Todos somos costa: la cadena agroalimentaria como una comunidad con responsabilidad social
Baranzini señaló que la actividad agrícola no puede entenderse únicamente desde el punto de vista productivo, sino como una red humana que sostiene empleo, alimentación y estabilidad social.
La cadena agroalimentaria de la Costa de Hermosillo no solo representa un motor económico para la región, también es una comunidad que comparte responsabilidad social, identidad y compromiso para el desarrollo humano, destacó el Patronato de la Costa de Hermosillo.
“Todos somos costa: productores, proveedores, comercializadores y agricultores; todos formamos parte de una misma comunidad y todos tenemos algo que aportar”, expresó Ana Baranzini, presidenta del Patronato, al referirse a la visión social que impulsa el sector agrícola de la región.
Baranzini señaló que la actividad agrícola no puede entenderse únicamente desde el punto de vista productivo, sino como una red humana que sostiene empleo, alimentación y estabilidad social.
“Por eso la agricultura no es solo producir alimento, es garantizar estabilidad social. Cada día que hay cosecha, hay tranquilidad; cada día que el campo funciona, hay empleo, hay ingresos y hay familias que pueden cubrir sus necesidades básicas”, aclaró.
Explicó así que detrás de cada cosecha existe una cadena amplia de trabajo y sacrificio que muchas veces pasa desapercibida. “Hay quienes creen que los alimentos aparecen solos, pero detrás hay riesgo, clima, tecnología y muchas personas trabajando para que todos podamos comer”, afirmó.
La presidenta del Patronato indicó que esta comunidad agroalimentaria también asume un papel activo en el bienestar social del poblado Miguel Alemán, con el respaldo de programas educativos, de alimentación y desarrollo comunitario a través del Patronato. “La responsabilidad social no es un discurso, es una práctica que se construye todos los días”, señaló.
El reto actual indicó, es involucrar a toda la cadena productiva en estas causas. “No solo los productores; también queremos sumar a proveedores y comercializadores, porque todos somos parte de esta historia y del impacto social que se genera”, aseguró.
“Cuando valoramos el campo solo desde lo económico, nos quedamos cortos. La agricultura es también una herramienta de construcción de paz, porque donde hay alimento, hay menos desesperación, menos conflicto y más posibilidades de desarrollo. Cuidar al campo es cuidar a la sociedad”, concluyó.












