Misa exequial en Hermosillo honra la vida pastoral de José Ulises Macías
El arzobispo Ruy Rendón Leal resaltó la cercanía y el trato humano de Macías Salcedo durante la homilía en la ceremonia.
Entre fe y gratitud, Hermosillo despidió a José Ulises Macías
En un ambiente de recogimiento y fe, la Catedral Metropolitana de Hermosillo fue el punto de encuentro para despedir al arzobispo emérito José Ulises Macías Salcedo, cuya vida pastoral fue recordada como cercana, humana y profundamente comprometida con su comunidad.
Misa exequial en honor a José Ulises Macías
Desde temprana hora, fieles, sacerdotes y representantes de la Iglesia acudieron a la misa exequial, donde se resaltó no solo su trayectoria, sino el vínculo personal que construyó con quienes lo conocieron a lo largo de los años.
Durante la homilía, el arzobispo de Hermosillo, Ruy Rendón Leal, definió su figura más allá del cargo que ocupó dentro de la Iglesia.
“Cuando muere un obispo, muere para nosotros un padre, un hermano y un amigo”, expresó al referirse al impacto de su partida en la vida de la comunidad católica.
Legado y reconocimiento pastoral de José Ulises Macías
En su mensaje, señaló que Macías Salcedo se distinguió por su trato directo y su cercanía, cualidades que lo llevaron a acompañar a las personas en distintos momentos de su vida.
“Para muchos de nosotros fue un verdadero amigo, alguien que compartía la vida, que estuvo en los momentos de alegría, pero también en los momentos de tristeza”, añadió.
La ceremonia también sirvió para reconocer su labor pastoral, la cual se extendió por décadas en distintas responsabilidades dentro de la Iglesia y dejó una huella en la formación y guía espiritual de fieles en la región.
Al término de la celebración eucarística, se informó que sus restos serían sepultados en la propia Catedral Metropolitana de Hermosillo, como parte de los servicios funerarios organizados por la Arquidiócesis.
“Su vida fue un servicio humilde a la Iglesia, un testimonio que hoy nos impulsa a seguir adelante como comunidad de fe”, concluyó Rendón Leal, en un llamado a mantener viva su memoria desde la fe.













