“Antes vivías el dolor solo": Natividad ha vivido 52 años de cambios junto a la Cruz Roja de Hermosillo

La institución en Hermosillo surgió en los años 60 por iniciativa ciudadana y hoy cuenta con estrictos requisitos para socorristas.

Con 66 años de edad y más de cinco décadas de servicio, Natividad Navarro García ha sido testigo de la transformación de la Cruz Roja Mexicana en Hermosillo, desde sus años más rudimentarios hasta la profesionalización actual.

Su historia comenzó en 1973, cuando aún cursaba la primaria y, tras recibir un curso de primeros auxilios, decidió integrarse al grupo de Juventud de la Cruz Roja.

“Me fui quedando, me fue gustando. Nos daban clases de valores, historia de la Cruz Roja y primeros auxilios, y ahí empezó todo”, recordó.

Años después, siendo apenas adolescente, comenzó a subirse a las ambulancias como aspirante a socorrista, en una época donde las condiciones distaban mucho de las actuales. “Era mucho más fácil. No había tanto esquema legal ni de seguridad. Nos subíamos a la ambulancia sin licencia, sin seguro y no había problema”, relató.

Con el tiempo, pasó de voluntario a operador, conduciendo unidades desde los 20 años. En aquel entonces, dijo, las ambulancias eran estándar y con equipamiento limitado, muy lejos de las unidades modernas.

“Ahora todo es diferente. Hay más capacitación, más control y más seguridad tanto para el personal como para la comunidad”, señaló.

Actualmente, explicó, los requisitos son más estrictos para garantizar un mejor servicio. “Hoy, nadie puede subir a una ambulancia si no es técnico en urgencias médicas y cuenta con su seguro vigente”, precisó.

Navarro García indicó que la institución en Hermosillo surgió gracias a la iniciativa de ciudadanos que detectaron la necesidad de contar con servicios de emergencia, y que hoy suma alrededor de siete décadas de historia.

“Hubo gente echada para adelante que dijo: ‘aquí hace falta la Cruz Roja’. Desde los años 60 empezaron a organizarse, comentó.

A lo largo de su trayectoria, por la que ha recibido el reconocimiento de 52 años de servicio dentro de la institución, aseguró que el trabajo como socorrista implica una gran fortaleza emocional, ya que constantemente se enfrentan a situaciones complejas.

“Uno no pierde la sensibilidad, pero tiene que guardársela para poder seguir ayudando”, expresó. Destacó que actualmente la institución brinda apoyo psicológico a su personal, algo que antes no existía. “Antes vivías el dolor solo. Ahora hay atención profesional y eso hace la diferencia”, dijo.

Más allá del uniforme, su paso por la Cruz Roja también marcó su vida personal: ahí conoció a su esposa, con quien compartió años de servicio, y formó una familia ligada al voluntariado.

“Esto es una familia”, afirmó. “Es una oportunidad de vida. Yo le di mucho tiempo a la Cruz Roja, pero también ella me dio mucho a mí”.

En el marco del Día Internacional de la Cruz Roja, envió un mensaje a quienes buscan integrarse: “Que se atrevan. Es una experiencia de vida muy satisfactoria.