Don José y sus hijas ofrecen tradición y sabor con su pan artesanal
Cada rosca es hecha con cuidado y ese toque casero con sabor a naranja que solo una familia dedicada puede ofrecer.
En Hermosillo, la tradición y el esfuerzo familiar se sienten en cada bocado del pan que Don José y sus hijas elaboran y venden.
Desde hace más de 20 años, Don José, un panadero conocido por su dedicación y amabilidad, vende donas en las afueras de un supermercado en el cruce del bulevar Lázaro Cárdenas y calle Simón Bley.
Su legado no solo se queda en sus manos; sus hijas Karla, Consuelo y Daniela han seguido sus pasos y ahora enriquecen esta tradición con sus propias creaciones. Durante la temporada de la Rosca de Reyes, estas hermanas se han ganado el corazón de los hermosillenses con sus roscas caseras.
Rosca para todos
Las roscas tienen precios accesibles y tamaños para todos: desde $190 para 8 personas hasta $380 para las más grandes, ideales para reuniones de hasta 25 personas. Cada rosca es hecha con cuidado y ese toque casero con sabor a naranja que solo una familia dedicada puede ofrecer.
Don José y sus hijas venden roscas a lo largo del bulevar Progreso, desde el cruce con la calle de la Reforma hasta la intersección con la calle Arizona, donde comparten un pedacito de su historia con cada cliente que decide apoyar su negocio familiar.