El misterioso paradero del ex

"El misterioso paradero del ex", escribe Salvador García Soto en #SerpientesyEscaleras

Oficialmente el expresidente Andrés Manuel López Obrador sigue habitando en su finca de "La Chingada", en el paraíso tropical de Palenque, Chiapas. Pero a partir de que se hiciera público el desvisamiento de su junior, Andy López Beltrán, por parte del Departamento de Estado de los Estados Unidos, circulan entre los miembros de la 4T distintas versiones sobre el traslado del tabasqueño a la Ciudad de México, desde donde actualmente reside y opera.

En su casa de la colonia Toriello Guerra, de Tlalpan, en la confluencia de la avenida Las Fuentes se siguen observando afuera del condominio más de media docena de camionetas tipo van oscuras que fueron colocadas sobre la acera desde 2018 que asumió la Presidencia y que hasta la fecha siguen estacionadas en el lugar para labores de seguridad. Pero ahí los vecinos dicen no haber visto ningún movimiento que les indique la presencia del expresidente en fechas recientes.

Hay versiones que lo ubican en una instalación militar del sur de la capital en donde, dicen, el expresidente estaría resguardado ante el temor de estar siendo objeto de seguimiento por parte del Gobierno de Estados Unidos. Otra versión, que circula entre morenistas de la cúpula, lo ubica habitando una casa, también al sur de la ciudad, propiedad de un conocido diputado morenista y hay hasta los rumores que lo ubican fuera del país y refugiado por algún gobierno izquierdista de Latinoamérica, aunque ninguna de esas versiones ha sido confirmada o existe evidencia de su presencia en esos lugares.

Lo que sí es un hecho es que la tranquilidad y la calma chicha en la que transcurría su "retiro de la vida pública" entre árboles, pájaros y la presunta escritura de sus libros, se terminó para López Obrador. A partir de que sus hijos perdieron la visa estadounidense y de que eso abrió la posibilidad de que alguno de ellos esté siendo objeto de investigaciones por parte del Departamento de Justicia, Andrés Manuel abandonó el ostracismo y, según fuentes de su propio movimiento, está operando para tratar de blindarse él y su familia ante posibles acciones o acusaciones provenientes de Washington.

A estas alturas al expresidente le debe quedar más que claro que los expedientes abiertos por las agencias estadounidenses en contra de políticos cercanísimos a él como Adán Augusto López, Rubén Rocha Moya y otros gobernadores de Morena, amén de las investigaciones en torno a su hijo Andy, apuntan claramente hacia su persona como el objetivo último y final de la administración trumpista.

Y esa sería una razón suficiente para que López Obrador dejara el ostracismo en el que él mismo se había metido para, sin aparecer públicamente, volver a operar en busca de la protección de sus hijos y la propia, porque en el caso de sus amigos que están en la mira estadounidense, cada vez se ve más difícil que el expresidente les pueda seguir garantizando impunidad e inmunidad ante acusaciones formales como las que ya enfrenta Rocha Moya y compañía en la Corte del Distrito Sur de Nueva York.

Pero además, el expresidente sabe bien que aunque su sucesora, Claudia Sheinbaum, mantiene su lealtad hacia él y la protección a sus hijos, las presiones de Washington sobre la doctora cada vez se vuelven más intensas y buena parte de esas presiones tienen que ver con que el gobierno acepte entregar a los políticos morenistas acusados por vínculos con el narcotráfico, por lo que existe el riesgo de que en algún momento la Presidenta no tenga otra alternativa que ceder para entregar cabezas o, incluso, que ante su negativa a hacerlo, el gobierno de Trump decida proceder unilateralmente y venir ellos mismos, en operativos quirúrgicos y silenciosos, por los personajes solicitados y de los que se niega su extradición.

Justo ayer, un día después de que el secretario de Estado, Marco Rubio -uno de los enemigos declarados de López Obrador-, calificara la lucha de México en contra de los cárteles de la droga como "insuficiente" y advirtiera que "hay territorios en México que no están gobernados por el Estado, sino por el narcotráfico", comenzó a circular en la prensa estadounidense un documento filtrado al medio conservador News Nation en el que aseguran, citando fuentes anónimas, que el Departamento de Estado que encabeza Rubio tiene en su poder encuestas realizadas por una firma mexicana en el que dicen que "la mayoría de mexicanos apoya diversas acciones contra los cárteles, incluyendo ataques aéreos contra narcotraficantes como los que ya se han visto en el Caribe y el Pacífico", dijo Ali Bradley sobre el citado documento.

Y es que en su gira por Perú, Colombia y Ecuador, tres países ya alineados con Estados Unidos, Marco Rubio insistió en que "la cabeza de la serpiente está en México y son los cárteles de la droga", y tras reconocer los esfuerzos del gobierno de la presidenta Sheinbaum pero considerarlos "insuficientes", el halcón trumpista dijo que "de una forma u otra" su país enfrentará a los narcos mexicanos.

La respuesta de la presidenta Sheinbaum fue exigirle a Rubio que no metan a México en sus campañas electorales. "Yo considero que es parte de la campaña electoral en noviembre, y como hemos dicho, que no usen a México en su campaña. Estados Unidos tiene sus problemas y considero que no se debe usar a México como parte de sus campañas", dijo la mandataria mexicana el pasado jueves.

Sin embargo, le guste o no a la mandataria, la cercanía de las elecciones estadounidenses en noviembre, en las que Donald Trump y su partido van en desventaja, es un factor determinante para que arrecien las presiones en contra de su administración, lo mismo en las negociaciones del TMEC, que están a punto de entrar a su cuarta y última etapa, que en la lucha contra el narcotráfico en territorio mexicano, en la cual, el documento filtrado a News Nation habla de posibles "operativos estadounidenses en territorio mexicano para detener a narcopolíticos" y menciona también "ataques de precisión con drones en contra de laboratorios o instalaciones de los cárteles de la droga".

Y aunque eso por ahora sólo son retórica y filtraciones a los medios estadounidenses, en cualquier momento, conforme se acerquen las votaciones estadounidenses eso podría cambiar. Y por ahora, en medio del hermetismo que rodea al paradero actual de López Obrador, lo que queda claro es que, si el expresidente alguna vez dijo que sólo saldría de su retiro para defender a la presidenta Sheinbaum de un ataque extranjero, hoy más bien parece que si ya salió de su rancho y se mueve en la CDMX es más bien para protegerse a él y a su familia de un posible ataque del país vecino… Se lanzaron los dados. Escalera Doble y merecido descanso para los amables lectores.