Equipo de perros entrenados salvan vidas y refuerzan la seguridad en Sonora
Mientras CAMISO SAR K9 entrena canes para localizar personas desaparecidas mediante la técnica de mantrailing, la Unidad Canina de la Policía Estatal los prepara para detectar drogas, armas, divisas y explosivos en operativos diarios.
Haciendo zigzag, pero con pasos firmes, Milagro recorre el campo abierto bajo el ya caluroso sol de la mañana, detrás de él lo sigue Miriam, su manejadora, atenta a que el Golden retriever de tres años de edad haga una señal para finalizar la búsqueda.
Cuanto más avanzan entre la maleza siguiendo el rastro de su objetivo, más distante se vuelve el sonido del cascabel que Milagro lleva atado a su pechera; el can se detiene y comienza a ladrar, ha dado con su objetivo, ha llegado al olor que buscaba; ha completado su misión.
Milagro es uno de los perros que a lo largo de ocho años se han formado como parte de la Unidad de búsqueda y localización de personas CAMISO SAR K9, grupo que de 2020 a la fecha ha participado en jornadas para encontrar a personas extraviadas tanto en el estado como en el extranjero, siendo su última intervención en el desastre natural por inundaciones en la región montañosa de Texas, en Estados Unidos, en julio de 2025.
Ernesto Figueroa, entrenador canino de la Unidad de búsqueda y localización de personas CAMISO SAR K9, explicó que a este trabajo se le conoce como "mantrailing", el cual consiste en la búsqueda de personas mediante canes a través de un aroma de referencia.
Detalló que esta disciplina canina se trabaja tanto de manera operativa como deportiva, siendo la primera la que se encarga de apoyar en la búsqueda de personas en un entorno real y la segunda como una actividad para que el perro realice fuera de su hogar.
El trabajo durante los entrenamientos que llevan a cabo tiene el objetivo de potencializar al perro, haciendo que este discrimine distintos aromas y fije el de la persona que debe buscar, descartando los otros durante la búsqueda hasta dar con el objetivo.
En cuanto al área deportiva de esta disciplina, dijo que el can puede empezar y dedicarse toda la vida a esta actividad, mientras que en el tema operativo el perro trata alrededor de un año y medio en prepararse antes de iniciar con las búsquedas.
Sobre las razas de perro que pueden dedicarse a esta actividad, aclaró que, "se recomiendan las razas que tengan más disposición y un poco más de poder olfativo".
En ocho años, el entrenador ha formado alrededor de siete perros operativos para esta actividad, al mismo tiempo que ha entrenado a decenas para el área deportiva.
Estos canes pueden trabajar en la localización de personas en entornos urbanos y campo abierto, alternando en estos para los entrenamientos.
"En la mayoría de las búsquedas las hemos considerado positivas porque hemos dado con los rastros o con 'el descarte', es decir, cuando no hay un rastro que seguir (en un campo o predio) y la persona se encontraba en otro sitio", comentó sobre el trabajo.
El olfato al servicio de la seguridad
Las fuerzas del orden hacen uso de distintos medios para mantener la seguridad de la ciudadanía, desde tecnología como el uso de drones, equipamiento para la seguridad de sus integrantes e incluso el uso de canes para la detección de sustancias ilícitas, armas de fuego, divisas y explosivos.
Juan Carlos Torres Durazo, titular de la Unidad Canina de la Policía Estatal de Seguridad Pública (PESP), relató que la Unidad Canina ha contado con varias etapas desde sus inicios en 2007 con tres ejemplares y siendo en 2016 cuando la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley (INL por sus siglas en inglés) incorporó seis ejemplares caninos con especialidad de narcóticos a la unidad de la PESP.
El uniformado dio a conocer que actualmente esta unidad cuenta con 10 ejemplares caninos, de los cuales ocho son especialistas en detección de sustancias, armas de fuego y divisas, mientras que los dos restantes se especializan en la detección de sustancias explosivas.
Esta unidad, dijo, se despliega diariamente para llevar a cabo distintas acciones de inspección en distintos sectores, así como en empresas de envío de paquetería, apoyando también a otras corporaciones de seguridad, donde se han obtenido resultados en la localización de sustancias.
"Dependiendo de la operatividad y el contexto al cual se van a desplegar a trabajar, la Unidad Canina organiza algunas prácticas, algunas etapas del adiestramiento, reforzamientos, donde se va agrandando lo que viene siendo su impulso, sus intenciones de buscar, entonces de esa forma formamos el equipo", comentó sobre el programa de adiestramiento de la Unidad Canina.
Sobre los manejadores de estos canes, explicó que estos deben formar un vínculo estrecho con el animal para lograr un reconocimiento mutuo, de esta forma se conforma el equipo para desplegarse de manera operativa en distintas acciones que demanda el servicio de policía.
Aclaró que, aunque los ejemplares no tienen una edad específica para iniciar con el entrenamiento, por lo general comienzan a los 18 meses con el adiestramiento.
Torres Durazo manifestó que, independientemente de la edad en la que un can inició su servicio, a los siete años son dados de baja, esto ya que sus condiciones físicas no le permiten al can seguirse desarrollando con plenitud en la función de seguridad pública.












