ARVI: el legado que impulsa sueños de jóvenes con discapacidad
Academia ARVI nació tras la pérdida de una joven y hoy impulsa inclusión.
En el marco del Día Mundial del Síndrome de Down, historias como la de Nadia Castañeda evidencian cómo el amor puede transformarse en una causa que impacta la vida de otras personas.
Nadia era una joven con interés por el arte, la lectura y la escritura, y con el deseo de contar su propia historia. Falleció a los 21 años a causa de leucemia, pero su legado dio origen a un proyecto enfocado en la inclusión.
Su hermana, Nilza Castañeda, asumió esa experiencia como una misión de vida.
"Ella me dejó una misión muy clara: que nadie más se vaya de este mundo sin cumplir sus sueños", expresó.
De una pérdida a un proyecto de inclusión
A partir de ello surgió la Academia de Arte de Vida Independiente (ARVI), un espacio que promueve el desarrollo personal de personas con discapacidad a través del arte y la formación para la vida cotidiana.
Nilza explicó que el objetivo es acompañar a los alumnos en la construcción de un proyecto de vida, identificando sus habilidades y fomentando su autonomía.
"Trabajamos para que cada alumno tenga esa oportunidad. No solo los formamos, los acompañamos a descubrir lo que les apasiona", señaló.
En este espacio, alumnos como Alexa, de 24 años, destacan por su participación activa. Además de asistir a la academia, disfruta cocinar y ha incursionado en el modelaje.
"Vengo a la escuela y me siento feliz; cocino pan, fruta y pollo. También soy modelo", compartió.
Por su parte, Yoselin, de 25 años, subraya la importancia del respeto y la identidad.
"No me gusta que me griten. Quiero que me respeten dentro y fuera de la familia. Soy inteligente y hermosa, que me traten como mujer", expresó.
Nilza indicó que el trabajo en ARVI también se enfoca en fortalecer la autoestima y la confianza, tanto de los alumnos como de sus familias.
"Buscamos visibilizar a las personas con discapacidad como personas, reconociendo sus talentos y su derecho a una vida plena: a un trabajo digno, a relaciones afectivas y a la independencia", afirmó.
Sueños y experiencias compartidas
La fundadora señaló que los jóvenes que integran la academia atraviesan las mismas etapas que cualquier otra persona, con intereses, curiosidades y deseos propios de su edad.
Entre ellos está Valentina, de 14 años, quien expresó sus aspiraciones de convivir con amigas y vivir experiencias propias de su etapa.
Nilza subrayó que estos intereses son naturales y forman parte del desarrollo personal, por lo que hizo un llamado a la sociedad a generar espacios reales de inclusión.
"En la medida en que entendamos que sus necesidades son las mismas que las nuestras, podremos construir una sociedad más incluyente", puntualizó.
Un esfuerzo colectivo
La fundadora de ARVI reconoció que el proyecto se sostiene gracias al trabajo conjunto de docentes, familias y alumnos.
Destacó la labor de los especialistas que participan en la formación, así como el compromiso de los padres de familia y el esfuerzo constante de los estudiantes.
Actualmente, ARVI representa una alternativa de desarrollo para jóvenes con discapacidad, al tiempo que mantiene vigente el legado de Nadia Castañeda: impulsar a otros a construir una vida plena y alcanzar sus metas.













