“No es una etapa, hay que atenderlo”: alertan sobre salud mental juvenil

La falta de comunicación en casa, la presión social y el uso de redes sociales están detonando problemas de salud mental en adolescentes, advierte especialista.

En medio de una etapa marcada por cambios físicos, emocionales y sociales, los adolescentes enfrentan hoy una presión constante que, de no ser atendida, puede derivar en problemas graves de salud mental

Así lo advierte el psicólogo Martín Francisco Villegas Ibarra, de la Red Sonora de Apoyo Psicosocial en Crisis A.C., quien señala que la clave para prevenir estas situaciones comienza en casa al escuchar.

De acuerdo con el especialista, los principales problemas que se presentan en preadolescentes y adolescentes son la ansiedad, la depresión y las autolesiones, muchas veces detonados por la falta de comunicación familiar y la presión social, especialmente la que se ejerce a través de redes sociales.

"Están en una etapa donde buscan su identidad, pero también enfrentan una presión constante por lo que ven en internet. 

"Hay una comparación permanente y una necesidad de proyectar una imagen que muchas veces no coincide con lo que realmente sienten", explicó

Villegas Ibarra enfatiza que uno de los factores más preocupantes es que los jóvenes han dejado de expresar sus emociones, lo que incrementa el riesgo de crisis. A esto se suma el aislamiento, los cambios de conducta y alteraciones en hábitos como el sueño o la alimentación, señales que, asegura, los padres deben aprender a identificar.

"Si un hijo pasa de ser sociable a aislarse, deja de comer, no duerme bien o se vuelve irritable, son focos rojos. No necesariamente significa que ya hay un problema grave, pero sí que necesita atención y ser escuchado", advierte.

El especialista también alerta sobre la normalización de estas conductas: “muchos adultos piensan que ‘es una etapa’ o que ‘se le va a pasar’, pero minimizar lo que sienten los jóvenes solo agrava la situación. Sus emociones son reales y necesitan validación”, señaló.

Importancia de la comunicación familiar

Entre los casos más graves se encuentran el consumo de sustancias, las autolesiones (cutting) y los pensamientos suicidas. Ante esto, el mensaje es claro: no ignorar ninguna señal.

"Desde que un joven dice ‘ya no me siento a gusto con la vida’, hay que actuar. Buscar ayuda profesional puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte", subrayó.

Uno de los mitos más dañinos, afirma, es creer que los adolescentes buscan "llamar la atención". Para el psicólogo, esta idea no solo es errónea, sino peligrosa.

"Si lo está diciendo, es porque algo está pasando. Y si necesita llamar la atención, entonces algo estamos haciendo mal como entorno. Hay que atenderlo, no juzgarlo", puntualizó.

El especialista insiste en que mejorar la comunicación no requiere grandes cambios, sino voluntad

"Cinco minutos al día pueden hacer la diferencia. Sentarse, escuchar sin juzgar, decir ‘te entiendo’, genera un espacio seguro para los jóvenes".

Asimismo, recomienda establecer límites claros en el uso de dispositivos electrónicos, pero siempre desde el ejemplo. "No se trata de imponer, sino de construir acuerdos. Si pedimos que dejen el celular, nosotros también debemos hacerlo".

Finalmente, Villegas Ibarra hace un llamado a romper estigmas sobre la atención psicológica. "Ir al psicólogo no es estar loco, es ser valiente. Es reconocer que necesitamos ayuda".

En un contexto donde los adolescentes enfrentan cada vez más estímulos y presiones, es importante: "escuchar a nuestros hijos, hacerlos sentir seguros y acompañarlos puede cambiar su vida. A veces, lo único que necesitan es saber que no están solos", concluye.