La República en el tiempo de mujeres
"La República en el tiempo de mujeres", escribe Salvador García Soto en #SerpientesyEscaleras
El choque verbal y mediático que sostuvieron la presidenta Claudia Sheinbaum y la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos, es un hecho inédito en la historia de esta República presidencialista. Las fuertes revelaciones que hizo primero la mandataria panista y que de inmediato fueron respondidas públicamente por la Jefa del Estado mexicano van más allá de un choque de poderes ambos republicanos, y constituye un acto que lastima duramente a las dos gobernantes. La de Chihuahua, que fue acusada por la Presidenta de estar involucrada en el narcotráfico, acusó primero a la dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel, de "trabajar para el crimen organizado" en la Sierra Tarahumara de su estado.
Y en medio de gritos y duros reclamos que las dos reconocieron haberse hecho en una lúgubre sala del Aeropuerto Internacional de Ciudad Juárez, la doctora sale lastimada en su investidura presidencial al permitir que una gobernadora le gritara de esa forma y la "regañara", según declaró la gobernadora en varias entrevistas. Pero también la mandataria chihuahuense queda mal parada al haber traicionado la secrecía de su acalorada discusión con la Presidenta, porque si violó la confidencialidad de un encuentro presidencial de manera tan pública y abierta, ningún otro político debería confiar en su institucionalidad.
Porque al final eso es lo que ocurrió ayer en este pleito público entre las dos autoridades políticas: rebajó el nivel de la institucionalidad de este país y lastimó a la República. Al escuchar a la jefa de las instituciones nacionales responderle al tú por tú a una gobernadora y prestarse a un show político y mediático que no está al nivel de la investidura presidencial, y a una gobernadora exhibir y exponer de esa manera a la Presidenta de la República al hacer pública una discusión de Estado.
Ni la Presidenta ni la Gobernadora tenían necesidad de enfrascarse en este enfrentamiento mediático. Si se hubieran respetado los canales institucionales y, desde el inicio de esta crisis, que estalló hace más de un mes, y la doctora hubiera aceptado la petición privada y luego pública que le hizo la gobernante panista para que la recibiera en Palacio Nacional, tal vez este asunto no hubiera escalado a lo que hoy parece una ruptura entre la mandataria de un estado y la Jefa de la Nación.
Pero no sólo fue que la Presidenta se negará a escuchar personalmente la versión de la gobernadora Campos. Desde la conferencia mañanera la Presidenta siguió avivando la campaña mediática y comenzó una persecución en contra de la panista, que terminó cediendo en la entrega del fiscal César Jáuregui Moreno, al que la misma Maru acusó, según Sheinbaum, de tener negocios ocultos en casinos del estado a través de prestanombres.
Ese fue el argumento, entre emocional y político, que sostuvo María Eugenia Campos para haberle alzado la voz a la Presidenta y haberse defendido, según dice ella misma: que la iniciaron una campaña de acoso político y mediático en la que la acusaban de ser "traidora" a su partido y a su estado, sugiriendo incluso que había pactado la entrega del gobierno a Morena en la próxima elección.
"Ahí sí hubo un pacto de no decir lo que ella había dicho ni lo que yo había dicho en la reunión, o sea hubo un pacto de no decir por qué me regañó y por qué yo también la regañé y por qué hice catarsis con ella. Pero han sido, Carlos, está semana, insostenibles los ataques que me han hecho. La propia 4T, la propia Ariadna Montiel que tiene mucho que decir y mucho que explicar sobre el crimen organizado, de estos grupos terroristas en el estado de Chihuahua, principalmente, en Guadalupe y Calvo, en la Sierra Tarahumara, con su presidenta municipal de Morena, en Morelos, donde sucedió el desmantelamiento del narcolaboratorio también hay un alcalde de Morena, y pues obviamente en Ciudad Juárez, donde hoy tenemos al exalcalde, Moreno, que es un narcocandidato a Gobernador, y pues obviamente en Chihuahua no vamos a dejar que entre ningún narcocandidato ni ningún narcopartido al estado de Chihuahua", dijo en sus entrevistas Maru Campos.
Por la mañana de ayer, en su conferencia en Palacio Nacional, la Presidenta respondió que anoche, cuando vio y escuchó las declaraciones de Campos en el noticiero de Carlos Loret, le llamó a la fiscal Ernestina Godoy para preguntarle si permitía que la mencionara en la respuesta que ya desde anoche preparaba para la Gobernadora.
"Ella inició la conversación reclamándome. Sí nos levantamos la voz en algún momento. Ella me reclamó por qué la había acusado yo de traición a la Patria. Y yo le dije 'no, tiene que investigarse por qué entraron a territorio mexicano agentes extranjeros sin el permiso y acorde con la ley de seguridad nacional'. Cuando yo le dije que entraron agentes, ella me dijo: 'no fui yo, fue mi ex fiscal'. Y no sólo me dijo eso…me dijo que habían encontrado corrupción que había cometido el exfiscal, que tiene casinos, que eso habían encontrado ellos. ¿Qué le dijo la Presidenta?: "Procede, como debe proceder cualquier ciudadano cuando encuentra actos que violan la ley", reseñó la mandataria desde la tribuna presidencial.
Y así, en ese tono y con ese nivel de detalles inauditos sobre una conversación oficial entre un titular del Ejecutivo federal y un ejecutivo estatal , las dos gobernantes rompieron con los códigos, formas y protocolos que durante más de dos siglos de presidencialismo mexicano han normado la relación entre los poderes de la República. Pero todavía no podemos saber si es que en este sexenio cambiará la relación institucional entre el gobierno central y los estados, o si se trata más bien de una gobernadora de oposición que desafía a la Presidenta y a su gobierno, como respuesta a una ofensiva política y mediática en su contra desde el poder central.
Buena parte de la guerra abierta ayer entre el gobierno de Chihuahua y la Presidencia de la República y el partido Morena, tiene que ver con que a Maru Campos la acusan de haber envenenado la relación con Estados Unidos, a partir de haber cooperado directamente con la CIA. Y la reacción inédita y sorpresiva que tuvo ayer la gobernadora panista, apunta a que se siente protegida para poder romper relaciones con la Presidenta y su Gobierno.
Lo que viene ahora es ver cómo evoluciona este distópico enfrentamiento de poderes y si la Presidenta, que ayer guardó las formas y la compostura, al narrar bastante tranquila su versión de aquel encontronazo en Juárez, no decide cobrarle a Campos la infidencia y el desafío público a su autoridad. Porque si eso sucede, Maru será para Sheinbaum lo que Francisco García Cabeza de Vaca fue para el expresidente López Obrador. Y la maltrecha República, reformada y alterada en sus equilibrios democráticos, cruje fuerte.
Se batieron los dados y mandaron una Escalera Doble para todos los amables lectores. Tranquilidad y descanso para todos ellos en este fin de semana.
Las opiniones expresadas en esta columna corresponden a su autor y no representan necesariamente la postura editorial de Expreso.


