olán, es nombrada agente para recibir notificaciones.

Por ahora lo que queda claro es que Andy tiene un seguimiento y un espionaje personal que quizás se extiende también a sus otros dos hermanos, aunque nadie logra identificar plenamente qué agencia, institución o personaje estaría detrás de este espionaje. Entre los grupos duros de Morena, por ejemplo, se señala al secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, como el responsable de dicho seguimiento, aunque también hay quienes apuntan a agencias estadounidenses involucradas en la vigilancia.

Lo único cierto, por ahora, es que Andy está en apuros y aunque el blindaje de impunidad que tenía por ser hijo del expresidente se mantiene, las presiones mediáticas y las presuntas investigaciones que tendría Estados Unidos en su contra hacen que hoy el junior de la 4T ya no se vea ni tan tranquilo ni tan intocable. Si a eso se suma el alejamiento evidente que hoy tiene con la presidenta Sheinbaum, que ni siquiera lo invitó a su reciente informe, está claro que los tiempos para que López Beltrán logre tener fuero como diputado federal se ven cada vez más lejanos, mientras la posibilidad de que aparezca en una lista de solicitados por el gobierno de Trump se ve cada vez más cerca… Se lanzaron los dados. Capicúa y se repite el tiro.