Maru con un PAN débil y en la mira de la 4T
"Maru con un PAN débil y en la mira de la 4T", escribe Salvador García Soto en #SerpientesyEscaleras
Tras el fuerte encontronazo verbal y mediático que tuvo con la presidenta Sheinbaum, la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos, no ha recibido un respaldo abierto y público del PAN, en donde la mayoría de sus dirigentes y cuadros "agachones" y comprometidos con el gobierno se escandalizaron del lance que tuvo la mandataria chihuahuense al encarar directamente a la titular del Ejecutivo federal.
Fuentes del panismo nacional nos confirman que la Gobernadora fue cuestionada y hasta reprendida por dirigentes de su partido que no estuvieron de acuerdo con la forma en que se condujo en su diferencia con la Presidenta. Le cuestionaron las formas y el que hubiera hecho pública su reunión con la Presidenta, ante lo que la mandataria chihuahuense se defendió diciendo que la campaña de amenazas y acusaciones de traidora a la Patria que la propia Presidenta encabezó en su contra durante dos semanas no le había dejado otra opción más que confrontarla para acabar con los rumores de que ella había pactado con Morena a cambio de una embajada. Incluso entre los tres gobernadores panistas de otros estados, no hubo ni uno solo que expresara apoyo o solidaridad a Campos.
La reacción en el PAN, donde lejos de salir a respaldar a la Gobernadora de su partido en su enfrentamiento con la Presidenta más bien la regañaron y le reprocharon su actitud, contrasta de manera notable con la forma en que reaccionaron los 24 gobernadores morenistas que apenas unas horas después de que Maru Campos acusara públicamente que la dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel, tenía vínculos directos con el narcotráfico y mencionara su relación con una facción del Cártel de Sinaloa que opera en la Sierra Tarahumara, los mandatarios morenistas, al igual que la presidenta Sheinbaum, salieron en una defensa abierta y pública de la cuestionada lideresa morenista.
Y es que la crisis política y de institucionalidad que desató el choque público e inédito entre la Presidenta de la República y la Gobernadora de Chihuahua, sacudió lo mismo a Morena que al PAN; pero a juzgar por la forma en que reaccionaron en cada uno de esos partidos, es un claro reflejo de la debilidad y el miedo que hoy tiene la principal oposición en México: los morenistas haciendo alarde de "unidad" y cerrando filas con Sheinbaum y con Montiel, mientras los panistas se asustaron por la reacción de Maru Campos y ninguno se atrevió siquiera a defenderla o a apoyarla por temor a enfrentarse al poder.
Hoy la Gobernadora que en algún momento se convirtió en estrella del PAN, cuando su partido sí la defendía de las acusaciones de traición a la Patria, tiene frente a sí un doble reto: cuidarse de una posible ofensiva o persecución del gobierno de la 4T y al mismo tiempo librar la batalla para no perder el estado en las próximas elecciones y derrotar al candidato morenista, Cruz Pérez Cuellar, quien tiene el apoyo y respaldo no sólo del morenismo sino de la misma presidenta Sheinbaum.
Y a pesar de que Maru Campos tiene más de 35 años de ser militante panista y en algún momento rechazó ofertas insistentes para que se sumara a Morena o incluso a otros partidos que la pretendían como candidata a gobernadora, su lealtad probada al panismo se topa ahora con un partido pusilánime y que, ante los compromisos, expedientes judiciales y el miedo de sus dirigentes a enfrentar al poder presidencial, le regatean el respaldo a la gobernadora de uno de los pocos estados que aún mantiene el panismo.
Por lo pronto la Gobernadora chihuahuense no se arredra y junto con su equipo más cercano busca blindarse ante cualquier intento de revancha o persecución desde la Presidencia de la República. Ganar Chihuahua y derrotar a Morena ya no es sólo un objetivo, sino un imperativo para María Eugenia Campos y su sobrevivencia política. Enfrentarse al poder como ella lo hizo y desafiar públicamente a la Presidenta no es algo a lo que muchos políticos se atrevan y hasta ahora los líderes y dirigentes de su partido no parecen tener ese valor ni esa posibilidad ante sus "compromisos" y su falta de valor.
Una primera consecuencia de la decisión que tomó Campos podría ser una demanda por difamación o daño moral que, dicen, ya prepara la dirigente morenista Arianda Montiel en su contra, y que en el equipo político y legal de la gobernadora dicen estar listos para enfrentarla y responderla en las instancias legales. Pero ese sería sólo el principio de una respuesta que preparan en la 4T y que no será, para nada, tan comedida y tranquila como la que le dio la presidenta Sheinbaum, que tuvo que hacer acopio de fuerzas para contener su carácter explosivo e irascible cuando salió a responder a las declaraciones de la Gobernadora.
Así que ante el valor temerario -pero al final valor- que tuvo Maru Campos para alzar la voz y denunciar el maltrato presidencial y la política indolente de la 4T ante la tragedia que representan la violencia del narcotráfico, las desapariciones y el abandono en el que viven amplias zonas de su estado y del país dominadas y sometidas por el crimen organizado, habrá que estar atentos a la ofensiva y a la persecución en su contra. Si el panismo de las cúpulas la deja sola, confirmarán con ello que son un partido que de opositor sólo tiene el mote y que sus dirigentes viven con miedo y sometidos al poder morenista, al que ellos no se atreven a desafiar, pero se escandalizan cuando una de sus gobernadores tuvo el valor de hacerlo… Giran los dados. Cayó Doble Serpiente.
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