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Columna de opinión

Elecciones en EU: la democracia respira

"Elecciones en EU: la democracia respira", escribe Salvador García Soto en #SerpientesyEscaleras

Publicado: 4 de noviembre de 2026 · 6 min lectura

No hay gobierno, por poderoso que se crea y por mucho dinero que regale u ofrezca para comprar votos y conciencias, que resista el embate de una votación masiva que salga a expresar su descontento y rechazo al autoritarismo gobernante.

Dos golpes consecutivos a su proyecto político -el primero externo y el segundo en su propia casa- han dejado al presidente Donald Trump herido y debilitado en su intención de consolidar el dominio de la derecha radical en los Estados Unidos y en el mundo. El revés brasileño, con la derrota de Flavio Bolsonaro, fue el primer aviso de lo que venía para el trumpismo y su MAGA que el pasado martes, en los comicios de medio término, fue rotundamente castigado y rechazado por una sociedad estadounidense que reprobó la soberbia y los desplantes de poder de su presidente.

El resultado histórico y arrasador de las votaciones estadounidenses no es, necesariamente, un triunfo del Partido Demócrata, que si acaso tiene el mérito de resistir y de haber capitalizado la furia y el descontento de los ciudadanos. Lo que los medios de Estados Unidos y del mundo han denominado como la "Ola azul" es en realidad una muestra de vitalidad y de fortaleza de la democracia norteamericana que, a pesar de haber sido golpeada, sometida y amenazada en los dos primeros años del segundo periodo de Trump, el martes demostró que está viva y que, apoyada en el voto libre y la movilización de la sociedad, dio un golpe al autoritarismo de derecha que intentó limitar y sofocar derechos, libertades y diversidades para imponer una ideología de ultraderecha en su país y en el mundo.

Y fueron varios los motivos y los motores que llevaron a los norteamericanos a golpear duramente a Trump y a su movimiento político: la economía personal y familiar que se vio afectada por los aumentos y la inflación provocados por una guerra necia y prolongada por la soberbia del inquilino de la Casa Blanca; las políticas crueles y persecutorias contra los inmigrantes que fueron perseguidos, asesinados y tratados como criminales por la policía política y armada del ICE; el rechazo a la imposición de ideologías y agendas radicales y de ultraderecha contra las libertades y derechos de los estadounidenses; y, sin duda, la borrachera de poder de un presidente que llegó a su segundo mandato con ánimo de venganza y que amenazaba con socavar, destruir y modificar las instituciones de la que es considerada una de las democracias más sólidas del mundo.

Pero dentro de la reacción histórica de la sociedad estadounidense, ocurrió también lo que bien podría denominarse el "despertar del voto latino". La votación de los hispanos, que ya se reconocía como un factor decisivo en las elecciones norteamericanas de las últimas dos décadas, finalmente entendió su fuerza y, como un gigante que despierta, los latinos o hispanos, con marcada influencia de los mexicoamericanos, no sólo le dieron la espalda a Donald Trump, a quien habían apoyado en sus dos elecciones presidenciales, siendo el fiel de la balanza en su segundo triunfo de 2024, sino que por primera vez los votantes de habla hispana se atrevieron a utilizar toda su fuerza y poder para elegir, por primera vez, a dos gobernadores de ascendencia latina en Texas y California.

Los fenómenos del triunfo de los demócratas Xavier Becerra y Georgina Hinojosa son un resultado indiscutible de organización y sistematización del voto latino que en esta elección dio una demostración de fuerza movida y motivada sin duda por la política antiinmigrante de Trump y la crueldad y violencia criminal con la que el ICE y sus agentes armados, identificados como la policía política del presidente, detuvieron, deportaron y hasta asesinaron a migrantes latinos y mexicanos, con actitudes racistas y xenófobas que incluyeron el uso de niños y la separación de familias sin mostrar ningún rasgo de dignidad y humanidad hacia la influyente y trabajadora comunidad hispana y mexicoamericana.

Trump pagó ayer el precio de sus excesos, su soberbia y su desprecio por la Constitución norteamericana y por las libertades y derechos que consagra para sus ciudadanos. Y es cierto que en política y en democracia no hay derrotas o victorias que sean para siempre. Pero por lo pronto ayer el avance de MAGA y de sus políticas ultraderechistas en Estados Unidos recibió un duro revés que deja debilitado y sin poder a su líder y promotor.

De qué tamaño fue el golpe y cuánto dolió en el movimiento político que hoy gobierna Estados Unidos, que hasta el vicepresidente JD Vance, uno de los hombres más poderosos del trumpismo y aspirante presidencial, salió ayer a reconocer, con humildad y autocrítica, los que consideró los "errores" que causaron la derrota republicana y por qué los votantes que en 2024 los apoyaron, ahora les dieran la espalda. "Todo el mundo sabe por qué perdimos, por la guerra de Irán. Cualquier conversación honesta sobre a dónde vamos debe partir de aquí", dijo el vicepresidente y mencionó enumeradas las cuatro causas de la contundente derrota trumpista: 1. La guerra en Irán; 2. El costo de la vida/inflación por el aumento de la gasolina y el diésel que llegaron de los cuatro a los siete dólares por galón; y la relación de la administración Trump con Israel y su apoyo al genocidio de Gaza.

Vendrán los análisis internos entre los republicanos y con la autocrítica de Vance muchos ven ya el inicio de la sucesión presidencial en ese partido que se disputan el vicepresidente y el poderoso secretario de Estado, Marco Rubio. Pero por ahora, lo sucedido en el martes electoral en los Estados Unidos es un mensaje claro y contundente no sólo para quienes hoy ocupan la Casa Blanca, sino para el resto del mundo, incluido México y los mexicanos: la democracia amenazada y debilitada por gobiernos autoritarios y populistas, ya sean de extrema derecha o de extrema izquierda, puede revivir y resurgir si hay una sociedad comprometida, organizada y decidida que, frente al desplante autoritario del poder, se decida a salir a votar masivamente. No hay gobierno, por poderoso que se crea y por mucho dinero que regale u ofrezca para comprar votos y conciencias, que resista el embate de una votación masiva que salga a expresar su descontento y rechazo al autoritarismo gobernante… Se batieron los dados. Tocó Doble Escalera.

Las opiniones expresadas en esta columna corresponden a su autor y no representan necesariamente la postura editorial de Expreso.

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Sobre la firma

Salvador García Soto

Equipo editorial que analiza los hechos, decisiones y conversaciones que inciden en la vida pública de Sonora.