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Agua puerca en Guadalajara: silencio federal y garrote de Lemus

"Agua puerca en Guadalajara: silencio federal y garrote de Lemus", escribe Salvador García Soto en #SerpientesyEscaleras

Publicado: 12 de octubre de 2026 · 6 min lectura

Los habitantes de la segunda ciudad más poblada de México tienen ya casi un año recibiendo en sus casas agua de pésima calidad, oscura y contaminada con metales pesados y maloliente con la que tienen que cocinar, lavar la ropa e incluso bañarse.

Como nunca en la historia de la Zona Metropolitana de Guadalajara, que hoy abarca a nueve municipios conurbados, el agua supuestamente potable que llega a los hogares de 5.2 millones de habitantes presenta coloración oscura y fetidez, lo que ya ocasionó protestas y movilizaciones ciudadanas a las que el gobierno del emecista Pablo Lemus respondió ayer domingo con represión policial y detenciones de jóvenes que se manifestaron para exigir solución a la contaminación del agua.

Y es que han sido ya varios meses de que los habitantes de la llamada "Perla Tapatía" han estado denunciando el problema, ya sea en redes sociales o en los medios de comunicación de la ciudad sin que las autoridades, ni federales ni estatales atendieran el problema. La insensibilidad del gobernador Lemus llegó a ser tal que en alguna declaración, cuando le preguntaron cómo podía la gente bañarse o cocinar con esa agua sucia y maloliente, al estilo de la presidenta Sheinbaum les recomendó: "Pues que compren garrafones".

Y si a nivel estatal a penas esta semana el gobernador reconoció que la pésima calidad del agua que reciben los tapatíos se debía a la "contaminación por descargas de aguas residuales (urbanas e industriales)" en el Lago de Chapala y en las presas que conforman el sistema de abastecimiento de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) y anunció que empezarían obras para resolver el problema pero que tardarían casi un año, a nivel federal de plano ni la presidente Sheinbaum se ha dignado a abordar el tema en sus mañaneras y mucho menos su secretaria del Medio Ambiente, Alicia Bárcena, o el director de la Conagua, Efraín Morales, se han dignado a aparecer por Guadalajara para investigar y sancionar a quienes están contaminando los sistemas de abastecimiento de la segunda ciudad más importante del país.

Porque a final de cuentas, si bien el problema del abasto de agua en la ZMG, es responsabilidad del gobierno estatal y del Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA), la responsabilidad del cuidado y manejo de los cuerpos de agua de los que se abastece a 5.2 millones de habitantes de la capital de Jalisco son de carácter federal. El Lago de Chapala y varias de las presas que hoy son parte del sistema para abastecer agua a Guadalajara, dependen directamente de la Conagua y su cuidado y limpieza, sobre todo el evitar que industrias y municipios descarguen aguas negras, son responsabilidad directa de la Semarnat y de la Profepa.

¿Por qué entonces ni la presidenta ni los miembros de su gabinete que tienen responsabilidad directa en el tema del agua y su contaminación se han dignado a hablar tan siquiera del tema? La respuesta solo puede ser la indolencia y la negligencia ante la pesadilla que viven los jaliscienses de la ZMG cuando abren sus llaves y tienen que utilizar un agua oscura y apestosa.

Porque hasta ahora el gobernador de Movimiento Ciudadano, Pablo Lemus, parece rebasado por esta problemática. Primero desoyó o no resolvió cuando empezaron las denuncias y quejas de los tapatíos, y ahora que se decidió a atenderla, anunciando obras e inversiones que llevarían un año y que además racionarían el servicio del agua mientras se realizan los trabajos, los habitantes de los municipios metropolitanos se muestran enojados y grupos de ciudadanos, sobre todo jóvenes estudiantes, convocaron a una manifestación ayer domingo para protestar por la mala calidad del agua que abastece el gobierno.

Más de 10 mil personas se congregaron en distintos puntos de la ciudad para movilizarse hacia el Palacio de Gobierno en el centro histórico de Guadalajara, y otros fueron hacia la Casa Jalisco, donde vive y despacha el gobernador del estado. Las manifestaciones comenzaron de manera pacífica pero conforme avanzaron y se acercaron a la residencia oficial del gobierno la presencia de policías antimotines blindando la zona comenzó a elevar la tensión.

Entre gritos de "Lemus, Lemus chingas a tu madre" y consignas sobre la suciedad del agua, aparecieron entre los manifestantes grupos de jóvenes encapuchados o con el rostro cubierto, del llamado "Bloque Negro" que comenzaron a agredir a los policías que en un principio los repelieron con agua, seguramente también puerca. Pero en algún momento desde la policía comenzaron a rociar gas lacrimógeno sobre los manifestantes y comenzó una situación caótica que terminó en la detención de por lo menos 39 personas, en su mayoría jóvenes, que subieron en camiones de la policía.

Anoche, tras la refriega que dejaron las manifestaciones, varias universidades de Jalisco le exigieron al gobierno de Pablo Lemus informar sobre las detenciones a cargo de su policía al acusar que había jóvenes universitarios reportados como desaparecidos. Por la noche afuera de Casa Jalisco organizadores de la marcha leyeron los nombres de 12 personas que reportaban como detenidas, entre ellas un menor de edad. El gobierno del estado confirmó más tarde la cifra de 39 manifestantes detenidos y 28 policías heridos, algunos de ellos de gravedad.

Veremos si después de las manifestaciones de ayer y la violencia que se desató en ellas, a nivel federal se dignan a asumir su responsabilidad en el tema que ya rebasó al gobierno estatal y si a la presidenta le merece algún comentario la crisis del agua que viven los tapatíos. La segunda ciudad más grande de México y capital del estado de Jalisco tendría que tener una atención urgente del problema que pasa por los tres niveles de gobierno, porque según la Constitución mexicana, en su artículo cuarto, todos los mexicanos tienen derecho humano a recibir "agua para su consumo personal y doméstico de forma suficiente, salubre, aceptable y asequible", según dictó la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Hoy 5.2 millones de habitantes de la Zona Metropolitana de Guadalajara están recibiendo agua puerca, llena de microorganismos y contaminantes químicos peligrosos, que ni tiene el olor, color y mucho menos sabor que marca el derecho constitucional mexicano. El tema no lo va a resolver el gobernador de Jalisco sólo con garrotazos y la presidenta Sheinbaum y su gobierno no pueden seguir eludiendo su responsabilidad de permitir la contaminación y las descargas de todo tipo en los cuerpos de agua federales.

Los dados mandan Serpiente Doble. Se viene pesada la semana.

Las opiniones expresadas en esta columna corresponden a su autor y no representan necesariamente la postura editorial de Expreso.

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Sobre la firma

Salvador García Soto

Equipo editorial que analiza los hechos, decisiones y conversaciones que inciden en la vida pública de Sonora.