FGR investiga ataque en Coahuayana como acto de terrorismo

La FGR confirmó que el vehículo ingresó desde Colima y atrajo la investigación por terrorismo tras la detonación que dejó al menos seis muertos y graves daños en Coahuayana.

La investigación por la explosión de un coche-bomba en Coahuayana, Michoacán, avanzó este lunes con nuevas confirmaciones sobre el origen del vehículo, el número de víctimas y la intervención de autoridades federales. El ataque, ocurrido el sábado frente a la sede de la Policía Comunitaria, dejó al menos cinco personas fallecidas y siete heridas.

De acuerdo con informes estatales, una de las personas lesionadas que permanecía hospitalizada en Morelia murió el domingo, elevando así la cifra de víctimas mortales. A pesar de los reportes, el Fiscal de Michoacán mantiene la cifra de cinco muertos. Cuatro de los fallecidos serían policías comunitarios y dos permanecen sin identificar; una de ellas sería el conductor del vehículo que explotó.

Cronología y detalles del ataque en Coahuayana

La Fiscalía General de la República (FGR) confirmó que la investigación se sigue bajo los delitos de delincuencia organizada y terrorismo. A la zona fueron asignados más de 30 especialistas en criminalística, fotografía, genética, explosivos, balística y telecomunicaciones, además de 11 policías federales ministeriales. La FGR atrajo el caso por el uso de material explosivo y, de acuerdo con autoridades estatales, mantendrá la conducción de las pesquisas.

El fiscal estatal, Carlos Torres Piña, informó que el vehículo Dakota negra ingresó a Michoacán desde Colima alrededor de las 8:30 horas del sábado. Las cámaras de seguridad registraron su paso por el puente Coahuayana y su avance por la carretera hacia San Vicente hasta llegar al centro del municipio, donde explotó alrededor de las 11:40 horas.

La detonación provocó daños en un radio de 300 metros y afectó al menos una docena de vehículos, además de causar daños estructurales en negocios cercanos.

Especialistas en seguridad consultados señalaron que el ataque representa un mensaje de control y escalamiento por parte del crimen organizado, incluso en el contexto del Plan Michoacán, que desde el 9 de noviembre mantiene desplegados más de 12 mil elementos federales y estatales. Advirtieron que la utilización de explosivos con mayor frecuencia refleja un aumento en la capacidad operativa de las organizaciones criminales en la región.

Respuesta institucional y medidas de seguridad

El gobernador Alfredo Ramírez Bedolla se trasladó al municipio para encabezar una reunión con mandos federales y estatales. La Comisión Estatal de Atención a Víctimas inició el acompañamiento a las familias afectadas y a propietarios de comercios dañados, quienes recibirán apoyo económico.

Como reacción inmediata, la Secretaría de Seguridad Pública de Michoacán montó un operativo conjunto con la Secretaría de la Defensa Nacional y la Guardia Nacional en el crucero Boca de Apiza, punto limítrofe con Colima. Las autoridades reforzaron revisiones vehiculares e instalaron un Punto de Inspección y Control permanente. También se realizan trabajos de ampliación de carriles para facilitar el flujo y permitir revisiones más seguras.

Protección Civil estatal inspeccionó escuelas ubicadas dentro del perímetro afectado. Tras la evaluación, confirmó que no existen daños estructurales en los planteles CAM, Jardín de Niños Jonás Salk, UPN y la primaria Lázaro Cárdenas.

La zona Sierra-Costa de Michoacán, donde se ubica Coahuayana, ha enfrentado este año episodios recurrentes de violencia. En septiembre, una célula armada irrumpió en varias comunidades y asesinó a dos habitantes, hechos que llevaron a la suspensión temporal de clases. Aunque la actividad escolar se normalizó, la explosión del sábado evidenció nuevamente la tensión permanente en este corredor disputado por grupos criminales.