¿Es segura el agua de Hermosillo? Experto explica qué pasa con el arsénico
El ingeniero Luis Fernando Guereña de la Llata explicó cuáles son las zonas de Hermosillo donde se han detectado mayores concentraciones de arsénico y cómo se controla su presencia.
La presencia de arsénico en algunas fuentes de abastecimiento de agua de Hermosillo continúa siendo un reto para las autoridades, especialmente en la zona norte de la ciudad, donde existen pozos que registran concentraciones superiores a los límites establecidos por la norma mexicana.
Así lo señaló el ingeniero Luis Fernando Guereña de la Llata, especialista en temas hidráulicos y exfuncionario de Agua de Hermosillo, durante una entrevista con Expreso 24/7 con Marcelo Beyliss.
De acuerdo con el especialista, Hermosillo cuenta con diversas fuentes de abastecimiento y no todas presentan problemas relacionados con el arsénico.
Explicó que el agua que abastece la zona sur de la ciudad, proveniente de la presa y de la cuenca del Río Sonora, mantiene una mejor calidad y no presenta complicaciones significativas en este aspecto. En contraste, algunos pozos ubicados al norte de la ciudad y en comunidades como La Victoria registran concentraciones más elevadas.
"Hay dos o tres pozos que están muy altos en arsénico... Lo que se hace ahí es mezclar el agua de distintos pozos para bajar la concentración porque los pozos, algunos de ellos sí están bien contaminados, están arriba de la norma", indicó.
El arsénico está relacionado con el cáncer
El arsénico es un elemento químico que puede encontrarse de manera natural en algunas fuentes subterráneas de agua. Su presencia es común en diversas regiones áridas del mundo, incluyendo zonas del norte de México.
Huereña recordó que la Organización Mundial de la Salud redujo en 2004 los límites permitidos de arsénico en agua potable debido a la evidencia científica sobre sus efectos en la salud.
"De seguro, el arsénico da cáncer. No hay duda", afirmó.
Actualmente, la norma mexicana establece un límite máximo de 0.010 miligramos por litro, parámetro que, según el especialista, es difícil de cumplir para muchos organismos operadores del país. Ante la presencia de arsénico en algunos pozos, la principal medida consiste en combinar agua de diferentes fuentes para reducir las concentraciones finales que llegan a los usuarios.
Sin embargo, durante la temporada de verano la demanda aumenta considerablemente y obliga a utilizar prácticamente todas las fuentes disponibles.
"El problema es que ahorita en el verano están usando todo el agua que pueden, porque a la gente hay que darle agua", comentó.













