Madre hermosillense aprendió lengua de señas para "hablar" con su hijo sordo

Hoy él es maestro de educación especial y ejemplo de superación.

Cuando su hijo tenía dos años, Neyda Moreno entendió que, si quería comunicarse con él, tendría que aprender un nuevo idioma.

Recuerda que el diagnóstico llegó acompañado de miedo e incertidumbre. Ella y su esposo eran jóvenes y no sabían cómo enfrentar la noticia de que su hijo tenía discapacidad auditiva. “Al principio fue muy difícil, nadie está preparado para enterarse de eso, comparte.

Poco después, su hijo ingresó a una escuela especializada para sordos en Estados Unidos. Mientras él tomaba clases, a Neyda y a otros padres de familia los reunían en otra aula para enseñarles lengua de señas y explicarles cómo podían apoyar a sus hijos.

“Él entraba normal a sus clases y a nosotros nos llevaban a otro salón para enseñarnos señas”, recuerda.

Las primeras palabras que aprendieron fueron sencillas: “mamá”, “papá” y algunas otras que él alcanzaba a decir cuando era pequeño. Después, las señas comenzaron a formar parte de la vida diaria dentro de su casa. Con el tiempo, incluso su propio hijo empezó a enseñarles nuevas señas.

“Él nos corregía. Nos decía: ‘No mamá, así no es, se dice así’”, recuerda.

Aunque reconoce que aprender lengua de señas fue complicado al inicio, asegura que era necesario para poder entender a su hijo y acompañarlo. “Fuimos aprendiendo poco a poco porque sabíamos que solamente así nos íbamos a comunicar con él”, comenta.

Durante años también vivió con preocupación por el futuro de su hijo. Pensaba en las dificultades que podría enfrentar para estudiar, trabajar o desenvolverse en la vida diaria. “Yo decía: ‘¿Qué va a ser de él?, ¿va a poder estudiar?, ¿va a poder trabajar?’ Todo eso me preocupaba muchísimo”, señala.

Sin embargo, con el paso del tiempo esas dudas comenzaron a desaparecer. Ya en Hermosillo, su hijo continuó estudiando hasta convertirse en maestro de educación especial. Además, ganó el Premio Estatal de la Juventud, participó en el Parlamento Juvenil del Senado y se involucró en la defensa de los derechos de la comunidad sorda.

“Estoy muy orgullosa de él. Ha logrado muchísimas cosas”, expresa. Incluso recuerda que hoy, después de todo lo que ha conseguido, su hijo todavía le dice: “Y más voy a hacer, mamá”.

En el marco del Día de las Madres, Neyda considera que una de las formas más importantes de apoyar a un hijo es aprendiendo a comunicarse con él y haciéndolo sentir acompañado. “La mejor forma de apoyarlos es comunicándose con ellos, aprendiendo lengua de señas, menciona.

También pidió a otras familias no limitar a sus hijos por una discapacidad y apoyarlos en cada etapa de su vida.

“Ellos pueden estudiar, trabajar y salir adelante. Lo principal es el apoyo de la familia y de una mamá”, concluyó.