Repuntan vocaciones sacerdotales en Hermosillo; ingresarán 10 seminaristas
El ingreso representa un repunte en las vocaciones sacerdotales, luego de varios años en los que las nuevas generaciones estuvieron integradas por entre uno y cinco seminaristas.
Diez jóvenes ingresarán a finales de agosto al Seminario Mayor de Hermosillo para iniciar su formación sacerdotal, un proceso de nueve años que comenzará tras concluir un retiro vocacional y ser aceptados luego de un periodo de discernimiento y evaluación.
El rector del Seminario Mayor, el padre Isaac Urías Ibarra, explicó que este ingreso representa un repunte en las vocaciones sacerdotales respecto a años anteriores, cuando las nuevas generaciones estaban conformadas por entre uno y cinco seminaristas.
"Ha sido un año extraordinario este ingreso de 10 jóvenes que decidieron entrar porque habíamos tenido otros años donde eran de uno, de cinco seminaristas, muy poquitos. Ahora entraron 10", destacó.
Proceso de preseminario y evaluación para nuevos seminaristas
El proceso inició con un preseminario, un retiro espiritual en el que participaron 14 jóvenes provenientes de distintas parroquias de la Arquidiócesis. Durante esta etapa reflexionaron sobre su vocación, recibieron acompañamiento espiritual y posteriormente fueron evaluados por los formadores del seminario para determinar quiénes serían admitidos.
"El preseminario es un espacio donde los jóvenes tienen oportunidad de pensar en su vida, reflexionar en sus talentos, sus carismas, sus cualidades y también en las realidades que vive nuestra sociedad y nuestra Iglesia", explicó.
Urías Ibarra señaló que los nuevos seminaristas ya recibieron su carta de aceptación y actualmente se preparan para concluir esta etapa junto a sus familias antes de incorporarse al seminario a finales de agosto.
Indicó que los jóvenes provienen de parroquias de Hermosillo, la Costa de Hermosillo, los pueblos del Río, Santa Ana y Magdalena, además de un aspirante originario de Nogales que realizará su formación en la capital sonorense.
La formación sacerdotal tiene una duración de nueve años. El primero corresponde al curso introductorio o propedéutico, en el que los seminaristas reciben formación básica en la fe y cursan materias de humanidades como literatura, historia, lectura y redacción.
Posteriormente estudian tres años de filosofía, cuatro de teología y concluyen con un año de servicio pastoral en una parroquia, donde comienzan a poner en práctica los conocimientos adquiridos durante su preparación.
El rector afirmó que el incremento en el número de vocaciones representa un motivo de esperanza para la Iglesia, al considerar que cada vez más jóvenes optan por dedicar su vida al servicio de los demás.
"Estamos muy contentos. Creo que es un signo de esperanza. No todos los jóvenes andan pensando en destrucción, en violencia o en ocio; hay jóvenes que también piensan en entregar su vida al servicio de los demás y construir una mejor sociedad", expresó.
Añadió que la Iglesia requiere formar más sacerdotes que acompañen a las comunidades y contribuyan a atender las distintas problemáticas sociales que enfrentan las familias.
"Todas esas realidades que hoy vivimos tendrán que ser enfrentadas por los futuros sacerdotes para evangelizar y provocar cambios en la vida de la Iglesia y de la sociedad", concluyó.













