Los hábitos alimenticios influyen en la energía y el estado de ánimo
El consumo de ciertos alimentos y la adopción de esquemas nutricionales diarios impactan de forma directa en los niveles de vitalidad, los cambios de humor y el bienestar de las personas.
La alimentación puede influir en el estado de ánimo, la energía y el bienestar general, por lo que mantener hábitos equilibrados también puede contribuir a la salud emocional, señaló la nutrióloga clínica Mónica Torres.
“La alimentación juega un papel sumamente importante para mantener ese equilibrio”, explicó al señalar que la salud debe abordarse de manera integral y que los hábitos alimenticios pueden tener repercusiones tanto físicas como emocionales.
La especialista mencionó como ejemplo el consumo de azúcares simples, presentes en productos como caramelos, chocolates y miel. Estos alimentos pueden proporcionar energía de manera rápida; sin embargo, en algunas personas, un consumo elevado puede ser seguido por cansancio o irritabilidad.
Torres aclaró que la respuesta depende de factores como la cantidad consumida, el tipo de alimento y las condiciones particulares de cada persona. Por ello, recomendó observar cómo influyen los hábitos alimenticios en la energía y el estado de ánimo, sin atribuir estos cambios a un solo alimento.
La nutrióloga explicó que la relación entre alimentación y salud emocional también se estudia a través del eje intestino-cerebro, un sistema de comunicación bidireccional que involucra al aparato digestivo y al cerebro. La investigación ha encontrado asociaciones entre patrones de alimentación saludables y mejores indicadores de bienestar mental, aunque se trata de una relación compleja.
En este sentido, indicó que algunas personas pueden recurrir a determinados alimentos cuando atraviesan momentos de estrés o malestar emocional, debido a que su consumo puede generar una sensación temporal de alivio.
"Es como un círculo vicioso”, comentó, al explicar que después pueden aparecer culpa u otras emociones negativas, además del malestar que ya estaba presente.
Respecto a la depresión, Torres aclaró que la alimentación por sí sola no causa este trastorno ni puede sustituir su tratamiento, ya que se trata de un problema multifactorial. No obstante, consideró importante revisar los hábitos alimenticios como parte de una evaluación integral.
También señaló que, cuando una persona presenta desmotivación, cansancio o falta de energía, es conveniente revisar su alimentación y estado nutricional, además de considerar otros factores físicos, emocionales y sociales que podrían estar influyendo.
La actividad física, agregó, también puede favorecer el bienestar, el sueño y la energía, además de complementar una alimentación adecuada. La Organización Mundial de la Salud señala que la actividad física regular puede reducir síntomas de depresión y ansiedad.
Por ello, recomendó prestar atención a los hábitos alimenticios y a la manera en que se utilizan los alimentos para aliviar emociones, especialmente cuando este comportamiento se vuelve frecuente o genera culpa, pérdida de control o afectaciones en la vida cotidiana.













