Las lluvias despiertan el antojo: Venta de pan se dispara 40% en Hermosillo

Roles, donas, conchas y panes rellenos son los favoritos.

Las lluvias despiertan el antojo de los hermosillenses por el pan dulce y elevan hasta 40% las ventas de algunas panaderías de la ciudad durante los días de precipitaciones.

Adrián Córdova, panadero local con 50 años de experiencia en el oficio, señala que el movimiento fuerte empieza a notarse por las tardes, pero el pico real de clientes ocurre en el momento exacto en que está lloviendo, ya que la gente sale de inmediato en busca de pan para llevar a casa.

“En días de calor no se antoja comer pan, se antoja algo más fresco. Y en días de lluvias, aunque llueva y haga calor, pues a la gente le dan ganas de comer algo dulce, porque es cuando se consume más”, explicó.

A partir de las 2:00 o 3:00 de la tarde, los hermosillenses comienzan a buscar sus piezas favoritas en los mostradores, siendo los roles de canela, las donas, las conchas tradicionales y los panes rellenos de bavaria y mermelada los productos que lideran la demanda en estas jornadas.

Este antojo se relaciona con una costumbre muy arraigada en los hogares mexicanos: acompañar el pan con una bebida caliente, como café o chocolate. Es una combinación que se ha mantenido por generaciones y suele asociarse con momentos de descanso, especialmente cuando baja la temperatura. Además del gusto, tras días de intenso calor, una tarde lluviosa genera el deseo de consumir algo recién horneado, convirtiendo esta combinación en una de las preferidas durante los días de lluvia.

Córdova detalla que la bebida elegida depende de los gustos de cada persona, aunque entre los jóvenes es muy común que prefieran el chocolate caliente. Para el panadero, toda esta relación entre la lluvia y el pan dulce tiene un fuerte componente de nostalgia. El olor del pan recién hecho y una taza caliente traen el recuerdo de las prácticas de casa aprendidas de padres y abuelos.

“Es una tradición que viene de nuestros padres y nuestros abuelos, porque antes era muy común acompañar el pan con una taza de café o chocolate caliente, sobre todo cuando estaba lloviendo”, concluyó.